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CORONAVIRUS

La lucha de los trabajadores de Alsea frente a los despidos y las necesidades alimentarias

Enorme sangría de ERTEs , ERES y despidos en empresas como Alsea plantean la necesidad de que estas empresas sean intervenidas y que los trabajadores asuman su control, para luchar contra la ofensiva patronal y las necesidades alimentarias.

Sábado 21 de marzo | 09:55

El gigante de la hostelería, Alsea-Zena , del que forman parte conocidas cadenas de restauración como Vips, Burguer King, Domino´s o Starbucks, se dispone a ejecutar en estos días uno de los mayores ERTES del país. A pesar del shock que supuso para la plantilla, rápidamente un grupo de trabajadores rechazaron abiertamente este plan de choque por parte de la empresa y publicaron un comunicado en el que denunciaban que esto supone “una medida brutal que deja en la incertidumbre a 22000 empleados. Esto se ve aun más agravado por las condiciones de precariedad que ya imperaban en la empresa. Debido a que la mayoría de contratos son de jornada parcial, y una parte importante de su retribución depende de las llamadas “horas complementarias”. Con la actual medida el Estado garantiza durante el periodo de dicho ERTE el 70 por ciento del salario base. Es decir que para muchos trabajadores lo que les espera es el hambre y la miseria durante el tiempo que sea efectivo su despido”.

Estos trabajadores, agrupados en una plataforma llamada “Alsea en lucha”, son solo un reflejo más de los distintos fenómenos de resistencia obrera que se están gestando en contra de la ofensiva desatada por parte de la patronal producto de la propagación del coronavirus.

En sectores como la hostelería estas medidas tomadas por los Estados capitalistas y las grandes empresas generan todo tipo de contradicciones y muestran los limites que suponen a la hora de afrontar una crisis de esta magnitud. De esta manera a pesar de que en los hechos la Administración Pública abrió la mano para que efectivamente se produjeran esta cascada de ERTEs, que están haciendo estragos sobre todo en los sectores más precarizados, esta misma semana se vio obligada a rechazar el ERTE de Burguer King. Consideraban que no estaba justificado el despido masivo de la totalidad de la plantilla ya que esta compañía podía seguir manteniendo algunas tiendas abiertas que hicieran un servicio de comida a domicilio.

En el mismo sentido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Diaz Ayuso, declaró la semana pasada que empresas como Telepizza o Rodilla podrían ser contratadas por el gobierno madrileño para dar de comer a los niños que debido al cierre de colegios se han quedado sin beca de comedor.

Sin duda este tipo de planteamientos demuestran el desprecio de las instituciones del Estado tanto hacia los trabajadores de estas compañías como hacia las personas que efectivamente pueden verse empujadas a situaciones alimentarias críticas . Con total seguridad estas empresas debido a su capacidad logística y la profesionalidad de sus empleados, si que efectivamente podrían contribuir a paliar el inminente problema alimentario que provoca esta crisis. Sin embargo para eso sería necesario que estas empresas sean intervenidas por el Estado y gestionadas democráticamente por sus trabajadores. Solo de esta manera se podría garantizar un cambio profundo en la organización de estos centros de trabajo, en donde se prime la seguridad sanitaria de los empleados y no el beneficio de un puñado de capitalistas.

Por otro lado estos establecimientos no destacan precisamente por la calidad de sus productos. De hecho compañías como Alsea agrupan a gran parte de las marcas más conocidas de comida basura. Por tanto, si no cambia radicalmente la lógica empresarial, el encargar a estas empresas este servicio supone dotar de una dieta totalmente insana a nuestros hijos y personas en riesgo de padecer problemas alimentarios.

En estas circunstancias, trabajadores de sectores como la hostelería se ven empujados a pelear en contra de los ERTEs y despidos masivos, no solo para defenderse de una ofensiva patronal que está poniendo en peligro derechos laborales que hace una semana parecían absolutamente consolidados. Sino también para ubicarse como alternativa ante el desastre sin paliativos que están generando las medidas del gobierno y la patronal. Así ante los enormes recursos e infraestructura alimentaria que tiene un país como el Estado español, debido al modelo económico imperante en las últimas décadas basada en gran medida en los servicios y el turismo, los trabajadores de empresas como Alsea y muchas otras del sector podrían ubicarse en primera línea de fuego ante esta crisis con el objetivo de que las clases populares no se vean empujadas hacia el hambre y la miseria.

Por tanto la clase obrera tiene que ligar la lucha contra ERTEs, EREs y despidos con la de la reorganización profunda de estos sectores, para ponerlos al servicio de la lucha contra las consecuencias de esta inminente crisis y frenar la propagación del virus. No podemos permitir que la patronal imponga cierres de empresas y centros de trabajo que podrían ser parte de los recursos necesarios para afrontar la actual crisis. El control democrático de estos centros de trabajo por parte de los trabajadores podría precisamente garantizar tanto que no se produzcan esta sangría de despidos como la organización de un régimen de trabajo con condiciones dignas y puesto al servicio de distribución de alimentos de personas vulnerables.

Ante una situación de carácter histórico nuevamente los trabajadores podemos jugar un papel determinante para que la crisis no la paguemos la mayoría popular. Esto sin embargo solo puede conseguirse si articulamos una lucha frontal que dispute el control de los grandes recursos logísticos, productivos y de distribución al puñado de millonarios que se preparan, junto a los gobiernos, para descargar un drama sin precedentes sobre nuestro pueblo con el objetivo de seguir manteniendo sus beneficios






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