Cultura

CRITICA DE CINE

"Moffie", racismo y homofobia en la Sudáfrica del apartheid

El director sudafricano Oliver Hermanus espera que su nueva película sobre soldados jóvenes durante el apartheid ayude a abrir la conversación sobre lo que llama “masculinidad tóxica” y derechos de la comunidad LGBT.

Eduardo Nabal

Burgos | @eduardonabal

Domingo 10 de mayo | 17:06

Un filme duro, áspero, ambientado a principios de los años ochenta del siglo pasado cuando, durante el apartheid, Sudáfrica entró en guerra con Angola. “Moffie” nos aproxima a la historia de un joven de 18 años que se enrola en el ejercito donde es sometido a un brutal entrenamiento y donde palpa, desde su ocultamiento, las formas más crueles de racismo, brutalidad y homofobia.

Hermanus no nos ahorra detalle del crudo entrenamiento de los soldados sin apartar la cámara de la piel y los temores del joven protagonista y tampoco de sus esperanzas que dan un respiro al espectador en tan arduo periplo. El joven Nicholas vivirá en sus propias carnes el efecto de un entrenamiento irracional y lleno de connotaciones racistas, sexistas y propias del régimen en el que vive sumido el país.

Aunque en el ambiente con sus compañeros de batallón se mezcla la chabacanería y las imágenes homoéroticas que recorren el filme a través de la mirada furtiva del actor protagonista, de admirable sobriedad y sensibilidad en su interpretación, el joven realizador logra transmitir la mezcla de repulsión y atracción que Nicholas siente hacia sus compañeros machistas, que reproducen un entrenamiento terrible que hace especialmente agria la primera parte del filme.

La crueldad de los mandos militares en las operaciones hace difícil de soportar algunas partes de gran violencia psíquica y física del filme, aunque el director se apoya en la mirada de su apuesto protagonista que sufre con sus compañeros un trato humillante para aligerar el peso del filme. “Moffie” es el término despectivo que todavía pervive en Sudáfrica para referirse a los gays y en el filme cuando dos de ellos son descubiertos sufren maltrato y son enviados a un manicomio.

La música clásica de fondo apacigua un poco los múltiples golpes de un filme duro pero preciso en su planificación y logrado en su fisicidad y su puesta en imágenes. El joven realizador no solo analiza las masculinidades tóxicas sino el fascismo latente en el ejército sudafricano que se dirige a la frontera con Angola y donde termina el duro periplo de nuestro protagonista absoluto.

Hermanus ha confesado que ha realizado su último filme porque, a pesar de la aprobación de los matrimonios igualitarios, la homofobia y el machismo siguen presentes en el imaginario de la sociedad sudafricana. Así “Moffie” no solo destapa la bestialidad militarista de los altos mandos y de una guerra absurda en un país sometido a una dictadura racista, sino también la homofobia que se filtra por las grietas de todo el aparato bélico en el que se ven envueltos los jóvenes enviados a la guerra y adiestrados cruelmente para ella.

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