Géneros y Sexualidades

DECLARACIÓN PAN Y ROSAS #25N

25N: En la primera línea contra las múltiples violencias del sistema patriarcal y capitalista

Mientras aumentan las cifras de mujeres asesinadas, las violencias contra las mujeres se multiplican en medio de una crisis sin precedentes por la pandemia. Las mujeres seguimos en primera línea contra los feminicidios, el último eslabón de una larga cadena de violencias. Y en primera línea contra esa alianza criminal, “patriarcado y capital”.

Pan y Rosas Estado español

Estado español | @PanyRosasEE

Lunes 23 de noviembre de 2020 | 17:10

En el Estado español, el año 2020 está cerrando con más de 80 mujeres asesinadas por violencia machista. Desde 2010, año que se documentan los feminicidios en España, se han registrado 1.168 mujeres asesinadas.

Luchar contra la violencia machista y los feminicidios, es luchar contra el último eslabón de toda una cadena de violencias que vivimos la gran mayoría de las mujeres, las trabajadoras, las migrantes, las jóvenes frente a la actual crisis. Nuestra lucha contra las violencias y asesinatos machistas está estrechamente vinculada a la lucha contra la violencia de la precariedad, de la explotación que sufren las trabajadoras del hogar o de la hostelería con despidos masivos. O la violencia del racismo institucional y patriarcal que sufren las temporeras de la fruta o las trabajadoras del hogar.

En los 12 últimos meses la tasa del paro ha aumentado 2,34 puntos y actualmente se sitúa en el 16,26%. Una cifra que está afectando duramente al conjunto de la clase trabajadora, aunque la tasa de paro femenina sube 1,67 puntos y se sitúa en el 18,39%.

El aumento del paro se destaca en sectores de ocupación altamente feminizada, como el trabajo administrativo, el de servicios, hostelería y restauración o de venta; todos representados en un 80% por mujeres. Pero las mujeres también somos mayoría en tareas laborales esenciales en los hospitales, de la limpieza, servicios sociales y de cuidados. Pero es en estas mismas tareas donde más se ha recortado en derechos laborales y aumentado la precariedad, dejando a las mujeres expuestas al contagio y a mayor explotación.

Esta desigualdad no es nueva. Sino que se apoya en el modelo laboral español configurado desde hace décadas por los gobiernos del PP y del PSOE después de las perniciosas reformas laborales, especialmente para las mujeres y la juventud. Las brechas en la ocupación ya existían desde hace mucho tiempo, igual que la brecha salarial que supera el 23%, lo mismo que el volumen de la tasa de temporalidad contractual, representada en un 74% por mujeres, mientras que 3 de cada 4 ocupaciones están a tiempo parcial. Esto condena a la pobreza a las mujeres para toda la vida, porque estas múltiples brechas sancionarán también a sus pensiones.

La violencia económica estructural que sufrimos especialmente las mujeres de la clase trabajadora, generadora de paro y pobreza femenina, posibilita y refuerza la dependencia económica existente de las mujeres en el seno de la familia patriarcal y es la responsable de que las mujeres en situaciones precarias que sufren violencia machista no tengan más alternativa que seguir soportándola, sin contar con alternativas de viviendas y trabajos, llevando a situaciones que muchas veces acaban en femicidios.

Si las causas de la violencia machista son estructurales, es obvio que no se van a resolver porque exista la posibilidad individual de denunciar, sino que hace falta atender a sus causas estructurales en la sociedad capitalista y patriarcal.

En este contexto, tal como denuncian decenas de colectivos feministas, de trabajadoras o de migrantes, las promesas del gobierno que se dice tan “feminista y progresista”, nunca llegan y sus medidas son del todo insuficientes. Y aunque anuncie planes de igualdad, actúa con todo el peso de la reaccionaria ley de extranjería y sigue encerrando a las personas migrantes en CIEs o deportándolas como hoy en Canarias.

Entre la lista de promesas estaba la de avanzar en derechos laborales de las trabajadoras del hogar, un sector de más de 600.000 mujeres que no están incluidas al régimen de la Seguridad Social, por el cual no tienen derecho a prestaciones como el paro. Tampoco se cumplió con las promesas de derogar las reformas laborales que someten a las trabajadoras como Las Kellys, las precarias de la educación o las cuidadoras de servicios sociales a la explotación de las empresas subvencionadas por el mismo Estado.

No hay plan de igualdad si no se derogan la Ley de Extranjería y las reformas laborales

Desde el Ministerio de Igualdad se habla de un aumento de presupuesto para dependencia y de más plazas públicas para educación infantil. Un presupuesto limitado, pero que, además, quedará bajo las sombras si no se acaba con la precariedad en la educación y la subcontratación de monitoras y de todo el personal externalizado, además de intervenir la educación privada y ponerla al servicio de la pública.

También es insuficiente respecto a la ley de dependencia, ya que además del aumento de presupuestos, es necesario intervenir el negocio siniestro de los servicios públicos donde empresas como las de Florentino Pérez se hacen millonarias con contratos con los ayuntamientos e instituciones públicas, a costa de la precariedad de las trabajadoras y de ofrecer pésimos servicios.

Un verdadero plan de igualdad necesita de medidas de urgencia y realmente efectivas. Para acabar con la precariedad es necesario derogar las reformas laborales y la externalización. Frente al paro, repartir las horas de trabajo y liberar a las trabajadoras migrantes de las reaccionarias leyes de extranjería que impiden que puedan gozar de derechos laborales básicos. También imponer impuestos a las grandes fortunas para expropiar a los que siempre han expropiado a la clase trabajadora, mitad femenina, para que esta crisis la paguen los capitalistas.

Saldremos a las calles también exigiendo la implementación de las medidas necesarias contra la violencia machista y para prevenir los feminicidios: más centros de acogida para las mujeres y sus hijos e hijas víctimas de violencia. Garantizados por el Estado y bajo la autogestión de las organizaciones de mujeres y las trabajadoras, con asistencia profesional y sin presencia policial y judicial.

Presupuesto para planes de igualdad y no para pagar deuda. Por comisiones de mujeres y personas LGTBI en los centros de trabajo, en los centros de estudio y en los sindicatos, independientes de las patronales, que aborden los casos de acoso sexual y laboral, y que exijan subsidios para las trabajadoras que atraviesan situaciones de violencia.

Separación efectiva de la Iglesia y el Estado. El fin del Concordato y de las subvenciones a la educación religiosa. ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir!, para todas las mujeres. Por la despatologización de la transexualidad. Exigimos que se respete la identidad de las personas trans en colegios, institutos, universidades y centros de trabajo. Contra la criminalización de las mujeres en situación de prostitución. Reconocimiento de su derecho a autoorganizarse. Vivienda y trabajo garantizados por el Estado para las mujeres en situación de prostitución que busquen alternativas laborales.

Desde Pan y Rosas, nos sumamos a las acciones en este 25N, para hacer escuchar bien alto estas reivindicaciones, y para plantear que es necesario que nos organicemos para luchar, junto a todos los oprimidos y explotados, contra este sistema capitalista y patriarcal.

¡Somos esenciales en las tareas de cuidados, sanidad y educación, y estamos en la primera línea en la lucha contra las múltiples violencias, la precariedad y la explotación!

¡Sus violencias, nuestra lucha!

¡Si tocan a una, nos organizamos miles!

¡Transformemos nuestra rabia en organización y lucha!

¡Súmate a Pan y Rosas!






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