Cultura

75 AÑOS CIUDADANO KANE

Ciudadano Kane: actual a sus 75 años en la era Trump

Contiene spoilers. Desde 1941, el aclamado film de Orson Welles recorre en flashbacks la vida de un magnate y la relación entre poder económico, mediático y político. De una sorprendente actualidad.

Martes 13 de diciembre de 2016

Imagen: Orson Welles caracterizado como Charles Foster Kane

"Rosebud". Esta es la última palabra pronunciada por Charles Foster Kane, al momento de morir en su palacio de Xanadú. La mayor finca privada del mundo, residencia del magnate más influyente del momento. Su muerte aparece en su prensa y la de sus detractores, así como el enigma que supone Rosebud. Algo que no revelaremos en este artículo, ya que constituye uno de los finales más intrigantes de la historia del cine.

Vayamos a 2016. La revista Time dedica su célebre portada "Persona del año" a Donald Trump, multimillonario propietario de un emporio hotelero, inmobiliario, del juego de azar y de presencia mediática, y, a partir del próximo 20 de enero, 45º presidente de Estados Unidos.

Tras haber influido económicamente a candidatos tanto republicanos y demócratas en todas las elecciones desde 1980, y pese a contar con cierta oposición de varios medios del establishment durante su campaña como candidato por el Partido Republicano en base a la difusión de sus polémicas y conservadoras declaraciones, Trump resultó electo.

Y es que la fotografía de Trump desentona con el aire luminoso y afable de cartel electoral que presentan habitualmente las imágenes "Persona del año" de la revista Time, para presentar un retrato de atmósfera sombría en el que un magnate nos mira vuelto desde su lujoso asiento. Podría ser un fotograma extraído de Ciudadano Kane. Y la historia difiere más en los resultados que en el desarrollo.

Este film también relata la historia de un multimillonario que decidió hacer carrera política con dos armas en la mano: un imperio mediático y la comprensión de que el Estado capitalista es el Consejo de Administración de las grandes finanzas. Este será uno de los leitmotivs de la película, narrados con una originalidad sin precedentes en el cine: una sucesión de flashbacks en la vida de Kane que narran con maestría una vida marcada por las diversas facetas del poder.

La investigación del periodista Jerry Thompson en busca del significado de Rosebud, será la que vaya desvelando la vida de Kane, quien se había retirado a Xanadú en sus últimos años de vida, quien comprende que la prensa es un puente entre el dinero y el poder político, para intentar presentarse a gobernador del Estado de Nueva York y fracasar debido a la maniobra de la prensa rival que destapa su relación extramatrimonial con la artista Susan Alexander en campaña electoral, tras haber contraído matrimonio con Emily Norton, sobrina del presidente de Estados Unidos.

Mediante este tipo de situaciones, la película muestra la relación de doble filo que Kane mantiene con la prensa. Quien empezó heredando el New York Inquirer, contratando a los mejores periodistas y manipulando a la opinión pública con noticias falsas sobre la guerra hispano-estadounidense, sufre un revés de juego sucio de los periódicos rivales con el uso de la misma prensa sensacionalista que él había ideado para vender más periódicos y crear una opinión pública más desorientada y maleable.

Acuciado por este incidente, Kane se encierra aún más en su afán de monopolizar la información, para acabar siendo, en su apogeo, dueño de una importante cadena de periódicos, de una red de emisoras, de dos sindicatos y de una inimaginable colección de obras de arte que guarda en Xanadú, además de una enorme red de empresas, minas y factorías.

Controlado por el mismo objetivo, hace de su amante su esposa oficial y le asegura una carrera como cantante de ópera, profesión para la que no tenía talento, toda una demostración de poder en sus relaciones personales orquestada por la construcción de una imagen pública restaurada, que ocasionará la purga de toda crítica de sus medios y le irá sumiendo en la soledad de sus últimos días recluido en Xanadú.

Tirando del hilo de la personalidad de Kane, escondida bajo millones de dólares y portadas de periódicos, el periodista Thompson entrevista a Susan Alexander, a antiguos amigos y colaboradores suyos en busca de lo que podría ser Rosebud. Así, en la historia juega un gran papel el archivo privado del magnate Walter Parks Thatcher.

Este otorgó una mina en Colorado que creía vacía y sin valor para sufragar una deuda a la madre de Kane, quien decidió otorgarle la custodia del pequeño Kane para alejarlo de la pobreza y el maltrato paterno que reinaba en su hogar. Así, Thompson descubre la infancia oculta de Kane, quien hereda la que resultó ser la tercera mayor mina de oro del mundo y su primer periódico. De esta manera, otra de las ideas que cobra mayor fuerza en la película es la del multimillonario deprimido, vacío y desarraigado que es consumido por sus propias ansias de riqueza.

Thompson se da por vencido en su búsqueda del significado de Rosebud y llega a asumir que: «El señor Kane fue un hombre que tuvo todo cuanto quiso, y que lo perdió. Tal vez Rosebud fue algo que no pudo conseguir o algo que perdió». Al mismo tiempo, en Xanadú el misterio es resuelto para el espectador.

La película, rodada y protagonizada por un Orson Welles de 26 años que posteriormente se exiliaría huyendo de la caza de brujas macarthista en Hollywood, fue aclamada por la crítica, nominada a 9 Oscars y aún hoy es considerada una de las mejores películas de la historia del cine. Su brillantez técnica, su ingenio narrativo y una experimentación fotográfica de excelentes resultados, no impidieron que su estreno tuviera poca acogida por parte del público.

Un director joven que había alcanzado la fama y la polémica tras su emisión radiofónica de "La Guerra de los Mundos" presenta en plena II Guerra Mundial una obra maestra del séptimo arte y sin embargo, la recaudación flojea. ¿Qué sucede? El personaje de Kane se inspiraba muy claramente en William Randolph Hearst, quien primero trata de comprar la película para que no se estrene y después boicotea la película en todos los medios de su propiedad.

Hearst es Kane. Multimillonario considerado el promotor de la prensa amarilla, se valió de generar escándalos y de la manipulación mediática, para lograr que sus intereses comerciales y políticos se viesen beneficiados, destacando su intervención para que la Guerra de Cuba de 1898 aconteciera y consiguiera las primicias. Así como su posicionamiento contra la Revolución Mexicana, dada la cantidad de haciendas de su propiedad que quería proteger en suelo mexicano.

Hearst propició uno de los desarrollos más avanzados y tempranos de lo que se considera la consolidación de la prensa como cuarto poder. Lo hizo en base a una prensa enfocada hacia la máxima venta de ejemplares más allá de la veracidad y a la protección de sus intereses. Un ejemplo es su campaña por la ilegalización de la marihuana, que conseguiría la prohibición en un momento en el que el cáñamo iba a desbancar al papel que poseía, dado su bajo precio.

Tanto Hearst, como su versión cinematográfica Kane, tenían una idea clara respecto al papel de la manipulación mediática en la búsqueda del monopolio de la información. Esto se ejemplifica en la célebre frase de Hearst "I make news" (Yo hago noticias). En 2016, ¿quién hace las noticias?

La sociedad capitalista sigue siendo un patio de recreo para empresarios, financieros y demás magnates que intercambian cifras con una ligereza que conlleva la opresión y el vapuleo de las condiciones de millones de oprimidos. El Estado y el poder, que de forma tan acertada aparecen retratados en Ciudadano Kane, siguen siendo el coto vedado de grandes fortunas, como las 60 familias que concentran la mitad de la riqueza del planeta.






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