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Cuando trabajar te puede costar la vida

Los accidentes laborales, en el Estado español aumentaron un 5,8% en 2015. Esto supone el segundo año consecutivo de aumento de los mismos.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 11 de mayo de 2016 | 20:32

El pasado del 28 de abril se celebró la Jornada Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo. Como cada año, por este día, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social publico los datos de accidentes laborales del año anterior. Las cifras no pueden ser más claras. De enero a diciembre de 2015, se registraron 449.223 accidentes laborales, lo que supone una subida del 5,8% respecto a la registrada durante 2014, cuando ya se incrementaron un 5% con respecto a 2013.

La Estadística también refleja cifras negativas en lo que se refiere a accidentes mortales. El pasado año fueron 608 trabajadores los que fallecieron en accidente laboral, 28 más que en 2014, lo que supone un aumento en términos relativos del 4,8%. Del total de estos fallecimientos, 500 se produjeron durante la jornada de trabajo, 33 más que en 2014, lo que implica un repunte del 7,1%. El resto fueron de camino al trabajo, lo que se conoce como siniestros “in itínere”, que también aumentó tanto su número como su porcentaje.

Agricultura e Industria a la cabeza del aumento

En términos absolutos, durante 2015, el sector servicios es el que mayor número de accidentes registra (276.207), ya que ocupa a tres de cada cuatro trabajadores en España.

Sin embargo, es en la industria, con 93.731 accidentes; construcción, con 47.228; y agricultura, con 32.057, los que en términos relativos, tienen un porcentaje de aumento mayor.

Si vamos al índice de incidencia, los datos son aún más reveladores. Actualmente, construcción es el que mayor tasa alcanza, con 6.574 accidentes por cada 100.000 profesionales. Agricultura e industria ocupan el segundo y tercer puesto, con 5.085 y 5.024 respectivamente.

Llama la atención poderosamente que la agricultura sea con 6,6%, el sector que registra una mayor subida. Le siguen industria con un 5,1%, construcción con un 4,1% y finalmente servicios con un 1,1% de subida. Este dato del sector agrario es la tasa más elevada de toda la serie histórica (desde 1999).

Como vemos, trágicamente, la construcción y la agricultura se ponen a la cabeza, tanto de los accidentes, como de las muertes en los mismos. Son precisamente estos dos sectores, los más golpeados por la crisis, donde más mano de obra inmigrante trabaja Inmigrantes, que debido a su desesperada situación (miseria económica y en situación de ilegalidad) se ven obligados a trabajar por salarios de miseria para empresarios sin escrúpulos. Empresarios, que como vemos no solo racanean con su sueldo, sino también con su seguridad. No invirtiendo lo necesario, o a veces nada, en la seguridad de sus trabajadores, dando este trágico resultado.

Crisis y precariedad, mayor riesgo laboral

Las cifras demuestran claramente como la crisis económica, que llevamos arrastrando desde 2008, no ha hecho más que aumentan la precariedad laboral. Actualmente 92% de los nuevos contratos son precarios. Esto hace que estos trabajadores, carezcan tanto de una estabilidad laboral, como de unas leyes que lo protejan frente a los frecuentes abusos de sus patronos. Estas circunstancias hacen casi imposible que puedan exigir que se cumplan en su entorno laboral las normas de seguridad o que se les entreguen las prendas de protección personal.

Como denuncian los sindicatos, no sólo son los accidentes laborales el único riesgo que corremos los trabajadores. Seguimos sometidos a graves riesgos de contraer enfermedades profesionales, especialmente en la industria. Muchas de estas dolencias no están todavía reconocidas como tales, aunque su origen tenga un claro detonante relacionado con el ambiente y las condiciones en que se desarrolla el trabajo. En esa situación se encuentran muchas dolencias cardiovasculares, digestivas, mentales o respiratorias cuya relación con la vida laboral no siempre es reconocida por la seguridad social o los tribunales.

Un claro ejemplo es el del amianto. La peligrosidad de este material ya se conocía desde 1940, pero a pesar de ello se ha seguido utilizando –sin informar ni proteger a los trabajadores- durante décadas y en numerosos sectores. Esto ha provocado cientos de muertes de trabajadores, por tumores y otras enfermedades, cuyas reparaciones todavía no se han concedido en su totalidad a las familias afectadas. A pesar de ello hoy en día, como ha denunciado CGT y otras organizaciones, sigue estando presente en instalaciones escolares, deportivas, industriales, etc.

Por una seguridad real en el trabajo

Nada podemos esperar ni del gobierno ni de la patronal para frenar esta trágica realidad. A la actitud ya explicada de los empresarios, que solo buscan aumentar sus benéficos a costa de lo que sea, se suma la colaboración cómplice del gobierno. Tanto el PP como el PSOE, no han hecho prácticamente nada para evitar esta lacra laboral.

El ejemplo claro de esto, es que el Estado español está a la cabeza en muertes laborales en la UE. Mueren 6,6 por cada 100.000, mientras que la media en la UE, la cifra baja a 4,8. Sin embargo a pesar de ello, sólo hay un inspector de trabajo por cada 23.300 trabajadores, casi la mitad que en la UE.

Por todo ello, los sindicatos no pueden quedarse en meros informes o denuncias. Deben luchar contra los accidentes y las enfermedades laborales, exigiendo en los centros de trabajo el cumplimiento de todas las normas en materia de seguridad y prevención. Debemos dejar claro a los empresarios y a la administración que la vida y la salud de las personas están muy por encima de la producción y los beneficios. No podemos seguir dejando que la crisis, y voracidad sin escrúpulos de los empresarios, nos cueste diariamente nuestra salud e incluso nuestra vida. Debemos pelear diariamente por unas condiciones de trabajo dignas. Sólo la organización y la lucha podrán frenar esta trágica realidad.






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