Juventud

CATALUÑA, REPRESIÓN

Otras “ciutats mortes” marca Barcelona

El caso del 4F denunciado en el documental Ciutat Morta, lejos de ser una anécdota es un fiel reflejo de lo que sufre la juventud y los inmigrantes en la ciudad de Barcelona, dónde la represión policial, política y judicial cae como una losa pesada sobre sus espaldas.

Lluis Ros

Trabajador de McDonald's

Sábado 24 de enero de 2015

La emisión del documental “Ciutat Morta” por parte de la televisión catalana ha conseguido sacar a la luz un grave caso de abusos policiales, judiciales y políticos, con la connivencia de los medios de comunicación.

Las consecuencias del caso, a parte de las torturas recibidas por los jóvenes durante su detención, fueron el suicidio de Patricia y el cumplimiento de años de prisión por parte de Rodrigo, Juan y Alex inculpados por un delito que no habían cometido.
La capital catalana es una ciudad que en las últimas décadas se ha enfocado y convertido en un negocio turístico, reprimiendo todo y a todo aquel que no encaje con este modelo de ciudad. La ciudad es vendida como una metrópolis abierta, cosmopolita y multicultural. Pero en realidad despoja de todo derecho a la juventud y al inmigrante llegando a situaciones kafkianas dónde por sus "comportamiento incívicos” se los multa, identifica o detiene.

Otras “ciudades muertas”

Son numerosas las denuncias de palizas y torturas propiciadas por parte de la policía en Barcelona. La represión es el denominador común que comparten los diferentes cuerpos de policía; ya sea Guàrdia Urbana y/o Mossos d’Esquadra, o Policía Nacional.
Cada año salen a la luz decenas de casos sobre personas muertas en dependencias policiales o en la calle a causa de una actuación policial. Queremos rescatar algunos de estos casos para dar cuenta de como actúan:

Pedro Álvarez: El 15 de diciembre de 1992 en las calles de L’hospitalet de Llobregat – municipio del área metropolitana de Barcelona – este joven de 20 años murió tras recibir tres disparos, uno de ellos en la cabeza.

Pedro acompañó a su compañera Yolanda a casa. Después de despedirse un coche estuvo a punto de atropellarla y se generó una discusión entre ella y el conductor del vehículo – un policía fuera de servicio – que la golpeó tirándola al suelo. Entonces el joven volvió para defenderla. El agente fue rápidamente hacia el coche y sacó una pistola con la que le disparó tres veces antes de darse a la fuga. El joven murió antes de llegar al hospital.

José Manuel S.F. - policía nacional – fue detenido como sospechoso. Todas las pruebas apuntaban hacia él. Por si fuera poco, después de su detención fue identificado por Yolanda. José Manuel alegó que cuando sucedieron los hechos él “Estaba en casa durmiendo después de haber acompañado a mi madre al hospital”. Entonces la investigación se volvió turbia. Se declaró el secreto de las investigaciones y se sometió a Yolanda a una larguísima sesión de múltiples reconocimientos – que muchos juristas calificaron como irregular e ilegal- que llevo a la chica, agotada física y mentalmente después de tantas horas, a presentar dudas sobre el aspecto del asesino consiguiendo que fuese declarado inocente.

Jorge Bolancel (“Bolan”): El 23 de octubre de 1997 se tiró a las vías de tren – en Cornellà, (Area metropolitana de Barcelona) - acabando con su vida a sus 18 años. Fue el primer muerto que causó el Grup VI (una brigada policial)

Bolan participaba en los movimientos juveniles que luchaban contra la precariedad laboral y social de la región obrera Baix Llobregat. Después de una ocupación simbólica de la sede patronal de la comarca fue detenido dos veces en menos de 24 horas. Durante la segunda detención se le torturó obligándole a delatar quien había realizado la ocupación a parte de él. El joven no pudo soportarlo y a la salida de la comisaría se quitó la vida. Esto desencadeno fuertes disturbios en la localidad barcelonesa.

El Grup VI fue un grupo creado por la policía nacional, encargado de seguir, reprimir e infiltrarse en los diferentes movimientos sociales. Sus métodos eran extremos. Casi siempre conseguían que las víctimas confesaran. Incluso cuando estas eran inocentes. Después de un ataque con cócteles molotov en 2004 iniciaron una cacería que terminó con tres jóvenes detenidos, al azar, acusados de atacar la comisaría. Entonces se les torturó para que, aun siendo inocentes, confesaran ser los culpables. O el caso de los tres jóvenes detenidos en el barrio céntrico de Gracia en 2005. A estos se les acusó de haber incendiado entidades bancarias consiguiendo su confesión mediante torturas y creando un montaje policial mediante la invención de pruebas.

Ya en 1999 el juez titular del Penal 4 de Barcelona sentenció que “Sus informes parecen redactados por la afortunadamente extinta Brigada Político-Social del Franquismo”. Actualmente su cúpula se encuentra en prisión, pero no a causa de la represión contra los movimientos sociales y los luchadores, sino por haber organizado una red de extorsión relacionada con una serie de prostíbulos catalanes.

Toni Cordero: Este joven de 22 años murió asfixiado en una comisaría de Badalona – localidad perteneciente al área metropolitana de Barcelona – en abril del 2000.

Toni, junto a dos amigos suyos, le arreglaban el coche a su compañera. Entonces la policía lo detuvo acusándolo de intento de robo, ya que su compañera no se encontraba en el lugar y no pudo acreditar que no le estaba robando. Fue llevado a los calabozos donde le dio un ataque de asma muy severo. Ante esto la policía no hizo caso a las suplicas de la víctima que les pedía la medicación que hubiera evitado su muerte.

Casos como el de Toni se repiten con demasiada frecuencia en las comisarías catalanas.

Wandi Ferreira: A mitad de Agosto de 2012 el joven, inmigrante de 21 años, fue detenido e ingresó en prisión preventiva acusado de allanamiento de morada. Horas después moría en la cárcel de Quatre Camins - la misma en la que estuvieron los presos del 4F -.

La versión oficial de la policía fue que él se había quitado la vida ahorcándose con los cordones de sus zapatos. Los carceleros aseguraron haber encontrado su cuerpo sin vida poco antes de las 6 de la mañana en su celda. Su hermana llamo a la cárcel a las 7:30 - entonces no le comunicaron nada sobre su muerte. A las 11 de la mañana se pusieron en contacto con ella para comunicarle su muerte, en unos términos bochornosos: “¿Tu eres la hermana de Wandi?” “Si” - respondió - “Pues mira, de una o otra manera no quería seguir viviendo y se ha quitado la vida”.

Este caso tiene muchos claroscuros. Los mossos le dijeron a la familia que el joven estaba bien a su entrada en prisión, ya que no se había resistido al ser detenido. Los carceleros dicen que se ahorcó y solo señalan un pequeño golpe en el pie. Pero el cadáver lucía numerosos golpes en la cara, el cuello y la cabeza.

Junto a Wandi también fue detenido un amigo suyo al que le dieron una paliza. La familia defiende esta hipótesis. Que apunta que el joven recibió numerosos golpes, en comisaría que le causaron serias heridas internas que terminaron causándole la muerte una vez ingresado en prisión. Para taparlo todo, los policías simularon un suicidio.

Cuando los familiares llegaron a la cárcel y pidieron explicaciones el carcelero que les atendió inventaba los sucesos entre risas y carcajadas.

Juan Andrés: El 5 de octubre de 2013 encontró la muerte después de que 9 agentes de los mossos d’Esquadra le dieran una paliza de muerte en plena calle. Los agentes alegaron que lo estaban “reduciendo”.

Juan Andrés era un empresario homosexual de 50 años que discutía con otra persona en una calle del céntrico barrio del Raval – en Barcelona -. Cuando la situación ya estaba en absoluta calma llegaron unos agentes de policía que lo tiraron al suelo. Entonces empezaron a pegarle puñetazos y patadas. En pocos segundos se empezaron a unir más policías que iban llegando al lugar de los hechos. Minutos después, otro policía limpió la zona de sangre encubriendo a sus compañeros.

La paliza fue grabada por los vecinos, algo que con la aplicación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana supondrá un delito y será sancionado con una multa.

Estos son algunos de los ejemplos de lo que la policía es capaz de hacer en una ciudad que asfixia a la juventud y la condena a la represión sistemática.






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