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MOVIMIENTO ANTIREPRESIVO

Carta a las jóvenes en prisión: “Nuestra mejor solidaridad, es seguir rompiendo las cadenas de este sistema”

Somos jóvenes, como vosotras y vosotros. Seguramente, hemos estado en las mismas manifestaciones, las que salían de los campus universitarios o de los barrios. Tal vez nos vimos caminando y cantando hasta llegar al aeropuerto el lunes. O nos tocamos en el metro gritando y saltando ¡Presas políticas libertad! y cuando llegamos a la Vía Laietana nos cruzamos con nuestras pancartas en la mani.

Contracorrent

Catalunya

Miércoles 23 de octubre | 17:09

Algunos somos tan jóvenes que por primera vez hemos estado en estas manifestaciones, pero no olvidamos cuando las fuerzas represivas destrozaron nuestras escuelas para impedir a la gente votar aquel 1-O de 2017. Y ahora nos manifestamos contra la sentencia de un juicio político pensado para que sirva de escarmiento al pueblo catalán.

Tal vez nos vimos cuando nos empezaron a pegar palos, cuando nos tiraron gases, tal vez nos ayudamos cuando nos caímos al suelo al tener que correr y resistir. O nos ayudamos con agua escondidos en algún portal para evitar la represión. Seguramente sentimos lo mismo cuando vimos en las redes tanta humillación, mutilaciones y porrazos y la sangre de la juventud de la que somos parte. Cuando vimos las bolas de goma, balas de foam, gases lacrimógenos, cientos y cientos de heridos en todo el territorio, identificaciones y registros aleatorios.

Ahora, hay 31 nuevos presos y presas políticas, que se suman a los 9 del Supremo y a los 7 miembros de CDR’s detenidos el pasado 23 de septiembre. Seguramente sentimos la misma indignación cuando los vimos entrar en esos furgones azules y pensamos: podría haber sido cualquiera de nosotros y nosotras.

Podríamos haber sido Xenia, de 22 años. Su familia ha contado cómo la policía presentó bolas de petanca, cristales y llaves como pruebas inculpatorias. Las mismas bolas de petanca, con el mismo número de serie, fueron pruebas también inculpatorias para otros jóvenes encarcelados ahora mismo.

A Xavier, Edu, Alexis, Ferran, Germinal, Jordi, Àlvaro, David, Robert, Oau, Martí, Paula, Laura, Joan y muchos más, queremos deciros que estamos en esta lucha codo con codo, y que ahora nuestra lucha también es por vosotras. Que jamás bajaremos los brazos y dejaremos de exigir y luchar por vuestra libertad y porque se os retiren toda causa en contra vuestra.

En distintas ciudades del Estado, como Madrid, Zaragoza, Bilbo, Donosti o Granada la juventud también ha querido mostrar su solidaridad con el pueblo catalán y por vuestra libertad.

Queremos que sepaís que la juventud está a la cabeza de esta lucha en Catalunya, pero que en Chile o Ecuador, lo están siendo contra gobiernos neoliberales; que están enfrentando también una represión durísima -en el caso de Chile, con “estado de emergencia declarado” y el ejército en las calles-. En Latinoamérica o en Europa, estos procesos los está liderando la misma generación, la que está cansada y llena de rabia porque su futuro está en manos de gobiernos capitalistas y Estados represores que no dejan de imponernos su brutalidad. La juventud se organiza, la juventud de las clase trabajadora y popular se ha levantado y no nos harán callar.

Quienes os escribimos formamos parte de la agrupación juvenil Contracorrent, y sentimos que, aunque nos digan que somos el futuro, aún tenemos que luchar para que el futuro sea nuestro, rompiendo las cadenas de tanta opresión y explotación. ¡Qué somos el futuro! Eso nos dicen los políticos de un Régimen que no elegimos, de un Rey que no elegimos, que son los mismos que han empobrecido a nuestras familias, que las desahucian, que nos expulsan de la universidad con sus tasas cada vez más altas.

De nuevo, queremos haceros llegar toda nuestra solidaridad, toda nuestra fuerza y mucho ánimo para todas las detenidas y para sus familiares y amistades. ¡Sois un orgullo para la juventud que sale a las calles y se organiza! ¡No estáis solas! ¡Seguiremos luchando por todas las detenidas! ¡Libertad! Seguiremos abrazando a las calles como si fueran nuestro bálsamo de liberación, gritando para que de una vez por todas se nos escuche. Que nuestra rabia se tranforme en lucha y organización.






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