Géneros y Sexualidades

CUENTOS

Las antiprincesas, nuestras nuevas heroínas

Las editoriales Sudestada y Chirimbote crearon una colección infantil que cuenta la vida de mujeres reales latinoamericanas.

Domingo 8 de mayo de 2016 | 14:25

Durante muchos años los clásicos cuentos infantiles estuvieron representados por una protagonista mujer, princesa y muy bella cuyo destino y felicidad estaba en manos de un príncipe valiente que acudía a su rescate.

Para romper con este estereotipo su autora, Nadia Fink, sintió que había que contar historias de mujeres reales: “la libertad, creatividad y la búsqueda de justicia son algunas de las características que buscamos en las antiprincesas de esta colección. A diferencia de las clásicas historias infantiles, que son ficción, estas mujeres no son de fantasía, son algunas de las más destacadas de la cultura y la historia latinoamericana”.

El primer libro de esta colección está dedicado a la pintora mexicana Frida Kahlo.

Desde el inicio el cuento muestra a una Frida pequeña rompiendo con el primer mandato de su época: quiso ir a la escuela. El relato explica que la prioridad era que estudiaran los varones, pero Frida no dudó en exigirle a su papá que la llevara al colegio.

Las páginas intercalan fotos, recreaciones de algunas de sus pinturas, todo acompañado de un relato sencillo pero no por eso infantil. Un desafío ampliamente superado, ya que sin caer en golpes bajos pudieron relatar el terrible accidente que la obligó a permanecer en cama tantos meses.

O hablar del gran amor de su vida, Diego Rivera, sin por ello dejar de afirmar que ellos: ”tuvieron otros amores, aun estando juntos". Incluso mencionar su bisexualidad: “Para Frida el amor se reflejaba en hombres y en mujeres”.
Las últimas páginas se llenan de propuestas para hacer dibujos y una invitación a seguir investigando la vida de esta gran artista mexicana.

La serie sigue con Violeta Parra, la cantautora chilena, una de las artistas más importantes de América Latina.

El cuento inicia con estas palabras : “Dicen que la guitarra le quedaba grande... Desalineada, caminadora, recicladora y autodidacta: ¡tiene todo para ser nuestra segunda antiprincesa!”

Sin dudas en esta segunda elección se confirma que la idea de su creadora es mostrar historias de mujeres luchadoras, independientes y creativas.
Violeta es, entonces, una pieza perfecta para este rompecabezas de mujeres reales, donde las hadas no les regalan super vestidos, y su marido la abandona porque a ella no le gusta estar todo el tiempo en su casa.

Por ahora la colección se completa con Juana Azurduy, la gran heroína que luchó por la independencia.

A diferencia de Frida y Violeta, Juana es una heroína de fusil en mano, ella transgrede las normas de la época y participa en un mundo exclusivo de varones: la guerra.

La autora encuentra la forma de contar que el amor para Juana no solo era compartir la vida con su compañero, sino también la lucha: “Su amor era entre él y ella, sí, pero también por algo más grande, por el bien de muchas y muchos más”.
Y por si a lo largo del relato quedara alguna duda respecto del carácter de Juana y su determinación absoluta de luchar por sus ideales, con un recuadro rosa y muy amoroso resalta que por suerte Juana nunca se quedó en su casa como el resto de las mujeres, porque un día tuvo que ir a rescatar a su marido. Y así sin más interpela al lector con una pregunta: “¿Pero cómo? ¿No eran los caballeros los que rescataban a las princesas?”

Estas tres historias cumplen sobradamente con el objetivo de ser un contraste real del cuento típico de princesas, donde la mujer tiene como único objetivo encontrar el amor de un varón. Alejándose así del estereotipo de mujer linda, blanca y heterosexual. Porque lo realmente importante de estas mujeres es lo que tienen para vivir y la autonomía en sus elecciones.

El título de “antiprincesas” puede remitir a algo negativo, como los típicos antihéroes, versiones bizarras y devaluadas de aquellos que tienen todo para ser felices. Sin embargo, en este caso ese “apodo” implica la posición de vanguardia de las protagonistas que rompieron con las estructuras de género impuestas.

No es sencillo terminar con la tradición de los cuentos clásicos, como tampoco es fácil deshacerse de los estereotipos. Pero eso no debería ser un obstáculo para contar, como en estos cuentos, historias de mujeres que vivieron su vida de la única forma que entendieron merecía ser vivida.






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