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Cacerolazos contra la respuesta de Bolsonaro a la crisis por el coronavirus

Un nuevo cacerolazo en las principales ciudades del país muestra el descontento con las medidas del Gobierno para hacer frente la pandemia.

Miércoles 18 de marzo | 20:36

Este miércoles, como en la noche del martes, se sintieron las protestas contra Bolsonaro en varios barrios de Río de Janeiro, San Pablo y otras ciudades. El cacerolazo fue impulsado por la negligencia del gobierno que ha catalogado como “histeria” y “exageradas” la preocupación por la pandemia de coronavirus.

Este miércoles también se confirmó que el jefe de Gabinete de Seguridad Institucional dio positivo y ya son 17 los funcionarios del Gobierno contagiados por el virus.

Bolsonaro, que realizó una manifestación el domingo 15 en Brasilia rn contra el Congreso y la Corte Suprema, convocó este miércoles a un cacerolazo oficialista, para defender su gestión de la pandemia del coronavirus, media hora después del convocado contra su gestión.

El Presidente continúa estrechando las manos de los presentes y tomando fotos, sin respetar las pautas de los Cuerpos de Salud, ya que había presentado los síntomas y había tenido contacto con personas que dieron positivo del virus. Además, anunció que organizaría una fiesta el próximo fin de semana, para celebrar su cumpleaños y el de su esposa, burlándose de la cara de la población que teme las consecuencias de la pandemia.

Tanto Bolsonaro, que niega esta crisis que ya ha matado a 4 personas en el país, como el ministro de Economía, Paulo Guedes, y otros funcionarios que dicen estar más preocupados, en realidad quieren continuar con un plan de reforma contra derechos sociales, que afectan aún más la salud, mientras garantizan los recursos multimillonarios a los bancos, y no elementos básicos para el cuidado de la salud de la población.

Además, junto con el exjuez Sergio Moro, implementaron la cuarentena forzada de la población, amenazando con arrestar a los que se niegan, en el marco de que los trabajadores tienen más miedo de perder sus empleos y salarios que al virus en sí.

El rechazo de este desprecio por las víctimas que están apareciendo es fundamental para exigir un plan de emergencia que pueda resolver efectivamente el problema, atacando las ganancias capitalistas y defendiendo los empleos y salarios de los trabajadores.

Primero, existe una necesidad urgente de distribución masiva de pruebas; el aumento de camas en hospitales y la contratación inmediata de trabajadores de la salud para satisfacer la demanda. Al mismo tiempo, es necesario prohibir los despidos y garantizar el permiso remunerado del Estado para los trabajadores informales y sus familias.

Esto se debe garantizarse terminando con las leyes que establecieron el límite máximo para el gasto en salud, además dejando de pagar la deuda pública, de modo que el presupuesto deje de servir para salvar las ganancias del banco.

Las protestas también deben expresar el apoyo a los trabajadores de la salud, para exigir este plan de emergencia y decir que nuestras vidas valen más que las ganancias de los capitalistas.






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