Política Estado Español

ELECCIONES VASCAS Y GALLEGAS

Cuatro apuntes sobre unas elecciones autonómicas de impacto estatal

¿Cómo quedarán Rajoy y Sánchez internamente? ¿Puede el PNV sumarse a algún tipo de “desbloqueo” en Madrid? ¿Recuperará EH-Bildu el terreno perdido ante Podemos?

Santiago Lupe

@SantiagoLupeBCN

Viernes 9 de septiembre de 2016

Foto: EFE

Ayer se conocieron los datos de las encuestas elaboradas por el CIS sobre los próximos comicios vascos y gallegos que tendrán lugar el 25S. Unas elecciones autonómicas, en dos de las nacionalidades históricas, que revisten una gran importancia en el marco de la actual crisis de gobernabilidad. Repasemos cuatro elementos.

Un Feijóo reelegido fortalecería el liderazgo interno de Rajoy.

Galicia es hasta el momento una de las regiones donde menos sorpresas se esperan. Es a su vez uno de los lugares donde el bipartidismo, y en especial su ala derecha, resiste con fuerza. De confirmarse los datos de las encuestas, entre el PP y el PSOE sumarían el 64,8% de los votos. Una cifra casi idéntica a la obtenida por ambos partidos el pasado 26J, el 63,74. La posibilidad de renovar la mayoría absoluta de Feijóo, que se llevaría el 44,9% de los votos, la convierten en una plaza fuerte para el PP y el mismo Rajoy, que respira tranquilo al entender que el 25S no mermará su autoridad al frente del partido. Así pues la propuesta de que Rajoy de un paso atrás y facilite otro candidato para seducir al PSOE, pierde aún más fuerza -de la poca que ya tenía- como posible vía “popular” de desbloqueo de la investidura. Felipe González, que defendió esta salida la semana pasada, se quedará con las ganas.

El PSOE continúa con una caída que puede debilitar más a Sánchez.

Los posibles resultados adelantados por el CIS para Galicia confirman la debacle del BNG, abierta tras su nefasta experiencia de cogobierno con el PSdeG en la comunidad y reeditada en las diputaciones. La formación se dejaría 5 diputados, después de haber perdido su diputado en Madrid hace solo tres meses. En Marea, en la que se integra Podemos con otras formaciones provenientes de EU y el nacionalismo de izquierda (la más importante Alternativa Galega de Esquerda), irrumpe en el parlamento con entre 15 y 17 diputados - 6 o 9 más que los que tenía hasta ahora AGE- aunque se dejaría, en favor del BNG, 2 puntos respecto a la generales -un 19,9% frente al 22,18-.

Pero sin duda las peores noticias son para los “socialistas”, que ven cómo se puede confirmar el temido “sorpaso” en Galicia al estar en un empate técnico con En Marea. Algo que se repite y agrava si miramos la encuesta vasca, donde el PSE se dejaría la mitad de los diputados y casi 4 puntos respecto al 26J. Unos resultados que, de confirmarse, suman leña al fuego de la hoguera en la que una parte de la dirección socialista quiere ver a su secretario general, Pedro Sánchez, para facilitar una abstención que entregue el gobierno a Rajoy. No es casualidad que el mismo día que se publicaban las encuestas, Susana Díaz rompiera el silencio de las pasadas semanas para pedir un gobierno cuanto antes y no haya desautorizado a su secretario de organización que se postuló abiertamente por la abstención hace solo unos días.

Un PNV en apuros al que le pedirán favores de vuelta.

Más impacto pueden tener las elecciones vascas en las negociaciones para formar gobierno que se abrirán en octubre. El PNV mantendría su resultado en escaños y recupera 12.99 puntos sobre el 26J, desplazando a Podemos como primera fuerza. Sin embargo, este número le resultaría insuficiente para superar en votos a una posible suma entre Podemos y EH-Bildu, con unos 16 cada uno. La posibilidad de que deban recurrir al apoyo del PP o el PSOE, con 8 cada uno, podría engrasar el “entendimiento” de los nacionalistas conservadores con alguno de los dos partidos del bipartidismo para aportar sus 5 diputados en Madrid a una nueva votación de investidura. El PP baraja esta hipótesis como vía de desbloqueo a la reelección de Rajoy, razón por la cual evitó que en su pacto con Cs se mencionara cualquier medida referente a revisar el régimen fiscal o autonómico vasco.

El ascenso del Podemos vasco se frena y EH-Bildu recupera terreno perdido.

En el flanco izquierdo del parlamento hay una modificación del reparto que pone límites al ascenso de Podemos en el País Vasco. Podemos por su lado sufre una caída respecto al 26J de más de 10 puntos, pasando de primera a tercera posición y del 29,05% al 18,9%. Además del caladero “socialista”, la formación morada había emergido con el apoyo de una parte importante del electorado abertzale. Sin embargo la estrategia de mano extendida al PSOE y subordinación del derecho a decidir a cualquier pacto con Sánchez, parece que le está pasando factura. EH-Bildu recupera 6,9 puntos respecto a junio -aunque pierde todavía 5 diputados respecto a 2012- y podría ser aún mayor, ya que la encuesta fue realizada antes de que se conociera la prohibición judicial a Otegui para ser candidato.

Este pinchazo de Podemos, respecto al ascenso del que venía en esta comunidad autónoma, no es cualquier cosa. El País vasco, junto con Catalunya, eran los dos territorios donde mejores resultados electorales venía obteniendo la formación liderada por Iglesias. De confirmarse, y sin mediar ninguna coalición con IU u otro sector relevante de la “vieja izquierda”, ganaría peso la hipótesis que responsabiliza prioritariamente al “giro al centro” y la entrega al PSOE de la pérdida de más de un millón de votos en junio.






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