INMIGRANTES

El racismo es un virus: emergencia antirracista ante el coronavirus

Las personas inmigrantes más precarizadas, sin papeles y las personas sin techo sufren más agudamente las consecuencias de la crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia, así como las consecuencias del Estado de Alarma impuesto por el Gobierno. Pero muchos han comenzado a organizarse.

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Sábado 21 de marzo | 09:21

Impedidos de trabajar, despedidos o sin ingresos, colectivos de inmigrantes están siendo golpeados especialmente por las consecuencias de esta crisis. Muchos no tienen una casa en la que quedarse, y les afecta más el aumento de la presencia policial en las calles, como aquellos sin papeles para quienes el régimen de excepción es constante, que siempre se arriesgan a la identificación policial y su consiguiente detención, encarcelamiento en un CIE y deportación.

Ante esta situación han comenzado a aparecer gran número de denuncias e iniciativas por parte de colectivos de inmigrantes, personas racializadas y sin papeles.

Colectivos de todo el estado se han coordinado en el primer Comité de Emergencia Antirracista creado para “identificar, dar visibilidad e intentar dar respuesta a situaciones de vulnerabilidad y discriminación racistas contra los colectivos más vulnerables (migrante, asiática, gitana, afrodescendiente, musulmana...)”. Entre los colectivos participantes hay asociaciones de manteros, trabajadoras del hogar, plataformas por el cierre de los CIEs, jornaleras y jornaleros, personas sin papeles, migrantes con trabajos más precarios, etc.

Este Comité, además de denunciar la persecución policial, también pone sobre la mesa y denuncia una serie de situaciones que bajo el estado de alarma se agravan y la necesidad de una respuesta social. Entre las medidas propuestas está la de garantizar los suministros básicos (agua, luz y gas) y que no haya cortes de suministros por impagos; moratorias de los pagos de alquiler e hipotecas, paralización de los desahucios, la liberación de las personas internas y cierre inmediato de los CIEs para poder garantizar una efectiva protección de todas las personas, entre otras.

También el Sindicato de Manteros de Madrid denunciaban en sus redes sociales como “Ante la crisis sanitaria del coronavirus, se habla poco de la crisis de las personas precarias que dejará este estado de alarma.” Para ellos esta situación es un doble encierro, que implica no poder salir a la calle por salud y tener que quedarse en casa sin recursos. Por ello han iniciado la campaña “En época de Coronavirus apoya a los manteros”. Con lo recogido, quieren aportar bienes de primera necesidad a los compañeros que no pueden salir y se están quedando sin recursos.

Esta semana conocíamos también la situación de cientos de trabajadoras temporeras de la fresa, la naranja y los arándanos que se veían obligadas a trabajar en unas condiciones que para nada garantizaban la protección de su salud. Muchas de ellas denunciaban estar enfermas y ser obligadas a trabajar. Recordemos que muchas de estas trabajadoras están bajo condiciones “especiales” de contratación en origen, lo que permite total impunidad para las patronales a las que poco les importa la salud de sus trabajadoras. Si fueran ellas quienes controlaran la producción en las grandes fincas podrían establecer las medidas necesarias para evitar arriesgar su salud, así como permitir la licencia de las trabajadoras enfermas al mismo tiempo que controlan la producción garantizando el suministro de alimentos. Es solo un ejemplo.

También esta semana veíamos como los internos del CIE de Aluche en Madrid iniciaban una revuelta exigiendo su libertad y denunciando las condiciones en las que se encuentran. La Plataforma por el cierre de los CIE y numerosas organizaciones vienen exigiendo desde el estallido de esta pandemia la puesta en libertad inmediata de todas las personas encerradas en los Centros de Internamiento para Extranjeros, verdaderas cárceles racistas para extranjeros que no garantizan la protección de sus internos, así como su cierre definitivo.

Estas son las consecuencias de la ley de Extranjería que impone un estado de excepción permanente para las personas sin papeles y que hoy se agrava. Cuando termine el periodo de confinamiento y recaigan sobre los sectores populares y las y los trabajadores las consecuencias de la crisis económica que los capitalistas están generando, leyes como la de Extranjería servirán al Estado para seguir criminalizando, persiguiendo y reprimiendo a las personas inmigrantes. Todo ello junto a la militarización de las calles. Para comenzar a organizar una resistencia ante la crisis que nos van a hacer pagar tenemos que empezar exigiendo la derogación de la Ley de extranjerías, el cese de las deportaciones, la libertad inmediata para todas las personas internas en CIEs, la suspensión de todos los efectos de la Ley de extranjería que puedan implicar sanciones para personas sin papeles y la cobertura de todas las necesidades básicas de las personas sin hogar, personas refugiadas o migrantes.






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