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ESTADO ESPAÑOL - CATALUÑA

Dimite el Fiscal general del Estado español

El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, renuncia a su cargo antes de que se cumplan tres años desde su nombramiento y poco despues de las tensiones con el gobierno y los fiscales catalanes. El ya ex fiscal general alude a "motivo personales" como causas de su decisión.

Ivan Vela

Barcelona | @Ivan_Borvba

Viernes 19 de diciembre de 2014

Eduardo Torres-Dulce reivindicó en muchas de sus intervenciones públicas la independecia de la Justicia frente al Gobierno o presiones externas. En sus últimas intervenciones públicas apuntilló su conducta con la afirmación "no toleraré nunca que el gobierno me diga lo tengo que hacer".

Si bien los acontecimientos de los últimos meses terminaron por precipitar la salida de la fiscalía de su máximo representante, la relación de Eduardo Torres-Dulce con el Ejecutivo español y con su gabinete de Justica no fue especialmente conflictivo durante sus primeros años.

Frente a la consulta alternativa celebrada el pasado 9 de Noviembre en Cataluña e impulsada por el Govern de Artur Mas, el fiscal general por aquel entonces coincidió en la querella defendida por el gobierno de Rajoy hacia los responsables de la jornada consultiva. Tampoco fue una voz disidente en el caso de la infanta Cristina. Públicamente cerró filas junto al resto de instancias del Estado y defendió la inocencia de la infanta. En definitiva en lo esencial el ex fiscal Eduardo Torres, de conocido talante conservador, coincidía con las decisiones que se dictaban desde el gobierno.

Las sombras de Cataluña y Barcenas

Si bien el gobierno de Mariano Rajoy encontró en primera instancia un aliado en Eduardo Torres-Dulce para continuar su cruzada contra el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, el camino se iba a separar pronto.

Mientras el gobierno español demandaba celeridad, más mano dura y contundencia judicial, el actual ex fiscal general delegó el proceso judicial contra Artur Mas en las instituciones judiciales catalanas, acción que no sentó muy bien en el seno del gobierno español.

Por otro lado, el caso Barcenas y su entrada en prisión por orden de Eduardo Torres, terminó de quebrar la relación. En los últimos meses sus desencuentros con el gabinete de Justicia y con el propio ministro de justicia en aquel momento, Ruiz Gallardón, eran públicas. Relaciones que tampoco mejoraron con el gabinete del actual ministro de justicia Rafael Catalá.

Ninguneo por parte del gobierno

Voces cercanas apuntan al ninguneo sufrido por parte del gobierno como el detonante de la decisión de renuncia. De esta actitud serian parte los nombramientos a dedo por el ex ministro de justicia Ruiz Gallardón, como en el caso de Teresa Gálvez -para corresponsal en Eurojust-, o la renovación del Consejo General del Poder Judicial pactada entre el Partido Popular y el Partido Socialista, sin incluir a ningún magistrado ni miembro de la carrera fiscal por primera vez en la historia. Lo que deja públicamente en evidencia algo que es un secreto a voces. No existe ninguna independencia de la justicia.






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