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El PP gallego ataca duramente la sanidad

El PP gallego aprobó este martes 20 de Marzo la reforma de la Ley de Salud de Galicia, del 2008, con 39 votos a favor y 32 en contra. La nueva reforma sanitaria reduce las áreas sanitarias y supone un brutal recorte en la atención a los pacientes.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Miércoles 21 de marzo de 2018 | 16:44

Otro golpe contra la Sanidad pública

Con esta nueva modificación se eliminarán las áreas sanitarias de O Barco, O Salnés y Monforte y la Mariña. También introduce cobertura legal para los convenios con empresas sanitarias privadas o reduce la información a sindicatos y pacientes sobre los contratos del Servicio Gallego de Salud.

Así, con esta batería de ataques, se procede al progresivo desmantelamiento de los centros hospitalarios comarcales lejanos que, paradójicamente, cada vez tienen mayor carga de trabajo de sus profesionales pero menos medios materiales. Actualmente los pacientes ya están siendo trasladados cada vez más a hospitales mayores como Ourense o Lugo.

Desde la oposición se criticó falta de transparencia en este asunto por varios motivos: la reforma de la ley de salud no estaba en el programa electoral del PP, se sometió la exposición pública en agosto, en plenas vacaciones, y el proyecto de Ley fue aprobado en el puente de Diciembre.

Durante la votación final, a las puertas del Parlamento, se producía una protesta y la propia tribuna de invitados del hemiciclo estaba llena de alcaldes de las villas que forman parte de las áreas sanitarias que van a desaparecer.

Aurelio Núñez Centeno, el portavoz de Sanidad del gobierno gallego,, sacó pecho y cinismo e interpeló a los alcaldes, poniéndose al ejecutivo como ejemplo de autoridades que toman decisiones positivas “aunque no siempre sean entendidas por la ciudadanía”. Cabría preguntarse para quién son positivas este tipo de decisiones, en un contexto de progresivo recorte y privatización de la sanidad pública gallega.

Sin embargo, la reforma no se aprobó sin antes producirse importantes modificaciones. Eso sí, todas ellas propuestas por el Partido Popular. La más destacable de ellas es la posibilidad de la incorporación al SERGAS (Servicio Galego de Saúde) de personal médico de fuera de la Unión Europea.

Hasta ahora sólo las personas de la UE podían trabajar en el sistema sanitario gallego. Esta propuesta se produce en un contexto de cada vez más precariedad laboral combinada con la emigración de trabajadores nativos en busca de mejores condiciones. El gobierno del PP piensa que puede explotar mejor la gente de fuera de la Unión Europea, debido a su situación de mayor vulnerabilidad.

Un desmantelamiento progresivo

En los últimos años, son muchas las denuncias por parte de los trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública de altos grados de precariedad laboral. Contratos de menos de un mes, incluso de menos de una semana, especialmente en sectores como la enfermería, jornadas laborales de 3 horas o avisos para saber en qué centro trabajará con márgenes de pocos minutos de antelación.

Se trata de que los trabajadores estén dispuestos a incorporarse en cualquier momento. Además, en los últimos años se recortó el presupuesto sanitario en un 18 por ciento, se cerraron 970 camas, se suprimieron 513 plazas de personal médico y 1.121 de personal no sanitario a nivel gallego. Así la carga de trabajo es mucho mayor y además con una población envejecida, que precisa cada vez más atenciones.

Por otra parte, en los hospitales se externalizan servicios como cafeterías, lavandería, limpieza, resonancias, etc. Incluso se intentó privatizar el servicio de celadores, reduciendo enormemente las condiciones laborales y el salario, pero una gran lucha consiguió parar este proceso a finales del 2015.

Así y todo, el gobierno del PP vuelve una y otra vez a la carga. Además, la investigación pública ha sufrido un duro recorte en los últimos años en el Estado español, despidiendo a 90.000 trabajadores, y se está favoreciendo desde el gobierno la investigación médica privada.

En tiempos más recientes, en el últimos meses, se desarrollaron numerosas concentraciones como las del 24 de enero en todas las ciudad y muchas villas de Galicia, así como la multitudinaria manifestación en Santiago el 4 de febrero, donde más de 10.000 personas protestaron contra la citada contrareforma. Sin embargo, consideramos que no se hizo suficiente para parar esta ley.

La necesidad de un plan de movilizaciones coordinado

En un contexto donde se produjo una enorme movilización feminista el 4 y el 8 de Marzo, así como grandes manifestaciones de pensionistas, las últimas el 15 y el 17 de Marzo, las cúpulas de los principales sindicatos no aprovecharon el tirón para impulsar una fuerte lucha contra la reforma sanitaria (que se aprobaría días después) unificando ambos sectores.

Siendo el sector sanitario con más precariedad laboral y feminizado. No hicieron nada por combinar los reclamos y la fuerza del gran movimiento de pensionistas, para la lucha por la Sanidad pública. Además, con una población envejecida y dispersa, se impone la necesidad de un servicio de salud de calidad.

Frente a política de división del movimiento obrero y de los movimientos sociales que impone la burocracia sindical, consideramos precisa la unificación de las luchas hacia la convocatoria de una huelga general. La unión de los reclamos y luchas es imprescindible para tumbar todos los ataques del gobierno y los capitalistas, y apostar por mayores conquistas.

El pueblo trabajador gallego está mostrando su firme voluntad de lucha en las calles. La convocatoria a una huelga estudiantil para el 19 de Abril abre de nuevo un escenario donde las mujeres, la clase trabajadora y la juventud muestren su unión para conquistar sus derechos.






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