Política Estado Español

ABUSO POLICIAL EN LAS FIESTAS DE SAN ISIDRO

Grupo Émbolo: “Queremos sentirnos totalmente libres de hacer la música que nos apetece”

Tras su actuación en las fiestas de San Isidro, el grupo Émbolo fue increpado por agentes de paisano que identificaron a su cantante e interponer una denuncia por ofensas a la autoridad.

Lucía Nistal

@Lucia_Nistal

Martes 16 de mayo de 2017 | 19:57

¿Recordáis el caso orwelliano de los titiriteros? Parece que ha sentado un precedente, una amenaza que los agentes municipales del Ayuntamiento de Madrid utilizan para atacar a artistas que incluyen críticas al stablishment en sus obras.

"No queremos otros titiriteros", increpaba un grupo de agentes municipales de paisano a Émbolo, un grupo catalán que actuó en las fiestas de San Isidro de la capital este sábado 13 de mayo. Pero sí querían otros titiriteros, seguir amedrentando y reprimiendo tuiteros, cantantes, periodistas o artistas amparándose en la Ley Mordaza, una de las aristas de la persecución que venimos sufriendo los migrantes, la juventud y los luchadores y activistas sociales.

Hablamos con Dani, el cantante de Émbolo, que nos cuenta cómo ocurrieron los hechos de los que se pueden encontrar versiones diferentes en diversos medios. Era la primera vez que venían a actuar a Madrid, y ya al llegar al lugar de la actuación, en Madrid Río, les sorprendió la elevada presencia policial, algo que contrastaba con el buen ambiente de la organización del evento y el público. Al acabar, tras un concierto salpicado de risas y aplausos, ya en el camerino, la organización les explica que la policía les había dicho que no les estaba gustando la actuación y les advirtió que tuvieran cuidado al salir. Tanto Dani como Cristóbal, el DJ, se quedaron absolutamente perplejos por la actitud de los agentes, pero nada comparado con lo que quedaba por llegar.

Varios policías municipales se situaron al lado de la escalera del escenario, con miradas intimidatorias que perseguían a los integrantes de Émbolo y más de una hora después de finalizar su actuación un grupo de policías de paisano sigue a Dani al camerino, le llevan a un rincón y le piden la identificación. Es en ese momento en el que le informan de que les van a denunciar por ofensas a la autoridad y cuando pregunta por los motivos se limitan a informarle de que había 40 agentes que habían estado escuchando el concierto.

Desde la organización del evento les explicaron que es este tipo de situación de persecución viene siendo habitual en Madrid y deciden no contarle al público lo que estaba pasando desde el escenario por las consecuencias que pudiera tener.

Dani nos explica que el sentimiento que predomina ahora mismo es el de “indignación por sentir cómo es posible que la policía local tiene autoridad para juzgar una obra artística” y que lo que quieren es “que se sepa que esto sucede, algo que no te podías imaginar: a 10 metros del escenario están policías amenazando a artistas, algo que sucede en España en 2017, sentir una fuerza militar que interfiere en eventos artísticos”, situación que nunca habían vivido hasta este sábado.

Aún no han tenido noticias sobre la denuncia, pero afirman que “llegue o no llegue, la presencia de esa fuerza intimidatoria, de intentar reprimir un contenido artístico está ahí” y se muestran preocupados por el hecho de que el que juzga si se debe denunciar a un artista por su obra es un policía local que está a pie de escenario. Cuando le preguntamos por la persecución y represión policial y judicial a diferentes artistas por elaborar mensajes críticos el cantante de Émbolo nos responde que “nadie debería tener la capacidad de juzgar la obra artística de alguien, me suena a otras épocas, totalmente inaceptable, escandaloso, no me lo puedo creer. El escenario debería ser un sitio libre, de honestidad que enriquece al público, a la vida. Interferir por cuestiones de poder es una locura y un atentado a la libertad de expresión”.

Por su parte, el Ayuntamiento de Manuela Carmena está estudiando el informe policial y prefiere no hacer ninguna declaración. No olvidemos la postura oficial del consistorio en el caso de los titiriteros, lejos de poner en cuestión la represión del Estado capitalista y la persecución a los artistas críticos, aseguraba en un comunicado que “El Ayuntamiento está llevando a cabo medidas legales: la Concejalía de Cultura y Deportes se suma a la denuncia contra la compañía teatral y está estudiando la depuración de responsabilidades sobre la programación de este evento.” Émbolo no espera nada del Ayuntamiento y dejan claro que no tienen ninguna relación con ellos.

Los que sí han mostrado su apoyo tanto a nivel personal como en un comunicado público son el colectivo de medios alternativos “El Salto”, organizadores del evento en el que se enmarcaba la actuación del grupo catalán: “Consideramos absolutamente intolerables, impropias y fuera de lugar la persecución, amenaza y sanción a las expresiones, ya se produzcan en el ámbito artístico o en la emisión de opiniones”. También agradecen todo el apoyo que están recibiendo de gente con experiencias similares que valoran que un artista no se deje condicionar por la persecución policial y judicial.

Émbolo es un grupo que empezó su andadura hace dos años, elaborando clips de manera artesanal y sin ningún tipo de apoyo económico ni productora detrás. Doble C y Dani llevan adelante todo el trabajo detrás de la banda, “movidos por una inquietud artística. No han entrado en el circuito comercial discográfico y sus canciones están disponibles en descarga libre.

Parece que las letras son el motivo último detrás de la inquietud policial, algunas de ellas críticas con la familia real o con menciones a la Ley Mordaza -"La reina, el rey, la tonta de su hermana, Ley Mordaza, ley de Seguridad Ciudadana”. Dani nos explica que “no obedecen a ninguna autoridad, ni ley, ni estado. Queremos sentirnos totalmente libres de hacer la música que nos apetece. No nos planteamos a quién le pueda ofender, ni tenemos una intención ideológica, salvaje y visceral. Hay partes que son lírica muy concreta, otras que son improvisaciones totalmente viscerales, depende del momento y de la energía del momento puede ser cualquier cosa.” Algo que la persecución policial no va a cambiar, porque “no sabemos hacerlo de otra manera”.






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