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LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La UAB acata a la Junta Electoral, las y los estudiantes desobedecen

El mural histórico de la UAB que reivindicaba “independència, socialisme i feminisme” ha sido retirado por la universidad ante las exigencias de la Junta Electoral. Las y los estudiantes lo vuelven a pintar.

Ernesto Castilla

ContraCorrent Barcelona

Jueves 16 de mayo | 18:11

Foto: @Arran_jovent

El pasado mes de marzo, la plataforma de jóvenes unionistas “S’ha acabat!” presentaba ante la Junta Electoral Provincial sendas denuncias contra la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona. Su objetivo era conseguir la retirada de todos los lazos amarillos, esteladas y pintadas alusivas a la causa independentista, argumentando la necesidad de la garantizar la neutralidad de las administraciones públicas en el marco de la campaña electoral.

La Junta emitió un acuerdo el pasado 11 abril que obligaba a las universidades a retirar cualquier símbolo partidista o de naturaleza política. A éste le ha seguido todo un mes de presión por parte de la plataforma impulsora de la denuncia. El pasado 6 de mayo la Junta dio un ultimátum de 72 horas a las autoridades universitarias amenazándolas “bajo apercibimiento de deducir testimonio por incurrir en responsabilidad criminal por la posible comisión de un delito de desobediencia”.
Finalmente el equipo de gobierno de la UAB optó por acatar la decisión. Algo que incluía también tapar el mural histórico de su entrada que tenía el lema de “independència, socialisme i feminisme”.

Sin embargo, la desaparición de la pintada ha durado realmente poco. Un grupo de estudiantes, miembros del Sindicat d’Estudiants del Països Catalans (SEPC), volvieron a rehacerla este pasado lunes 13 de mayo.

Nos encontramos ante el enésimo caso de persecución política. Como muchos otros, no solo se carga contra el movimiento democrático catalán, sino contra cualquier tipo de símbolo de naturaleza política, como remarcó la Junta.

Los mismos que hablan de neutralidad en el proceso democrático son los que no ven ningún tipo de irregularidad en unas elecciones con candidatos presos y exiliados a la vez que se desarrolla un juicio farsa contra con acusaciones de “rebelión” y “sedición” por la celebración de un referéndum, en el que además la acusación popular la encarna un partido de ultraderecha como es Vox.

La casta universitaria por su parte ha vuelto a demostrar que es y será parte del estatus quo. Nada podemos esperar de ella los y las estudiantes. Aquellos que abren las puertas de la universidades a los intereses de los capitalistas, hoy acaban por claudicar ante las demandas de la plataforma de los cachorros del Régimen que habla por boca de la Junta Electoral.

Contra esta casta tenemos que pelear por convertir a las universidades en centros de discusión y organización política, lugares donde la juventud se forme y se organice para transformar la sociedad. Frente a la burocracia universitaria claudicante y amiga de los empresarios, debemos dar un paso más allá y asumir nosotros mismos la responsabilidad de defender una verdadera universidad que sirva de base para el cuestionamiento de la sociedad de clases en la que vivimos y que se reproduce dentro de nuestro sistema educativo.

La oleada de referéndums contra la monarquía representa un gran ejemplo de cómo el movimiento estudiantil puede convertir nuestras facultades también en un terreno de lucha contra este Régimen y la casta que dirige las universidades. Una iniciativa impulsada y llevada hasta el final por las y los estudiantes de manera independiente, y muchas veces a pesar de las trabas y hasta oposición de parte de la burocracia universitaria.

Sirva de botón de muestra algo que viví de primera mano. A inicios del proceso, en la Universitat Pompeu Fabra nos llamaron la atención por repartir panfletos informativos a la entrada de la universidad, alegando que previamente debíamos haber avisado para que la universidad lo autorizase, cosa que nunca hicimos ni haremos. Meses más tarde, después de haber salido en la prensa y ser reconocidos como parte de un movimiento a nivel estatal, no tuvieron más remedio que abstenerse de ponernos cualquier obstáculo para disponer de los espacios para realizar la votación, sobre todo ante la presencia de las cámaras.

Por el contrario, las y los compañeros de la UAB se toparon con la negativa por parte del Rectorado para poder colocar las mesas de votación en el interior de las facultades. Sí, precisamente los mismos que no tienen problema en ceder multitud de espacios para la plataforma “S’ha acabat!”.

Ante el gran freno que nos impone la casta universitaria a la hora de conseguir aulas en las que reunirnos, espacios en los que pegar carteles o panfletear debemos levantar un movimiento estudiantil que se organice en asambleas masivas y junto a la clase trabajadora, para que podamos vencer y torcer el brazo a las “junta electoral” que vengan, a los “S’ha acabat” y al sistema judicial corrupto y heredero del franquismo que criminaliza a la juventud que se organiza y a quienes que defiende los intereses de la clase trabajadora y contra este régimen.






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