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COMUNICADO DE LOS TRABAJADORES

La plantilla de Telepizza queremos servir comida sana a los más vulnerables, y no que algunos hagan negocio

Izquierda Diario reproduce la nota de prensa de los trabajadores de Telepizza, que firman los delegados de CGT de Zaragoza y Barcelona.

Jueves 26 de marzo | 07:34

La decisión de la Comunidad de Madrid de contratar a Telepizza para atender a los menores sin beca comedor es un negocio perfecto para la empresa que no garantiza ni la seguridad, ni la calidad de la dieta, ni atender otras necesidades alimentarias como la de los mayores que viven solos.

Estos días en Madrid la Consejera Isabel Díaz Ayuso cerraba todos los comedores escolares. Una medida que golpeaba de manera especial a las 11.500 niñas y niños que tienen beca-comedor. Días más tarde, con sorprendente descaro, los mandaban a recoger la comida basura que vende Telepizza en sus locales, diciendo que son dietas saludables. El PP, Telepizza, la patronal hostelera y el gobierno de PSOE-Unidos Podemos, demuestran que se puede seguir haciendo negocio incluso en las situaciones más terribles.

Los y las trabajadoras de Telepizza denunciamos esta escandalosa medida. Creemos que la plantilla de Telepizza puede ayudar de otro modo a resolver las necesidades alimenticias de los niños y niñas o nuestros mayores. Una forma en la que no seamos los sectores populares quienes paguemos nuevamente esta crisis. Medidas como estas y las que se están anunciando solo nos llevan a la ruina económica con un nuevo salvataje a las grandes empresas.

Telepizza no puede garantizar las necesidades alimenticias de los más vulnerables

Es indignante que la Comunidad de Madrid firme un contrato con la multinacional Telepizza mientras la plantilla estamos denunciando que no quieren darnos ni guantes ni mascarillas, poniendo en peligro a trabajadoras y familias.

No puede tampoco ofrecer una dieta saludable como pretende justificar Ayuso, y como denuncian las asociaciones de padres y madres de alumnos en Madrid. Hace poco el periódico digital El Salto sacaba a la luz, que el “consultor externo” en el que se apoyaba la Consejería para su argumentación era la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Esta entidad privada “es quien aporta los criterios nutricionales que deben regir el servicio que prestan los colegios y que cada tanto hace una evaluación”. ¿Y quien forma el patronato, la comisión ejecutiva y el comité científico de esta Fundación tan preocupada por la alimentación saludable? Pues nada menos que Nestle, MacDonalds, Coca-cola, Quirón Salud, Campofrio, Pepsico, entre otras. Y su vocal es el mismísimo Fernando Frauca Amorena, un alto cargo de Telepizza. Es decir, es una empresa “escaparate” para blanquear la oferta alimentaria de estas multinacionales.

Además, Telepizza es incapaz de ofrecer un precio de venta acorde con el coste real, lo que quieren es robarle y endeudar el erario público, que es el que pagará la factura de esta “no solución”.Los y las trabajadoras sabemos perfectamente que Telepizza oculta a la sociedad el coste real de los productos, que no corresponde con los precios de venta. No solo obtienen unas ganancias altísimas gracias a los bajos salarios, sino que también se dedica a hinchar los precios. La materia prima que vende la fábrica de Telepizza a las tiendas propias (o a las franquicias) para poder hacer las pizzas, en muchos casos, es tres veces más cara que el precio de mercado. No solo los precios son manipulados con toda clase de ingeniería empresarial, hay millones de euros que esconden en los paraísos fiscales de Guernsey y las Islas Caimán, para no pagar impuestos que podrían ir destinados a la sanidad publica.

Las grandes empresas de catering despiden a miles para socializar sus pérdidas

Es también una mentira descarada que solo Telepizza pueda producir y distribuir las comidas que se necesitarían en la actual situación, como dijo Ayuso. La FAPA Francisco Giner de los Ríos de Madrid denunció que se quisiera ahora contratar a Telepizza, después de haber despedido a miles de trabajadoras de los comedores escolares. La propia Federación Food Service, que reúne a las grandes empresas de catering escolar, contradiciendo a Ayuso, aseguraba que podían encargarse, y así de paso no quedar fuera del negocio.

Este oligopolio de empresas de catering (formada por Serunión, Compass Group, Aramark y Ausolan, entre otras) tiene un negocio asegurado en la educación pública. Abastecen el 58% de los comedores escolares de todo el Estado y se reparten un erario público de 630 millones de euros de ganancias seguras. Solo 19% de los centros tienen gestión pública y el 63,6% recurren a estos servicios externos.

Todas ellas, como tantas otras empresas, están cargándole los costes de esta crisis al conjunto de la sociedad a través de los ERTEs que han aplicado a miles de trabajadoras, mandándolas al paro con una reducción del 30% del ya misero sueldo. Las grandes fortunas y empresas, como siempre, no piensan soltar ni un misero euro. Y el verdadero objetivo de Ayuso con las becas comedor es que la patronal hostelera mantenga el máximo de sus beneficios, es decir pueda sacar tajada de la miseria humana.

Poniendo en evidencia lo irracional de la medida, ya que a estas empresas el Estado les pagara dos veces. Demostrando que es necesario que estas empresas sean intervenidas por el Estado, prohibiendo los despidos y poniendo las plantillas al servicio de las familias.

Ni cadenas de comida basura ni multinacionales del catering tienen la solución, la tenemos sus trabajadores y trabajadoras

La solución a la crisis actual no podemos dejarla en manos de Telepizza o de estas multinacionales del catering, sino que debería quedar en la de sus trabajadores y trabajadoras. Las necesidades alimenticias que hay que atender son enormes. Como denuncia la FAPA madrileña, no solo se trata de 11.500 niños y niñas sin beca comedor. Hay que sumarle el cierre de centros de día que alimentaban a mayores con pensiones muy bajas y otras muchas las personas que necesitan una asistencia alimentaria por diversas dificultades, hay dos millones de personas mayores que viven solas y 850.000 tienen más de 80 años.

De la misma manera que los y las trabajadoras de la sanidad, la limpieza, los supermercados y tantos otros sectores, están al pié del cañón para atajar la grave crisis socio-sanitaria y lo fundamental para el mantenimiento de la vida de millones de familias, las y los trabajadoras de la hostelería, y en nuestro caso de Telepizza, también podríamos contribuir bajo nuestra decisión y autoorganización. Y no como quiere Díaz Ayuso, trabajando bajo la tutela de la misma empresa que no tiene garantías sanitarias, ni produce comida con calidad y que especula con los precios.

No se puede permitir que Telepizza, Serunión, Aramark… se lucren de la miseria y el trabajo ajeno en una situación como la actual. Es hora de exigir que todas las grandes cadenas de la hostelería y catering sean intervenidas sin indemnización y puestas bajo el control democrático de comités de trabajadoras. Que hagan efectivas las medidas reales de prevención sanitaria. Que con ayuda de dietistas profesionales independientes y las familias elaboren menús realmente saludables y se puedan distribuir de manera segura. Y que además hagan público los costes reales de la alimentación y control de las cuentas para evitar que especulen y se evadan los impuestos que deberían ir para la sanidad publica.

... los trabajadoras de Telepizza, también podríamos contribuir bajo nuestra decisión y autoorganización. Y no como quiere Díaz Ayuso, trabajando bajo la tutela de la misma empresa que no tiene garantías sanitarias, ni produce comida con calidad y que especula con los precios.

Es necesario que toda la infraestructura y toda la flota de motos de Telepizza se ponga al servicio de llevar las comidas a los mayores que no pueden salir de sus casas y de las familias que tengan que estar en confinamiento. Los repartidores y repartidoras no nos negamos a trabajar. Estamos dispuestos a hacerlo si se adoptan medidas elementales de prevención y si el riesgo que aún con ellas asumamos está orientado a hacer un servicio a la comunidad, a nuestros hijos y nuestros mayores y no a lucrar al multimillonario Pablo Juantegui.

Las trabajadoras no hemos inventado nada. Ha sido el propio Gobierno el que ha tenido que reconocer que en esta situación de “guerra” contra el COVID-19, se arrogaba el derecho a “intervenir industrias o requisar temporalmente bienes”. Nosotras lo que decimos es que no queremos que estas medidas se hagan a costa de la clase trabajadora y las mayorías sociales, como en la anterior crisis. Es necesario tocar el corazón de los beneficios e intereses de los grandes capitalistas para hacerle frente, y no de nuestros menguados bolsillos. Y que nos tenga a nosotros, la clase trabajadora, como parte central de la solución, como los aplaudidos sanitarios están demostrando día tras día.

A 21 de Marzo de 2020

CGT Telepizza Zaragoza - CGT Telepizza Barcelona






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