Política Estado Español

RACISMO INSTITUCIONAL

Barcelona en Comú lanza una campaña criminalizando la venta ambulante

A la persecución diaria que sufren el colectivo de “manteros” se le suma la instalación de un skatepark en uno de los principales puntos de venta y una campaña publicitaria criminalizadora de su actividad.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 21 de julio de 2016 | 14:09

Foto: Twitter @TrasLaManta

El pasado viernes un dispositivo de diez agentes de la Guàrdia Urbana de Barcelona identificaba y detenía a dos “manteros” en pleno centro. Por supuesto, también les incautaron el material de venta. El domingo siguiente, La Vanguardia se hacía eco de una imagen mil veces repetida: la persecución por parte de la policía “secreta” de los vendedores ambulantes en el Park Güell.

Y es que, como venimos escribiendo en Izquierda Diario, desde la llegada de Barcelona en Comú al Ayuntamiento, los vendedores ambulantes del “top manta” vienen sufriendo el incremento de una campaña persecutoria con la que el Ayuntamiento del “cambio” se ha propuesto “limpiar las calles”, con unas prácticas y estilos que nada tienen que “envidiar” a los anteriores equipos convergentes o del PSC.

Lo más novedoso de esta persecución realizada para contentar a los grandes comerciantes de la ciudad y el “lobby turístico”, reside en “originalidad” de algunas de las medidas de este “racismo institucional”.

La semana pasada Barcelona en Comú instalaba un “skatepark” en pleno Paseo de Borbón, uno de los “puntos calientes” de venta de la ciudad. Además de intensificar el operativo policial permanente para evitar que los “manteros” acudan nuevamente a la zona. En palabras del portavoz municipal la medida buscaba recuperar el espacio para el uso ciudadano... se ve que los senegaleses, muchos de ellos sin papeles, que venden en el mismo paseo tampoco son ciudadanos para la nueva izquierda ciudadanista.

Una medida más, con una especial carga de cinismo, con la que BeC trata de limpiar la ciudad de uno de los sectores más desprotegidos -los “manteros”- en favor de conservar la imagen de la “Marca Barcelona”, que para amplios sectores sociales no es otra que la de “Carcelona”.

Como denuncia el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes en su comunicado “en Barcelona quieren erradicar a los pobres negros, no a la pobreza. Quieren que las fotos y postales de la ciudad sigan vendiendo glamour, alegría, diversión, legalidad, modernidad, progreso y cultura. Pero por más que lo intenten, no podrán ocultar la otra Barcelona negra de inmigrantes, por más efectos de maquillaje no se puede esconder la desigualdad, la exclusión social, la miseria y el racismo, porque la Barcelona negra es también la realidad de esta ciudad”.

Por otra parte el Ayuntamiento de BeC ha puesto en marcha una campaña oficial de carteles por toda la ciudad para criminalizar a los “manteros” a ojos de la opinión pública. Una campaña que profundiza la acusación mediática de organización mafiosa hacia los propios vendedores ambulantes, en la que se realta que su actividad no está permitida y se anima a no comprar productos del “top manta”.

Sin embargo, lejos de la idea de que los “manteros” forman parte de una organización mafiosa, la realidad es que la práctica de la venta ambulante no es más que el único medio de subsistencia con el que cuenta gran parte de los inmigrantes que llegan a Barcelona. Como decía Aziz Faye en una entrevista “nosotros vivimos aquí y queremos formar parte del desarrollo de este país. Llevamos tiempo pidiendo que se nos ceda un espacio y podamos pagar también impuestos. Nosotros estamos dispuestos a legalizar toda la situación. Pero el Ayuntamiento no está por la labor. La venta ambulante se puede solucionar facilmente porque el 99% de los que trabajamos en esto queremos una alternativa. La venta ambulante conlleva una situación muy dificil y peligrosa. Nos jugamos la vida durante más de 20 horas al día”.

Por último, el Sindicato Popular denuncia en su comunicado el consenso generado entre Barcelona en Comú y los demás partidos en cuanto a la tolerancia cero y la persecución de la venta ambulante: “Las formas de persecución son más sutiles, pero en el fondo continúa siendo represión contra los migrantes. Esperamos de verdad que este gobierno no se convierta en la mano izquierda de la derecha racista, que sólo nos ofrece dolor y cárcel”.

No obstante, con el incremento de la represión y el primer preso social de Ada Colau, Sidil Moctar, detenido por intentar defenderse de la policía, deja al descubierto que la política de la alcaldesa “del cambio” no se diferencia en nada en este tema a la del convergente neoliberal Xavier Trias.






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