Economía

ECONOMIA Y CRISIS

El ladrillo y la banca, la exposición infinita

En mayo de 2016, el sector bancario acumula 213.000 millones de euros en inmuebles, el equivalente al 20% del PIB. La deuda, el ladrillo y la máquina de hacernos pagar la crisis.

Carlos Muro

@muro_87

Martes 17 de mayo de 2016 | 19:42

El domingo 29 de marzo de 2009, se iniciaba el “pánico” en el sistema financiero español después de que estallase la crisis mundial en septiembre de 2008. Desde el inicio de la crisis en 2007 la banca tenía 457.000 millones en préstamos entre el sector inmobiliario y la construcción. Hoy en día siguen manteniendo unos 213.000 millones en activos. La crisis financiera más importante de la historia del Estado español se tradujo en que los trabajadores y sectores populares tuvimos que “pagar el pato” por una crisis que no habíamos generado. En números redondos se nos impuso que debíamos regalar a los bancos 100.000 millones en ayudas públicas, o, lo que es lo mismo, 2.175 euros por español. Y desde entonces, se han intervenido o nacionalizado 11 entidades bancarias -ocho cajas de ahorros, dos bancos filiales de cajas y una caja rural- y otras dos han recibido dinero de los contribuyentes.

Los bancos siguen enladrillados

No es objeto de este artículo trazar la historia del sector bancario e inmobiliario desde que estalló la crisis, pero si es importante esclarecer el “estado de la cuestión” del sector bancario y sus vinculaciones con el ladrillo en base al último informe del Banco de España (BdE). Informe que, por supuesto, deja de lado el drama de miles de familias que han sido desahuciadas o que no han podido acceder a una vivienda digna.

Aclara el portal web Idealista.com que la banca española sigue enladrillada. El sector bancario acumula en sus balances activos tóxicos -inmuebles financiados con reducida probabilidad de cobro– y activos adjudicados –inmuebles atribuidos mediante subasta, licitación o partición hereditaria- el importe total de 213.000 millones de euros, lo que supone el 20% del PIB de todo 2015. Lo que representa a casi 1,081 billones de euros.

De este total de 213.000 millones de euros en activos, unos 100.000 corresponden a activos tóxicos que tienen los cinco mayores bancos del Estado español. El Banco Popular se sitúa en el primer puesto y le siguen el BBVA, CaixaBank, Sabadell y Santander. Entre los cinco bancos hay diferencias, ya que tanto el BBVA como el Santander aunque tienen un alto porcentaje de activos inmobiliarios en sus balances cuentan con mayores márgenes de maniobra frente a posible dificultades. Además hay que tener en cuenta que el Santander, BBVA y CaixaBank controlan aproximadamente el 60% de la actividad financiera española.

Según el informe del Banco de España aunque los activos inmobiliario improductivos se redujeron en el último año un 14,5% “aún representan un porcentaje significativo del activo total de los bancos en su negocio en España”. ¿Qué significa que son improductivos para el capital bancario? Que no genera ningún tipo de beneficio, incluso suponen un coste. El capital bancario ve no solo que los gastos de explotación aumentan -es decir, el coste por oficinas y personal- sino que la rentabilidad sobre el capital (ROE) se viene menguando. El Confidencial comenta que en 2015 la actividad española se redujo un 4,4% frente al 5% de 2014. A su vez, el conjunto de las entidades bancarias españolas obtuvo unas ganancias de 17.169 millones de euros, un 3,5% menos que en 2014.

El exceso de stock y la banca siguen siendo el problema

Demasiada capacidad instalada. Este sigue siendo el problema de un sector que durante años mantuvo un alto crecimiento económico. A pesar de las fuertes políticas de expansión monetaria del BCE y del BdE, las ayudas millonarias a los banqueros y la cierta reducción de los activos tóxicos, el problema sigue siendo que después de tantos años de crisis el nivel de stock en el sector sigue siendo muy alto.

Desde 2009 a 2014 tan solo se ha reducido un 18% el número de viviendas sin comprador. Incluso el número de viviendas nuevas -que no representan el total del parqué inmobiliario- llegan a las 600.000 viviendas. Según explica el Diario.es “de hecho, la agencia de calificación de riesgos Fitch apunta que el 25% de este stock es “invendible”.

El stock de inmuebles, controlados en su mayoría por la banca, son mayormente suelo, edificios y viviendas. El 37,6% es suelo, el 25% son edificios terminados, un 22,3% son viviendas y los edificios en construcción suponen, en diciembre de 2015, un 5% del total.

El problema es que sigue habiendo una contradicción entre la escasa reducción de capacidad instalada y la oferta-demanda del sector. Los intentos de incentivar la venta y el alquiler, la reducción del euribor (mecanismo para medir el mercado de préstamos a nivel Europeo) o unos tipos de interés en mínimos no consiguen resolver el problema. Pero esto no quiere decir que los distintos mecanismos financieros para “amortiguar” una crisis mayor del sector no hayan servido. Sí lo hicieron, pero no resolvieron el principal problema de exceso de stock. Un problema por el que atraviesa el conjunto de la economía española.

Los distintos mecanismos de los distintos gobiernos, ya sean del PP o del PSOE, solo han servido para ayudar a la gran banca y reestructurar un sector que explosionó. Hoy en día son los bancos los que mayor poder económico concentran en sus manos y una política que no cuestione directamente los intereses del gran capital bancario no puede resolver los grandes problemas de los trabajadores y sectores populares. El control del conjunto de la banca bajo control de los trabajadores y por los usuarios puede garantizar una banca pública, que facilite la distribución democrática de las viviendas vacías a bajo coste para los miles de necesitados como a su vez plantear un plan de choque para resolver el resto de problemas de la población.






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