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MUNDIAL DE FÚTBOL FEMENINO

El Mundial de Fútbol Femenino y los reflejos del machismo en la sociedad

El 6 de junio comenzó el Mundial de Fútbol Femenino y, al revés de la euforia provocada por el mundial del año pasado en el que eramos bombardeados por noticias y el país entero sólo respiraba fútbol, muchas personas ni saben que este evento está ocurriendo. Además, las condiciones que las jugadoras están enfrentando son bien distintas, con heridas en el cuerpo por el pasto sintético en todos los campos y la sensación térmica de casi 50 grados. Una clara demostración de la discriminación de género presente en el mundo del fútbol.

Odete Cristina

São Paulo | Brasil

Jueves 18 de junio de 2015

Hace más de diez días que el Mundial de Futbol Femenino comenzó y, a pesar de que la selección brasilera es una de las favoritas al título, casi no se ven noticias respecto de la competencia o de las jugadoras. El Mundial está ocurriendo en Canadá, cuenta con la presencia de más de 24 selecciones y termina el 5 de julio, fecha de la gran final.

Al contrario de lo que pasaba hace un año, cuando Brasil paraba para ser sede del mega evento y todos los medios solo hablaban de fútbol y de la pasión de los brasileros por el deporte, ignorando los gastos absurdos, los desalojos, los perjuicios causados por la realización del mega evento en el país y la represión, con un aparato casi de guerra; a los que se organizaban para ir a las calles a protestar contra los abusos cometidos al servicio de los intereses de la FIFA y de las grandes constructoras.

La realidad que enfrentan las mujeres que están jugando el Mundial es bien distinta de la realidad de los jugadores del año pasado. El pasto de todos los partidos es sintético, compuesto de neumático reciclado y plástico, más barato y fácil de mantener que el pasto natural.

Algo que nunca ocurrió en ninguna de las ediciones del Mundial masculino y no está previsto que ocurra en las próximas. La utilización de ese material trae serios daños a la salud de las jugadoras, que salen de los partidos con muchas heridas; muchas usan artificios como bermudas de lycra y se suben las medias por encima de las rodillas para minimizar las quemaduras del pasto artificial.

Otro problema que trae el pasto sintético es la temperatura: en algunos partidos la sensación térmica se acerca a los 50 grados, temperatura considerada límite para la práctica deportiva. Antes del comienzo de la competencia, varias jugadoras –incluyendo a Marta – organizaron un petitorio contra el pasto y el sexismo de la FIFA que realiza un evento de esta magnitud sin que le importe las condiciones de las jugadoras.

Prueba de feminidad

Además de todo ese relajo en relación a las condiciones de las jugadoras, otro absurdo que involucra a la FIFA cuando se trata del Mundial se refiere a un artículo del reglamento de la competencia, que permite que sean solicitados exámenes cuando haya indicios de que una jugadora podría tener sexo biológico masculino. Una clara demostración de machismo y transfobia presente en la institución.

En 3013 la jugadora surcoreana Park Eun-Sun, de 28 años y 1,80m de altura, tuvo que someterse a exámenes por las sospechas de su federación. Luego de eso las jugadoras consiguieron una promesa informal de la FIFA de que casos absurdos como este no volverán a repetirse.

El machismo en el fútbol

Mientras el futbol masculino y el mercado del balón genera altas ganancias a los grandes empresarios, el futbol femenino sigue siendo marginalizado. Las jugadoras siguen enfrentando diversas dificultades para mantenerse en la profesión, e incluso si algún día llegan a ser profesionales, no tienen su futuro asegurado en la carrera. Como es el caso de la ex capitana de la selección brasileña, Elane dos Santos, de 48 años, que hoy es conductora de colectivos en Río de Janeiro.

Ellas también tienen que lidiar con situaciones en las que su potencial deportivo es dejado de lado en detrimento de su apariencia física. Como en la entrevista telefónica al diario canadiense The Globe and Mail, del coordinador de fútbol femenino de la CBF (Confederación Brasilera de Fútbol), Marco Aurélio Cunha: “Ahora las mujeres se están poniendo más bonitas, usando maquillaje. Ellas van al campo elegantes. El fútbol femenino solía copiar el masculino. Incluso el modelo de las camisas eran más masculinizados. Solíamos vestir a las mujeres como varones. Entonces, al equipo le faltaba el espíritu de elegancia y feminidad. Ahora, los shorts son un poco más cortos y el estilo de los cabellos más cuidadosos. No son más mujeres vestidas como hombres”.

Una clara demostración del fuerte sexismo en relación al fútbol y de cómo muchas veces mujeres que juegan son consideradas menos “femeninas” y que para encuadrar en los padrones establecidos son hipersexualizadas por los medios y propagandizadas en listas como “las más bellas”, poniendo a un costado sus capacidades en cuanto atletas y profesionales, considerando solo la apariencia física.

Expresión de un machismo estructural, que hace que la sociedad mire al fútbol como “cosa de hombres” y de cómo los medios, al reconocer a las jugadoras, necesitan ponerlas dentro de los padrones socialmente aceptados, dentro de la dictadura de la belleza. La poca importancia que le da la FIFA a las condiciones de las jugadoras son el reflejo de una institución al servicio de las ganancias y de los intereses de grandes empresarios que para eso tienen que mantener y reproducir la ideología machista y sexista que constituyen unos de los pilares estructurales de esta sociedad.






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