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MEDIO ORIENTE

El Ejército israelí reprime las protestas contra el “plan de paz” de Trump y Netanyahu

Al menos 40 palestinos heridos, 3 con impactos de bala, fue el saldo de una jornada con manifestaciones en las ciudades más importantes de Cisjordania y la Franja de Gaza.

Jueves 30 de enero

Este miércoles el pueblo palestino expresó en las calles su indignación por el llamado “plan de paz” que lanzaron unilateralmente Donald Trump y Benjamín Netanyahu el martes. Las ciudades de Hebrón, Ramallah, Belén, Rafah y zonas del Valle del Jordán, entre otros sitios, fueron escenario de las protestas.

En la mayoría de los casos las movilizaciones tuvieron como respuesta una dura represión por parte de las fuerzas armadas israelíes que utilizaron gases, balas de goma y hasta munición real por lo que decenas de manifestantes debieron ser hospitalizados con problemas respiratorios y heridas de bala de goma, así como 3 heridos de bala de plomo.

No conformes con esto, el gobierno de Netanyahu anunció que reforzará a las tropas con fuerzas especiales de combate. De esta manera queda más que clara la intensión de la Casa Blanca y de los dirigentes sionistas, de imponer este “plan de paz” a fuerza de gases y balas, y por lo tanto del carácter colonialista, reaccionario y anti palestino de este “acuerdo del siglo” como lo llamó Trump.

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También hubo movilizaciones en los campos de refugiados de El Líbano, donde viven unos 600.000 palestinos. Y es que los refugiados, unos 4,9 millones dispersos en varios países, se verán directamente afectados por este plan ya que cierra las puertas a la reivindicación histórica del retorno a sus territorios de origen en Palestina.

Anunciado el martes en conferencia de prensa por ambos mandatarios desde la Casa Blanca, el “plan de paz” retoma demagógicamente la línea de “dos estados” establecida por los Acuerdos de Oslo avalados por la ONU (1993), pero en verdad es mucho peor para el pueblo palestino de lo que ya eran aquellos acuerdos auspiciados por Bill Clinton que no respetaban siquiera las fronteras anteriores a la ofensiva israelí de 1967 y ni que hablar de las anteriores a 1948.

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Pero ahora, además de negar el derecho al retorno de los refugiados, el plan de Trump-Netanyahu le arrebata a Palestina una nueva porción del territorio cisjordano, nada menos que el fértil Valle del Jordán que además representa nada menos que un 30% de Cisjordania; declara Jerusalén como la “capital indivisible” de Israel mientras que otorga unos barrios periféricos de la zona Este como capital del supuesto estado palestino; legaliza todas las colonias construidas ilegalmente por Israel en los últimos años y deja abierta la posibilidad a nuevas expansiones luego de 4 años de implementados los acuerdos, entre otros puntos.

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El gobierno palestino (ANP), en manos del partido Al Fatah (firmante de los Acuerdos de Oslo por su líder histórico Yasser Arafat), debió salir a rechazar de inmediato este plan y lo calificó como la “bofetada del siglo” en tanto tira por la borda todas las demandas históricas palestinas, y convocó a los dirigentes de Hamas (que gobierna la Franja de Gaza desde 2007) a una reunión de urgencia de la que salió una declaración de unidad de las fracciones palestinas frente a la ofensiva yanqui-israelí.

Los países de la región, divididos frente al plan colonialista

Arabia Saudí y Egipto lo apoyaron abiertamente, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Omán, fueron todavía más allá y mandaron a sus embajadores en Washington a la mencionada conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Jordania, el mayor receptor de refugiados palestinos, señaló que es necesaria un "paz completa, real y justa sobre la base de la solución de los dos Estados que ponga fin a la ocupación israelí que comenzó en 1967".

La Liga Árabe, que convocó una reunión de urgencia para el próximo sábado, emitió un comunicado donde indica que está "abierta a cualquier esfuerzo serio" para lograr la paz, aunque afirmó que el plan implica "un gran desperdicio de los derechos legítimos de los palestinos en su territorio".

El líder supremo de Irán, Alí Jameneí, afirmó que el plan propuesto por Estados Unidos "nunca" se implementará porque se opondrán tanto los palestinos como los países musulmanes, lo cual, como vemos, no pareciera ser tan claro.

El gobierno de Turquía, por voz de su Ministro de Exteriores, señaló que “El así llamado plan de paz de Estados Unidos nace muerto. Es un plan de anexión con el objetivo de destruir la solución de los dos Estados para apoderarse de los territorios palestinos. Pero el pueblo y la tierra de Palestina no están en venta”.

La solución de “dos estados” es tan utópica como falsa, tanto en su vieja versión de los Acuerdos de Oslo, como en la "recargada" por Trump y Netanyahu. Utópica, porque el avance de la política colonialista de Israel hace impracticable la demarcación de un territorio que en gran parte serían islotes aislados dentro del Estado sionista. Falsa, porque la intención del tándem Trump-Netanyahu, así como de sus predecesores, no es la paz y la convivencia entre dos estados sino la colonización definitiva del territorio palestino y el sometimiento liso y llano de su pueblo.

Todo lo cual vuelve a probar que la convivencia fraternal entre los pueblos árabe y judío es imposible con el Estado de Israel, un estado que desde su nacimiento ha practicado políticas de limpieza étnica y apartheid de forma sistemática sobre la población palestina.






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