Internacional

ATENTADO EN YAKARTA

El Estado Islámico hace su aparición a sangre y fuego en Indonesia

Siete personas, entre ellas cinco atacantes, murieron este jueves y otras veinte resultaron heridas en un ataque con explosivos seguido de un tiroteo en Yakarta, en una acción terrorista perpetrada por grupos vinculados al Estado Islámico (EI).

Viernes 15 de enero de 2016

Foto: EFE

El atentado tuvo lugar en el barrio de Jalan Thamrin, una céntrica zona de la capital donde se encuentran varios hoteles y restaurantes frecuentados por extranjeros y las oficinas de la ONU, en las cercanías del palacio presidencial.

El asalto comenzó a media mañana, con una primera deflagración delante de un local de la cadena Starbucks, cerca de un puesto de policía, que dio inicio a un intenso tiroteo seguido por otra explosión.

El intercambio de disparos continuó en un cine situado en el centro comercial Sarinah, donde se atrincheraron varios atacantes hasta que fueron abatidos por la Policía horas más tarde.

Tres de los atacantes murieron en el tiroteo, mientras que los otros dos lo hicieron al detonar la bomba que llevaban en la motocicleta con la que se lanzaron contra el puesto de la policía, indicó el jefe policial, Tito Karnavian.

Karnavian explicó que en la acción murieron dos civiles, un indonesio y un canadiense, y así lo confirmó posteriormente el Gobierno en un comunicado, mientras que se registraron veinte heridos, incluidos cinco agentes.

Desde Ginebra, la ONU informó de que un trabajador holandés del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que ofrece apoyo al Gobierno indonesio para combatir los incendios forestales, resultó “gravemente herido”.

Después de que durante toda la jornada las autoridades evitaran especular sobre la autoría del atentado, a última hora de la tarde Karnavian confirmó la responsabilidad del EI por el ataque, quien lo asumió en un comunicado.

La nota, difundida en foros de internet, señala que “los soldados del califato colocaron artefactos explosivos a la vez que cuatro de ellos atacaron con armas ligeras y cinturones explosivos” en esta operación, en la que murieron “cerca de quince cruzados” y otros resultaron heridos.

Además, el grupo amenazó a la población “cruzada” en Indonesia, a la que prometió que “después de hoy, no tendrá seguridad en la casa de los musulmanes”.

El gobierno indonesio sostiene que la acción ha sido orquestada por Bahrun Naim, un indonesio detenido y encarcelado en varias ocasiones al que las autoridades del país asiático sitúan en Siria, donde estaría combatiendo con el EI.

“Bahrun Naim quiere establecer el EI y quiere ser su líder en el Sudeste de Asia”, dijo Karnavian en rueda de prensa.

Indonesia es el país con más musulmanes del mundo, donde un 88 por ciento de sus 250 millones de habitantes profesa esta religión. Entre 2000 y 2009 sufrió varios atentados perpetrados por Yemma Islamiya, considerado el brazo de Al Qaeda en el Sudeste Asiático.

El ataque de mayor envergadura ocurrió en 2002 en la isla de Bali, cuando la explosión coordinada de varias bombas en una discoteca de la turística localidad de Kuta causó 202 muertos, en su mayoría visitantes australianos.

El último atentado registrado en Yakarta ocurrió en 2009, cuando dos suicidas se inmolaron en los hoteles Marriot y Ritz-Carlton causando otros siete muertos y cincuenta heridos.

El presidente indonesio, Joko Widodo, condenó el ataque y pidió que se evitara especular con la pertenencia a grupos extremistas de los responsables hasta que termine la investigación policial, en unas declaraciones que hizo mientras visitaba Java Occidental.

A raíz del atentado, Singapur y Malasia elevaron el nivel de alerta por “amenaza terrorista” y reforzaron la seguridad en espacios públicos y en los puestos fronterizos.

Condena europea y cinismo imperialista

La alta representante de la Unión Europea (UE) para Política Exterior, Federica Mogherini, aseguró que la cadena de atentados perpetrada en Yakarta y que ha dejado al menos siete muertos demuestra que “la amenaza del terrorismo es global” y que se le debe dar una respuesta de la misma naturaleza.

“El ataque de hoy en el corazón de Yakarta es un trágico recordatorio de que la amenaza del terrorismo es global y debe ser abordada globalmente”, afirmó Mogherini en un comunicado.

Las palabras de Mogherini, sin embargo, exudan un profundo cinismo imperialista. Las profundas contradicciones generadas por las intervenciones militares imperialistas que dejaron cientos de miles de muertos desde que Estados Unidos invadió Afganistán e Irak y la ruptura del equilibrio geopolítico histórico en Oriente Medio han sido un factor fundamental que explica el surgimiento de grupos como el Estado Islámico.

Estas contradicciones son las que hoy se trasladan dramáticamente al centro de Europa y se extienden a distintas partes del mundo, tanto bajo la forma de una crisis migratoria de dimensiones históricas, como de atentados brutales y reaccionarios como los de París, Mali, Estambul o Yakarta.

La intensificación de la ofensiva guerrerista de Francia, Estado Unidos, Rusia y otros países en Siria, Cercano Oriente y parte de África -una copia de la de estrategia de Bush después del 11S-, solo conduce a la muerte de cientos de miles de personas y mayores padecimientos de los pueblos, al mismo tiempo que alimentan las condiciones para la emergencia y el fortalecimiento de movimientos completamente reaccionarios como Al Qaeda o el Estado Islámico.






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