Géneros y Sexualidades

DEBATE EN LA UB RAVAL

¿Cómo luchamos contra el patriarcado y el capitalismo?

El pasado martes 19 de abril, las compañeras de la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas de Barcelona realizamos la charla “¿Cómo luchamos contra el patriarcado y el capitalismo?”

Verónica Landa

Barcelona | @lierolaliero

Jueves 21 de abril de 2016

Esta charla se enmarca en la campaña de actividades que la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas hemos estado haciendo en la universidad y en otros espacios, para debatir y reflexionar junto con mujeres estudiantes, trabajadoras y jóvenes. Y sobre todo, para invitar a organizarse con nosotras con la perspectiva de luchar por un movimiento de mujeres y feminista combativo, antipatriarcal y anticapitalista.

En este caso, y a modo de continuación de la charla “La mujer y la crisis capitalista”, queríamos profundizar en el cambio del feminismo desde los años 60 hasta ahora, en concreto en el “feminismo cool”

En los años 80 y 90, el proceso de institucionalización del movimiento feminista fue acompañado por el abandono progresivo de las calles y la pérdida de la perspectiva transformadora de la sociedad capitalista y patriarcal, quedando algunas corrientes de la izquierda anticapitalista que seguían planteando la necesidad de luchar contra el patriarcado y el capitalismo. Se pasó de la crítica de los años 60 al estado de bienestar de los países imperialistas a criticar la desigualdad de géneros sin cuestionar la desigualdad generada por el capitalismo; de criticar la familia burguesa y la heteronorma a reclamar únicamente el reconocimiento de otros “tipos de familia” y de los diversos géneros y sexualidades.

En este marco, la cultura integró este feminismo despolitizado y lo hizo en forma de lenguaje inclusivo y correcto, y también con la sustitución de términos que llevaron a la despolitización de las realidades que reflejaban. Como señala Celeste Murillo en su artículo "Feminismo cool, victorias que son de otras", “código cultural” permitió cubrir “de tolerancia y diversidad las señas particulares de las democracias capitalistas” mientras siguió, y sigue, existiendo machismo, racismo y homofobia.

Este "feminismo cool" alienta a la batalla individual, de una vida basada en decisiones puramente individuales reservadas a aquellas que pueden permitírselo. Sin embargo, toda elección individual está condicionada bajo una sociedad que continúa legitimando los roles de género y exaltando el papel de la mujer como madre y ama de casa dedicada a las tareas domésticas y de cuidados. Es aquí donde este feminismo fracasa, “al borrar toda perspectiva colectiva de transformación” reservando “solo para una minoría la posibilidad de elegir, mientras la mayoría sobrevive en largas jornadas laborales y empleos precarios (donde las mujeres siempre están sobrerrepresentadas). Las que pueden pagar por elecciones individuales creen que el feminismo ya no tiene nada para ofrecerles y las que no pueden pagar por la libertad creen que el feminismo no tiene nada que ver con sus vidas”.

En el Estado español, como hemos dicho en otros artículos y debates, vemos una izquierdización del movimiento feminista y de mujeres, aunque de momento continúa sin ser mayoritario.
Vemos cómo las mujeres trabajadoras con un rol protagónico en las huelgas por sus derechos como trabajadoras también han salido a la calle a defender y conquistar sus derechos como mujeres. Mujeres trabajadoras que sienten en muchos casos que el feminismo no tiene nada que ver con ellas porque no refleja su propia realidad como oprimidas y explotadas.

Vemos también cómo miles de mujeres jóvenes han salido a las calles contra la alianza del capitalismo y el patriarcado, retomando muchas de las consignas del movimiento feminista y de mujeres de los años 60. Las mujeres jóvenes también sienten el feminismo como algo ajeno a ellas porque no recoge sus demandas como mujeres jóvenes, y porque no les plantea una organización clara para acabar con aquello que ejerce y legitima las múltiples violencias machistas que sufren. Por ejemplo, que el movimiento feminista no tomara como demanda propia que las mujeres de 16 a 18 años pudieran seguir ejerciendo su derecho al aborto sin consentimiento familiar, supone un duro golpe para estas jóvenes que ven como el movimiento feminista no lucha por aquello que las afecta directamente.

Lo mismo sucede con las mujeres inmigrantes que al no tener derecho a la sanidad pública por las racistas leyes de extranjería del Estado español, no pueden ejercer su derecho al aborto. Y tampoco el movimiento feminista lo ha tomado como una demanda movilizadora, como sucedió con la contrarreforma Gallardón que se paró gracias a la movilización de miles de mujeres en la calles. Los límites del feminismo institucionalizado se pueden ver en este ejemplo: este feminismo que no se plantea la lucha contra el capitalismo y ni siquiera llevar hasta el final la lucha contra el patriarcado, no toma como propia la demanda por el aborto libre, seguro, universal y gratuito para todas las mujeres independientemente de su nacionalidad o edad porque supondría cuestionar a las instituciones capitalistas y sus leyes, como por ejemplo la de extranjería.

Otro debate importante fue sobre si es posible, como planteó una asistente, poder transformar la situación de las mujeres desde la "nueva política" como plantearía Podemos. Aquí se abrió un debate sobre si Podemos realmente plantea una "nueva política", de izquierda, cuando sólo se limita a denunciar al sistema patriarcal sin cuestionarlo como amigo indisoluble del sistema capitalista.

Más que nueva política, la mayoría de los asistentes planteaban que se aferra a las viejas políticas y el ejemplo de ello es haber hecho grandes esfuerzos por gobernar con el PSOE cuyas políticas de "igualdad" quedaron totalmente recortadas con recortes de presupuestos y reformas laborales. Los gestos de Podemos, como por ejemplo el de Carolina Bescansa participando en el Congreso con su bebe denunciando la carga de cuidados de las mujeres trabajadoras, quedan en el vacío si Podemos y sus dirigentes no llaman a la movilización en las calles por guarderías gratuitas para todas las mujeres. De este modo se atacaría los intereses de las empresas capitalistas y del Estado, que se ahorran esa gran "fábrica" de cuidados que llevan a cabo gratuitamente las mujeres.

Tras la caracterización del movimiento feminista y de mujeres de las últimas décadas y de la actualidad, pasamos al debate dónde nos preguntamos ¿qué podemos hacer para combatir esta alianza criminal del capitalismo y el patriarcado? ¿Cómo nos organizamos para luchar contra ella?

Una de las reflexiones que surgió es que esta organización debe ser independiente del Estado capitalista y sus instituciones, donde las mujeres trabajadoras, estudiantes, inmigrantes, jóvenes y precarias estén al frente de la conquista de todos sus derechos. Una organización que rompa con la idea de que bajo este sistema capitalista las mujeres pueden ir aumentando progresivamente sus derechos, y con la de que esta “igualdad” es lo máximo a lo que se puede aspirar.

La crisis capitalista ha profundizado la carga sobre la mayoría de las mujeres, debido a los recortes en la ley de dependencia, los trabajos más precarios y la imposibilidad de la conciliación laboral, profundizando así las dobles cadenas de explotación y opresión que sufren las mujeres trabajadoras.

El movimiento feminista y de mujeres tiene por delante la tarea de construir y retomar alianzas con los sectores más oprimidos de esta sociedad, para golpear al unísono a este sistema capitalista, basado en la explotación de millones, y al patriarcado que oprime a las mitad de la población mundial por ser mujeres.
Es por ello que propusimos a todos los asistentes participar de la manifestación del Primero de Mayo, Día Internacional de la clase trabajadora, en un gran cortejo de Pan y Rosas en el que las mujeres trabajadoras y jóvenes (futuras precarias) nos visibilicemos como protagonistas de las luchas que venimos dando contra los recortes, el paro y la precariedad laboral.

Pan y Rosas marchará este 1º de Mayo con la agrupación juvenil No Pasarán, con Clase contra Clase y otros grupos que forman parte de la iniciativa "No Hay Tiempo que Perder". Un nuevo espacio anticapitalista, antipatriarcal y de clase que se plantea construir una alternativa a las variantes neorreformistas en el Estado español.






Temas relacionados

Patriarcado   /   Mujeres   /   Feminismo   /   Capitalismo   /   Géneros y Sexualidades

Comentarios

DEJAR COMENTARIO