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Dios existe, es un borracho machista y vive en Bruselas

El Nuevo Nuevo Testamento (Le tout nouveau testament) (2015), del director Jaco Van Dormael, presenta a un Dios borracho, machista, que maltrata a su hija y planifica maldades para la humanidad. Recomendable.

Juan Romero

Madrid | @jromelasco

Sábado 7 de noviembre de 2015

Estrenada el 16 octubre del 2015, cuenta con las interpretaciones de Benoit Poelvoorde, Yolande Moreau, Catherine Deneuve, Laura Verlinden. La película es candidata a los Oscar, como película de habla no inglesa de Bélgica.

Estamos ante un relato irreverente, ante una historia que parte planteándose esa pregunta tan universal que la humanidad se ha hecho ante las religiones monoteístas: ¿Por qué Dios/Alá/Yahvé no ha impedido los sufrimientos, las catástrofes, las guerras? Iniciándose desde esta premisa, el largometraje se construye como cita su director, partiendo de posibilidades en donde Dios no fuese el salvador, sino el creador del sufrimiento.

El director Jaco Van Dormael y su guionista comenzaron a preguntarse: ¿y si Dios viviese en Bruselas?, ¿Y si es un hijo de puta que se aburre y solo se divierte creando desastres y haciendo que la gente se mate por él? ¿Y si, además de un hijo también tiene una hija de la que nadie ha hablado nunca? ¿Y si esta niña tuviera diez años y Dios, su padre, fuera tan odioso que ella se vengara de él destapando el secreto mejor guardado, enviando por SMS la fecha de muerte de cada uno de los habitantes de la Tierra?

De esta forma surge este film surrealista, donde se critica y se pone en cuestionamiento uno de los mecanismos de control de todas las sociedades: el miedo.

La escena en que Dios se pone furioso, porque su hija ha desvelado a la humanidad la fecha de su fallecimiento, lo explica igual que un mafioso diciendo “…antes yo tenía a la humanidad ¡cogida por las pelotas!, asustadas con la muerte, pero ahora que lo saben no se van a dejar mangonear y pueden tratar de salir de su mierda de vida…” Evidentemente, la película es políticamente incorrecta, pero esta es solo una muestra de su feroz crítica. No asistimos a ningún estudio profundo, ni siquiera nos acercamos al intento de analizar el origen de estos monoteísmos, pero sí acierta en la diana en cuanto a los síntomas de decadencia de estas religiones inscritas en una sociedad no creyente pero si “supersticiosa”.

Asimismo, juega con el concepto de paraíso, diciendo que el paraíso no está después de la muerte, sino que el paraíso es ahora, hay que luchar para que no deje de serlo y la muerte es la nada.

El largometraje está plagado de gags, y todos son una mordaz crítica a la sociedad y la influencia de la religión en esta. Quizás, no tenga un claro mensaje ideológico contra las religiones, más bien se dedica a reflejar las incoherencias y contradicciones, dejando un final de cuento, pero muy abierto, tal vez dando la libertad al espectador de sacar sus propias conclusiones, pudiendo elegir entre quedarse con la crítica del film, o con la parte de cuento surrealista.

En una entrevista reciente al director, el periodista comparaba la figura del Dios de la película con el de época medieval, a lo que Van Dormael respondía: “no esta tan lejos del que describe la Biblia. Mata bastante, quema y arrasa ciudades. Castiga y traiciona. Nos enseña un Dios básicamente vengativo.”

En el largometraje, los protagonistas se proponen escribir “El nuevo, nuevo testamento”. Jaco Van Dormael señalaba: “El nuevo testamento fue rediseñado más de 300 años después de la muerte de Cristo, siendo desechados un montón de textos apócrifos. La versión oficial de la vida de Jesús es un texto hermoso y bien escrito, pero en la que el clero ha hecho una limpieza sagrada”






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