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EL INJERENCISMO EN VENEZUELA SIGUE SU CURSO

Los objetivos intervencionistas de la OEA y su cínica "Carta Democrática"

Este martes Caracas se agitó luego que el Secretario General de la OEA invocara la acción de la “Carta Democrática” de la Organización de los Estados Americanos contra el gobierno de Maduro.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 1ro de junio de 2016 | 09:44

El intervencionismo de la OEA, con Almagro a la cabeza, y la reacción del gobierno de Maduro

En un extenso informe de 132 páginas publicado este martes, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, recurre al artículo 20 de la Carta de la OEA para "solicitar la convocatoria de un Consejo Permanente de los Estados miembros entre el 10 y el 20 de junio de 2016". Almagro se convierte así en el primer titular de la OEA en activar la Carta frente a un Estado miembro contra la voluntad de su gobierno y lo hace amparándose en el artículo 20, que autoriza al secretario general o a cualquier Estado miembro a pedir la convocatoria inmediata del Consejo Permanente. Y "sustenta" su afirmación sosteniendo que existe una "alteración" en Venezuela en función de las "denuncias” por la oposición de derecha que controla la Asamblea Nacional.

Con este paso, si es que tiene curso, en la OEA se abriría un proceso de reuniones y votaciones que pueden tener como consecuencia desde resoluciones o gestiones diplomáticas hasta la eventual suspensión de Venezuela como miembro del organismo, para lo cual es necesario el voto de dos tercios de los cancilleres y que solo ocurrió tras el golpe de Estado de Honduras en 2009. Como era de esperarse, la oposición, bajo la voz de Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional, celebró dicho informe del uruguayo Luis Almagro.

No fue sorpresivo tampoco que el grupo de exmandatarios que forman la “Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA)” hayan expresado su "respaldo" a la decisión de Almagro, al final han venido siendo el puntal del derechismo internacional que más febrilmente ha venido actuando al lado de la derecha del país. Este grupo lo componen exmandatarios como los costarricenses Laura Chinchilla y Óscar Arias, los españoles José María Aznar y Felipe González, el panameño Nicolás Ardito Barletta, el colombiano Álvaro Uribe, los mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox, el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el argentino Fernando de la Rúa y los chilenos Ricardo Lagos y Eduardo Frei, entre otros. Es decir de lo más rancio de la derecha internacional.

Como era obvio, el completo rechazo de Maduro llegó al momento acusando a Almagro de instar a la intervención extranjera en el país, sosteniendo que “Almagro ha presentado un documento pidiendo que se intervenga Venezuela desde el exterior y se nos aplique una entelequia llamada la Carta Democrática para abrirle las puertas a una intervención gringa en Venezuela”. Y acusó al secretario general de la OEA de "usurpar sus funciones" al pretender convertirse "como en un poder supranacional por encima de la carta de la OEA”. Pero en la práctica, la suspensión de un Estado miembro de la OEA implica que el país deja de participar en todas las actividades del ente, así como “en los programas del organismo, como los de anticorrupción, seguridad y promoción de derechos”. Al mismo tiempo Maduro, anunció al final de la tarde de este martes que “demandará a la directiva de la Asamblea Nacional “por usurpación de funciones” luego de que estos solicitaran a la OEA la activación de la Carta Democrática al país, una facultad que solo es presidencial, sostuvo.

Es de aclarar que, para que se active la Carta Democrática, tiene que tener la aprobación de 2/3 de los 34 Estados miembros, es decir, 23 países deben ser favorables a la iniciativa. Aunque no es claro el alineamiento que tendrán distintos países, muchos ya son un voto cantado para activar o para rechazar el pedido de Almagro.

¿Qué hay detrás de la movida de Almagro?

Almagro estaría encabezando la línea imperialista, a la que se prende con tanto entusiasmo el imperialismo español tal como escribimos en un artículo reciente, que considera que es poco probable que el referéndum sea la mejor forma de “salir de Maduro” y opta por mayor presión desde afuera, buscando encubrirse con la demagogia democratista de que “Venezuela es una dictadura” para justificar un cerco diplomático y sanciones mayores a las que ya impuso Washington (por ahora de poca amplitud y valor más bien político).

Lo acompañan en esta línea dura sectores de los “halcones” republicanos en Estados Unidos, así como de la derecha colombiana como Uribe y continental; y dentro de la oposición venezolana, serían sectores como los de Leopoldo López y Ramos Allup los que prefieren un endurecimiento contra el gobierno. Todos estos sectores se expresaron el día de hoy, incluyendo a congresistas de EE.UU. que aplaudieron la decisión de Almagro sobre Venezuela, entre los que se destacaron el congresista republicano por Florida, Carlos Curbelo, y la también republicana Ileana Ros Lehtinen quien es de origen cubano.

Pero recordemos también que existe otra línea compartida por Obama y el Papa, que buscaría un compromiso o pacto, para abrir paso a una “transición”. Para esto un canal político apropiado sería el referéndum, lo que depende de un acuerdo entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), sectores conciliadores del chavismo y el ala más negociadora de la derecha proimperialista, la que representa básicamente Capriles Radonski, que es, dentro de la MUD, la que impulsa con más énfasis la línea del referéndum.

Aunque aún no es muy claro hasta el momento a esta segunda línea se estarían sumando otros países de Sudamérica. Por las declaraciones que surgieron este jueves tanto de países como Argentina que estarían impulsando un proyecto de declaración que propondría actuar en la crisis del país “de manera alternativa” a la Carta Democrática que busca activar Almagro, a la que se estaría sumando el gobierno de Chile que manifestó este jueves que toda iniciativa "que propenda al diálogo y al entendimiento", así como Colombia vía las declaraciones de la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín. Países, a los que se sumó Uruguay, que incluso al mediar la noche de este jueves, hicieron pública una declaración conjunta en la que manifestaron su apoyo "a los procedimientos constitucionales, tal como el relativo al referéndum revocatorio".

En un artículo que publicamos este martes, dábamos cuenta de los recientes encuentros que realizaron los ex presidentes del Estado español Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández de República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá con el respaldo de la Unasur, junto a representantes del gobierno de Maduro y de la oposición, en República Dominicana, en la que estarían “explorando acercamientos”. Una iniciativa que tiene el visto bueno del gobierno de Obama, tal como se hizo público por la comunicación de John Kerry a Zapatero para apoyar su mediación. Pero en la reunión en República Dominicana aún se prefigura que las propuestas tanto del chavismo como de la oposición están lejanas.

La política de Almagro y del resto de su comparsa estaría no solo siendo dirigida a imponer la línea más dura, pues al final de cuentas ambas líneas de intervencionismo se complementan, pues al final de cuentas “salir de Maduro” es un objetivo común, sino que estaría siendo direccionada también a presionar al pilar fundamental del régimen de dominio político del chavismo, las Fuerzas Armadas Nacional Bolivarianas (FANB), buscando un acuerdo, pues como hemos escrito en uno de los artículos ya señalados, si bien entre la oficialidad hay debates internos, prima el “bolivarianismo” de los altos mandos, forjados bajo Chávez.

Así como también podría estar buscando abrir más brechas entre las distintas alas del chavismo, para facilitar una negociación, pero hay que tener en cuenta que una mayor amenaza intervencionista podría llevar a abroquelar a estas diversas alas. Pero es claro que una mayor presión internacional no es disfuncional al objetivo de pactar, por el contrario, aumenta la presión en tal sentido y le pone límite a una profundización del curso bonapartista de Maduro y presionar a las FANB.

Hay que rechazar toda injerencia imperialista, de la OEA y de sus agentes

La ofensiva de la OEA es parte de esta injerencia intervencionista, donde Almagro es un agente claro y decidido que trae todo un plan reaccionario de la mano de la derecha local, que implica reprivatizar empresas y tierras, permitir mayores despidos y aumentos de precios, endeudar más al país con el capital financiero internacional, garantizar planes con represión poder imponer su programa. Por su parte Maduro viene buscando conciliar, más allá de la braveta altisonante, como lo hemos observado en las distintas reuniones en las que participa, y que tienen el aval de Obama, así como aplica en el plano local una política de ajustes y concesiones a la burguesía y el imperialismo, como vemos con la constante devaluación de la moneda, los aumentos oficiales de precios, los acuerdos con las transnacionales y el religioso pago de la deuda externa.

Por eso frente a la actual situación, y como hemos venido insistiendo, debe haber absoluta claridad en la izquierda y entre los trabajadores: el rechazo frontal y sin concesiones a toda injerencia imperialista, de la OEA y de sus agentes en el país es inseparable a la denuncia del curso bonapartista de Maduro con su estado de excepción incluido que hemos denunciado categóricamente, tanto como el rechazo a este curso, es inseparable de delimitarse categóricamente del campo de la derecha y el imperialismo, con su demagogia “democrática”. A final de cuentas, frente a cualquier acuerdo que lleguen frente a las distintas variantes de negociación que se están planteando, ya se sabe quién pagará los platos rotos: el pueblo trabajador.






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