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Estados Unidos: El movimiento de mujeres que necesitamos

El gobierno de Trump significará un aumento de los ataques contra las mujeres. La Marcha de Mujeres en Washington demuestra el potencial para la creación de un nuevo movimiento activo de mujeres. En este artículo, describiré seis elementos que se necesitan para construir un movimiento de mujeres que esté a la altura no solo de responder a los ataques de Trump, sino también de arrancarle al gobierno nuestros derechos.

Viernes 20 de enero de 2017

Publicamos una versión traducida de la nota The Women’s Movement We Need , original de Left Voice , parte de la Red Internacional La Izquierda Diario.

El gobierno de Trump significará un aumento de los ataques contra las mujeres. La Marcha de Mujeres en Washington demuestra el potencial para la creación de un nuevo movimiento activo de mujeres. En este artículo, describiré seis elementos que se necesitan para construir un movimiento de mujeres que esté a la altura no solo de responder a los ataques de Trump, sino también de arrancarle al gobierno nuestros derechos.

El 21 de enero será el día de una de las mayores manifestaciones en la historia reciente de EE. UU., la Marcha de Mujeres en Washington. Se espera que esta protesta ampliamente publicitada tenga una asistencia muy superior a la de la inauguración de Trump, ya que la cantidad de buses registrados para la Marcha de Mujeres es tres veces mayor a la cantidad registrada para la inauguración. Estos buses traerán personas de todo tipo a Washington D.C. para protestar contra la inauguración de un Presidente que se jacta de agredir sexualmente a las mujeres y que ha acosado y despreciado a las mujeres a lo largo de su carrera. Sus declaraciones contra los inmigrantes y los musulmanes y su gabinete lleno de multimillonarios y personas que niegan la existencia del cambio climático se traducirá en un aumento de los ataques contra la mayoría de las mujeres.

La Marcha de las Mujeres en Washington tendrá lugar luego de un período de inacción relativa del movimiento de mujeres durante la presidencia de Obama. A pesar de los ataques contra la libertad reproductiva de las mujeres, las familias de inmigrantes, las mujeres trans y la continuación de las desigualdades estructurales entre los hombres y las mujeres, el movimiento estuvo generalmente ausente del escenario nacional. El gobierno de Trump significará indudablemente un aumento de la ofensiva contra las mujeres, y la Marcha de Mujeres demuestra el potencial para la construcción de un nuevo movimiento activo de mujeres. A continuación, describiré seis elementos que se necesitan para construir un movimiento de mujeres que esté a la altura no solo de responder a los ataques de Trump, sino también de arrancarle al gobierno nuestros derechos. La Marcha de Mujeres en Washington es un paso en esa dirección.

1. Independencia de los demócratas

El Partido Demócrata ha tenido una influencia importante sobre el movimiento de mujeres al sostener el argumento limitado de que los derechos de las mujeres sólo pueden protegerse y defenderse mediante el voto. Sin embargo, la alianza entre el movimiento de mujeres y el Partido Demócrata resultó ser una estrategia fallida, aun con respecto al problema más básico y politizado: el derecho al aborto. Frente a la postura fuertemente anti-aborto de los republicanos, muchos creen que al votar a los demócratas mantendremos nuestra libertad reproductiva. Sin embargo, luego de ocho años de un demócrata en la Casa Blanca, el acceso al aborto está más restringido que nunca. De hecho, según el Washington Post durante los últimos cinco años se ha impuesto un cuarto de todas las restricciones al aborto sancionadas desde que la Corte Suprema legalizó el aborto en 1973.

Sí, estas restricciones fueron sancionadas por legislaturas republicanas. Pero ¿dónde está la indignación? ¿Dónde están las movilizaciones masivas? ¿Por qué no se puso la energía y el dinero gastados en impulsar la candidatura de Clinton al servicio de la lucha contra estas medidas anti-aborto? El Partido Demócrata, a pesar de su discurso a favor de derechos igualitarios para las mujeres, no puede y ni siquiera intenta defender efectivamente el derecho al aborto, y ni hablar de impulsar medidas fundamentales para las mujeres trabajadoras, tales como la licencia familiar universal paga y la licencia por maternidad.

Aunque los demócratas se presenten como defensores de los derechos de las mujeres, el hecho de que no hayan impulsado iniciativas importantes sobre los derechos de las mujeres ni organizado un movimiento masivo a favor de estos derechos demuestra que las mujeres no pueden confiar en ellos para defender ni proteger nuestros derechos. Para luchar contra Trump, no podemos depender de los demócratas cómplices, quienes se han comprometido a trabajar con Trump para que pueda tener una presidencia exitosa. Debemos depender de nuestra propia fuerza en las calles y en nuestros lugares de trabajo.

En vez de alinearnos con el Partido Demócrata, debemos luchar por la unidad entre movimientos sociales, sindicatos y organizaciones de mujeres para defender nuestros derechos contra los ataques de Trump. Debemos convocar una alianza amplia de organizaciones, a pesar de nuestras diferencias, para marchara para proteger e impulsar los derechos de las mujeres.

2. Tomar las calles

Este movimiento de mujeres debe llevar su lucha a las calles y organizar a la gente para que participe en cada escuela, universidad y lugar de trabajo. Este movimiento debe reconocer que las negociaciones a puertas cerradas en Washington, como las que se han llevado a cabo durante los últimos años, son una estrategia fallida. El movimiento debería inspirarse en el movimiento Black Lives Matter, que organizó protestas masivas por todo el país. Debería inspirarse en las amplias manifestaciones públicas a favor de los derechos de las mujeres en Islandia, Polinia y Argentina que tomaron y bloquearon las calles. Los problemas que enfrentan las mujeres no serán resueltos por políticos de la elite, sino por millones de personas en las calles. La Marcha de Mujeres es un paso en esa dirección, pero debe concebirse como tal, como un paso en la construcción de un movimiento masivo de mujeres que ve soluciones no en los funcionarios electos, sino en la fuerza de los trabajadores, la juventud y las mujeres organizadas.

3. Organizar contra todas las formas de opresión

El movimiento de mujeres que está surgiendo debe luchar contra todas las formas de opresión. No debe tener nada que ver con la clase de feminismo que lucha únicamente por reivindicaciones definidas estrechamente como “problemas de mujeres” mientras considera que las luchas contra la violencia policial y el encarcelamiento masivo son luchas de otros. Por el contrario, este nuevo movimiento de mujeres puede aportar a una lucha por nuestra liberación colectiva al explorar y comprender las formas en las que el racismo, la homofobia, la transfobia y la discriminación contra los discapacitados afectan a las mujeres en particular.
Ésta es una de las fortalezas de los principios de unidad de la Marcha Nacional de Mujeres, que no sólo se oponen claramente a los “ismos,” sino que también denuncian abiertamente el encarcelamiento masivo y la violencia policial. Sin embargo, la Marcha Nacional de Mujeres tiene el mismo problema que la Plataforma del Movimiento Black Lives: No llama a poner fin a la policía, sino que busca reformarla. Aquí presentamos una crítica de esa posición.
Trump atacará a todos los oprimidos: mujeres, inmigrantes sin papeles, musulmanes, personas de color y otros. Nuestra organización debe estar preparada para luchar contra el ataque que se viene y presentar una resistencia colectiva.

4. Organizar para el socialismo

El capitalismo se nutre del trabajo de las mujeres, tanto pago como no pago. Genera ganancias a partir del machismo al pagar a las mujeres sueldos menores por el mismo trabajo y al ofrecer sueldos bajos por trabajos considerados ocupaciones “femeninas,” tales como el trabajo de las cuidadoras. Relega a las mujeres a algunos de los trabajos peor pagados y castiga a las mujeres económicamente por tener hijos.

El capitalismo genera beneficios del trabajo que realizan las mujeres en la casa, al considerar el trabajo doméstico “natural” y, por lo tanto, fuera de los límites del mercado. Las mujeres hacen el trabajo que el estado y la patronal se niegan a hacer. El estado se niega a brindar servicios de cuidado infantil, entonces la mujer debe hacerlo de manera gratuita. El estado no provee cafeterías públicas gratuitas para alimentarse, entonces cada mujer debe cocinar y limpiar en su casa individualmente, de manera gratuita.

La opresión de las mujeres, por lo tanto, es central para la producción y reproducción del capitalismo. No puede haber libertad para todas las mujeres dentro del sistema que genera ganancias tan importantes a partir de la opresión de las mujeres. La lucha por el fin del machismo está inextricablemente ligada a la lucha contra el capitalismo.

Los principios de unidad de la Marcha de Mujeres contienen declaraciones claras a favor de los derechos de la clase trabajadora: el derecho a la sindicalización, a la licencia por maternidad y a un sueldo mínimo vital. Sin embargo, los principios argumentan a favor de la “justicia económica” en vez de llamar a poner fin al capitalismo. Esto equivale a apoyar una economía que incluye la explotación pero limita sus elementos más brutales: la explotación con cuidado infantil, por decirlo de alguna manera. Un sistema en el que la producción no es democrática y no está organizada por el bien de la sociedad sino para generar ganancias para unos pocos no puede nunca ser justo. No existe la “justicia económica” dentro del capitalismo, un sistema en el que una pequeña minoría explota el trabajo de muchos.

5. Organizar con la fuerza de la clase trabajadora:

En un sistema basado en la ganancia, la mejor manera de llamar la atención y lograr nuestras reivindicaciones es a través del poder organizado de la clase trabajadora.
Este método obliga al estado capitalista a actuar al negarle nuestro trabajo hasta que responda a nuestras reivindicaciones. Left Voice ha propuesto la organización de huelgas contra la brutalidad policial, que también podrían organizarse desde el movimiento de mujeres para mantener el derecho al aborto y obligar al gobierno a imponer el pago igualitario para las mujeres.

En Islandia, las mujeres no sólo salieron a las calles por el derecho al aborto, sino que dieron un paso más y organizaron una “huelga de mujeres,” al negarse a ir a trabajar. En Estados Unidos, miles de mujeres también han declarado que harán huelga el 20 de enero como forma de protesta contra Trump.
Sin embargo, una huelga exitosa para impulsar estas medidas debería ser llamada por los sindicatos. La AFL-CIO, por ejemplo, ha patrocinado la marcha de mujeres. Llamamos a que no sólo patrocinen la marcha, sino que también llamen a una huelga de mujeres al organizar asambleas de trabajadores en todo el país para votar a favor de una huelga contra Trump el 20 de enero.

6. Internacionalismo

Los Estados Unidos son la mayor potencia imperialista mundial. Durante el gobierno de Obama, se lanzaron tres bombas por hora, lo que equivale a un total de 26.000 bombas sólo en 2016. El apoyo de EE. UU. a Israel, las bombas de los EE. UU. y las fronteras de los EE. UU. le dan forma al mundo. Debemos construir un movimiento claramente anti-imperialista y anti-zionista que apoye la liberación de las mujeres en todo el mundo. Esto significa comprender que la liberación de todas las mujeres, desde Palestina a China, pasando por México, está interconectada. Significa organizarnos contra el imperialismo de EE. UU. con la misma fuerza y convicción con las que nos organizamos por el derecho al aborto dentro de los EE. UU. Significa organizar protestas y manifestaciones de solidaridad con los movimientos de mujeres en todo el mundo.

Un aspecto central de este internacionalismo es la necesidad de luchar con todas nuestras fuerzas contra la promesa de Trump de deportar a millones y construir un muro entre EE. UU. y México. Estas deportaciones serían la ruina económica de muchas familias que dependen de los sueldos miserables pagados por sus trabajos precarios en EE. UU. Es luchar contra la frontera que divide familias y los centros de detención que enjaulan a inmigrantes sin papeles durante meses y hasta años. Así como movilizaremos a miles y hasta a millones si Trump atenta contra nuestro derecho a la libertad reproductiva, deberíamos movilizarnos en las mismas cantidades si se construye un muro o si Trump avanza con su promesa de deportar a 3 millones de personas.

Construir un movimiento de mujeres para nuestra liberación colectiva

Los ataques de Trump contra las mujeres y los oprimidos serán implacables. Debemos aprovechar este momento para organizar un movimiento de mujeres que tenga el poder no sólo de derrotar a Trump, sino también de arrancarle nuestros derechos al gobierno. Para lograr esto, no podemos confiar en los demócratas y debemos organizar un movimiento independiente de mujeres contra todas las formas de opresión, contra el imperialismo y contra el capitalismo. Debe ser un movimiento que tome las calles y se organice en los lugares de trabajo. Debe ser un movimiento que no negocie nuestros derechos. La marcha del 21 de enero, que tal vez sea una de las mayores marchas de la historia reciente de EE. UU., es un paso en esta dirección. Pero no podemos parar después de una sola marcha masiva. No podemos parar después de una sola muestra de fortaleza. Debemos construir un movimiento que sólo se detenga cuando hayamos logrado realmente la libertad de todos.

Traducción: Marisela Trevin






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