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APUNTES MILITANTES

La crisis capitalista volverá a encender la chispa de la rebelión en la juventud precaria

Para enfrentar la catástrofe económica que viene, la juventud precaria necesitamos organizarnos para luchar. Como parte de este combate necesitamos construir nuestro propio partido, de clase, revolucionario, independiente de los capitalistas. Para que esta vez la crisis la paguen ellos.

Asier Guerrero

Zaragoza

Jueves 30 de abril

Las perspectivas económicas que publicó la fundación Funcas la semana pasada para el Estado español no son nada halagüeñas. El think tank de las cajas de ahorro dice que hasta 2023 la producción nacional no se recuperará. Es una mala noticia para la juventud obrera. No acabamos de salir de la anterior crisis, ahora entramos en otra.

Según Funcas, en el mejor de los casos la contracción económica va a ser del 7% para 2020 con un paro que escala del 13% al 18,8% (aunque descienda al 17,1% en 2021). En el caso de que el confinamiento dure más (cosa que el gobierno no niega con el anuncio de descalada lenta) y de que no funcionen las medidas para evitar cierres de empresas, y que suba la deuda soberana del estado, Funcas advierte que la contracción será muchísimo peor, con el 12,5% -y mas- y un paro que alcance el 24%.

El sector servicios, que representa nada menos que el 15% del PIB, va a ser el más golpeado de todos. Arrastrando tras de sí al 6% de la economía. Entre el 20 y 30% del comercio acabara cerrando. Y aunque éste será el sector mas golpeado, no será el único, ya que el consumo interno en general decaerá con tasas de ahorro de las familias del 14,2%. Y el comercio internacional se contraerá un 13% que afectará, aunque menos, a las exportaciones de las cuales depende gran parte de las industrias centrales, como la automoción y sus auxiliares. A esto se le suma que, si en la anterior crisis desaparecieron 300 mil autónomos, en esta ocasión será peor.

La juventud precaria, una vez más la “gran perdedora” de la crisis

Por como se viene dando la crisis, sus efectos adversos se van a cebar especialmente con diversas capas de la juventud trabajadora. De acuerdo al estudio del Servicio Público de Empleo Estatal con datos de 2018, el 81,55% de los jóvenes (los menores de 30 años) trabajan en el sector servicios. Es decir, precisamente el sector golpeado por esta crisis. El resto de jóvenes participan el 8,97% y el 5,77% en la industria y la agricultura, respectivamente. Además, la porción del sector servicios es desigual geográficamente en el Estado español y hay regiones, barrios y ciudades obreras que viven enteramente de este sector.

Pero si esto no fuera suficiente, la juventud precaria es además el sector más “vaporoso” del mercado laboral. El 82 % firmó contratos de eventual por obra o servicio y el 92,2% firmo solo contratos temporales. El 56% duro menos de 3 meses y el 10,8% menos de un año, con una rotación de contratos de 2 a 3 por año. Respecto al total, el 43,6% eran contratos a tiempo parcial. Es decir, tanto por los tipos de contratos y sectores, la juventud precaria reúne todos los puntos para ser el “perdedor” de la crisis.

A este sector joven, se le suman dos capas de jóvenes muy diferentes entre si. Aquellos de 30 a 40 años que van a volver a vivir una nueva crisis y que después de costarle años conseguir un puesto de precario mileurista ahora se encuentra en la incertidumbre mas absoluta. Y por el otro, la juventud estudiantil que, aunque muy desigual socialmente, la crisis quebrará muchas de sus expectativas, ya muy rebajadas.

Puede parecer exagerado, pero al reflexionar sobre la situación vital de esta ingente masa de precarios, que viven al día de su sueldo (y que engrosaron los solicitantes de comida en un 40%), no podemos dejar de ver una asombrosa similitud con los personajes de la distópica película “In Time”, protagonizada por Justin Timberlake.

En este marco de crisis, la burguesía va a querer recuperarse de la crisis de la única forma posible dentro del capitalismo, que es a costa de precarizar y atacar aun más las condiciones de los trabajadores, utilizando el temor al paro para abaratar el precio de la fuerza de trabajo, como siempre lo han hecho.

La juventud precaria, protagonista de los principales fenómenos sociales

Sin embargo, en este clima de incertidumbre, hasta los propios pensadores del establishment están advirtiendo que esta situación puede provocar “insurrecciones” y “revoluciones”. Y no es un pronóstico que tengamos que descartar. La crisis desde el 2008 viene dando todo tipo de fenómenos sociales en un contexto en el que los y las precarias, y sobre todo las más jóvenes, han sido sus paganos y también sus protagonistas en muchos casos.

Tres años después de estallar la crisis, surgió el movimiento 15M formado por jóvenes estudiantes precarios sin futuro, y desde entonces no han parado de surgir todo tipo de pequeños agrupamientos sindicales de la juventud resistiendo a la precariedad, desde los Raiders hasta las Kellys, pasando por las huelgas de los pizzeros y pizzeras, entre otros muchos.

Y desde que en 2018 los indicadores económicos y las perspectivas de una nueva recesión acechaban, volvió a verse un nuevo ciclo de la lucha de clases. Como fue el movimiento de la juventud en Chile o el de los Chalecos Amarillos en Francia, formada por esta masa enorme de trabajadores precarios y trabajadores independientes que pusieron en jaque al gobierno de Macrón. En España, la juventud precaria no solo tuvo su expresión en el movimiento del 8M, los jóvenes que levantaron barricadas en llamas en Barcelona por la excarcelación de los presos políticos lo formaron este sector de trabajadores precarizados, como describía El País en sus paginas.

No son las únicas expresiones. El avance de la precarización dentro de las fábricas que antes tenían mejores sueldo cambio en un porcentaje muy alto por la entrada de una nueva generación obrera con peores sueldos que vivió las consecuencias de la crisis del 2008, y que no le debe nada a la burocracia sindical. El avance de la izquierda sindical en estas fabricas y empresas es expresión de esta nueva configuraron social.

Lo que viene caracterizando a esta nueva generación de jóvenes obreras y obreros que vienen pagando los costes de la crisis en forma de precariedad y que se encuentran siempre al borde del precipicio, es el salto a la movilización, y en unos casos a la radicalización y la espontaneidad cuando a esta insoportable situación de precariedad se le unieron ataques de todo tipo a sus derechos sociales y políticos.

La juventud precaria, el desafío de ser vanguardia en la recomposición de la clase trabajadora

Una situación en la que los empresarios y sus gobiernos no pueden, ni quieren dejar margen que no sea para salvarse ellos ¿Podrá originar nuevos fenómenos sociales? Puede ser. Y si es así, los y las obreras anticapitalistas tenemos que prepararnos para esta perspectiva, sobre todo el nuevo activismo obrero juvenil. De la mano de un programa anticapitalista que imponga que la crisis no la pague algún sector de la clase obrera mas acomodada o de la clase media empobrecida, sino que cuestione a los grandes negocios de los capitalistas.

Una situación en la que los empresarios y sus gobiernos sólo buscarán salvarse ellos, descargando nuevamente la crisis sobre nuestras condiciones de vida, es casi inevitable que la chispa de la rebelión vuelva a prender en la juventud explotada y oprimida. Tenemos que prepararnos para esta perspectiva, sobre todo el nuevo activismo obrero juvenil, organizándonos desde ahora para la lucha de la mano de un programa que cuestione a los intereses de los capitalistas.

Pero solo con la lucha o la “presión extrema” no será suficiente. Como vimos después del 2008 y en el 15M, no basta con que la juventud salga a las calles o tome las plazas. Para imponer nuestro programa al capital y sus gobiernos es necesario poner en movimiento las posiciones estratégicas que ocupa la clase obrera y son esenciales en el funcionamiento del capitalismo (como la industria, los transportes, la logística), tejiendo alianzas al mismo tiempo con los sectores populares, el movimiento de mujeres y los estudiantes. Para eso es necesario acabar con el corporativismo de la burocracia sindical, recuperando los sindicatos y las organizaciones obreras para la lucha. La juventud precaria tenemos el desafío de ser vanguardia en la recomposición de la clase trabajadora.

Las y los jóvenes precarios necesitamos organizar nuestro propio partido de clase, anticapitalista y revolucionario

Como decían los jóvenes del Mayo Francés, “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Pero lo “imposible” depende de la relación fuerzas que conquistemos en la lucha y, sobre todo, de que tengamos una dirección política y una estrategia para luchar por ello.

Esta también es una de las grandes lecciones del ciclo de lucha anterior: los trabajadores y la juventud tenemos que hacer política, pero no cualquier política. Si el 15M fue expresión de la “ilusión de los social”, lo que le siguió con Podemos (y su alianza con IU y el PCE) fue una nueva “ilusión política”: la utopía reformista de llegar pacíficamente a las instituciones y cambiar las cosas “para la gente” desde arriba. Hoy podemos ver el resultado: una nueva casta de izquierda integrada al gobierno imperialista español que en esta crisis está haciendo todo por salvar a los capitalistas, mientras lo que le espera a la mayoría social es más precariedad, paro y miseria. La crisis actual reafirma una alternativa de hierro: o se enfrenta al Estado capitalista, o se termina sometido a los dictados del capital. Por ello, más que nunca hay que superar el experimento neorreformista y construir otra izquierda, anticapitalista y revolucionaria.

Es por eso que desde Izquierda Diario estamos organizando Círculos Virtuales para discutir un programa de salida obrera a la crisis, organizando una gran red de precarios anticapitalistas que reflejen sus luchas, que luchen por este programa en los centros de trabajo. Pero al mismo tiempo planteamos la necesidad urgente de construir otra izquierda que, como decimos en la última declaración de la CRT, se proponga “luchar por que la crisis la paguen los capitalistas y romper totalmente con las hipótesis que nos han hecho llegar a la peor crisis con una izquierda reformista que viene jugando el triste papel de médico de cabecera del capital”. Un verdadero partido de clase, anticapitalista y revolucionario, para que la “protesta generalizada”, las “insurrecciones” y “revoluciones” que el capital tanto teme, lleguen a triunfar.

A debatir esta perspectiva llamamos a distintas organizaciones de la izquierda que se reivindica revolucionaria y anticapitalista, así como a todas y todos aquellos jóvenes trabajadores, mujeres y estudiantes que verdaderamente quieren prepararse para “tomar el cielo por asalto”.






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