Mundo Obrero Estado Español

UNA ESCUELA DE LUCHA Y COORDINACIÓN

Panrico y Coca-Cola, la lucha es una sola

Las luchas de Panrico y Coca-Cola han marcado un hito en la lucha de clases del Estado español. El grito de guerra "ni cierres, ni despidos" de Coca-Cola, fue un programa de lucha hermanado con el “0 recortes, 0 despidos” de Panrico. La coordinación entre ambas luchas fue una verdadera escuela.

Diego Lotito

@diegolotito

Viernes 23 de octubre de 2015

Foto: ID

Primeras experiencias de coordinación

En defensa de sus puestos de trabajo, las trabajadoras y trabajadores de Panrico Santa Perpetua y Coca-Cola Fuenlabrada, a cientos de kilómetros de distancia unos de otros, sorteando miles de obstáculos, buscaron superar la división obrera y coordinar sus luchas.

El 14 de febrero de 2014 se realizó la primera charla pública entre Panrico y Coca-Cola en Madrid, organizada por el Comité de Apoyo a las luchas obreras. Pero la que sin duda fue la experiencia que selló la unidad entre ambos conflictos, fue la intensa jornada de lucha común los días 20, 21 y 22 de marzo de 2014. El 20M los huelguistas de Panrico se presentaron en la Audiencia Nacional en Madrid ante el juicio que iba a celebrarse contra el ERE de la empresa. Las y los trabajadores de Coca-Cola se solidarizaron con ellos, recibiéndolos junto a otros sindicatos alternativos y de izquierda.

Ese día el tan esperado juicio de Panrico fue aplazado hasta el 6 de mayo por la no comparecencia de uno de los demandados, nada más y nada menos que un miembro de CCOO de Valladolid firmante del acuerdo con la patronal contra los trabajadores. Pero los trabajadores de Panrico no estaban solos. Junto a los trabajadores de Coca-Cola marcharon hasta la sede del sindicato de CCOO a pedir explicaciones, apoyando todas sus reivindicaciones. El mismo día por la tarde, los trabajadores de Panrico visitaron el piquete de Fuenlabrada donde los esperaba una comida para confraternizar y como parte del recibimiento a la Columna Extremadura de las Marchas de la Dignidad.

Al día siguiente, el viernes 21, se realizó un emocionante Encuentro de mujeres trabajadoras de Panrico y Coca-Cola, en el que intercambiaron experiencias sobre cómo las mujeres trabajadoras vivían y sentían la huelga. Un acto muy emotivo organizado por el Comité de apoyo a las luchas de Madrid y Pan y Rosas. Visibilizándose como mujeres y como trabajadoras, estas compañeras participaron en las manifestaciones contra la Ley del Aborto del PP y el 8 de marzo al grito de "Nosotras parimos, nosotras producimos, nosotras decidimos" y "Sí se puede, si una mujer avanza ningún hombre retrocede".

Finalmente llegó el 22M. En las Marchas por la Dignidad, los huelguistas de Panrico y Coca-Cola fueron parte de un gran cortejo obrero de coordinación de las luchas. Ese día, casi un millón y medio de personas colmaron las calles de Madrid con diferentes cortejos que representaban el conjunto de las luchas obreras y sociales en curso. La pancarta de cabecera era llevada por representantes de algunas de estas luchas, y entre ellos estaban las bravas trabajadoras y trabajadores de Coca-Cola y Panrico. La movilización desde Carabanchel Alto hasta Colón fue el punto culminante de tres intensas jornadas de coordinación, en las que las consignas de unidad entre ambas luchas contagiaron a todas y todos: “No consumas, Panrico y Coca-Cola”, “Panrico y Coca-Cola sólo entienden un lenguaje: boicot, huelga y sabotaje”, “Los puestos de trabajo, no se venden, se defienden”… “Panrico y Coca-Cola, la lucha es una sola”.

Jornada de lucha y reflexión en Barcelona

El 10 de abril de 2014, la Barcelona soleada recibía a los trabajadores de Coca-Cola, que visitaron por primera vez a los de Panrico en Santa Perpetua, para movilizarse juntos a Esplugues de Llobregat, donde están las sedes de ambas empresas. Fue una mañana de lucha y combativa, de “hermandad” como le llaman los trabajadores. Cantaron, gritaron, cortaron la carretera y se desplazaron juntos a la fábrica de Coca-Cola de Martorelles-Barcelona para explicar a cada trabajador su situación en Madrid, difundir su lucha y llamar a la unidad contra la patronal.

La confraternización continuó en el “campamento base” de Santa Perpetua. Fue el momento del intercambio de experiencias y de la reflexión en común sobre las perspectivas de sus huelgas: cómo fortalecer las cajas de resistencia, las acciones de boicot, la difusión, hasta cómo enfrentar las maniobras de la patronal y profundizar la unidad. Tampoco faltaron las anécdotas y los planes para futuras acciones en común. Ese mismo día las y los trabajadores de Panrico habían sido convocados por la dirección de la CCOO en su sede de Vía Laietana, en una asamblea sólo de afiliados a la que no podían concurrir todos los huelguistas. Allí estaban los representantes de la Federación agroalimentaria estatal y catalana y de la dirección de CCOO Catalunya. Era otra de las maniobras que semana a semana orquestaban los dirigentes sindicales para quebrar la huelga.

La derrota de Panrico y la coordinación como arma de lucha antiburocrática

Los actos de protesta unitaria tuvieron continuidad entre los trabajadores de ambas fábricas. Especialmente el día 6 de mayo en que finalmente se celebró el juicio de Panrico en la Audiencia Nacional. Ese día, los trabajadores de Coca-Cola se movilizaron masivamente en apoyo a sus compañeros de Santa Perpetua.

Este hecho fue infinitamente valioso por lo que supuso para los trabajadores de Panrico en su pelea con el sindicato. La presencia de Coca-Cola el 20 de marzo y el 6 de mayo comprometía objetivamente a los dirigentes de la Federación agroalimentaria estatal ante los trabajadores de este conflicto (con los que han tenido una posición de relativo apoyo, temerosos del coste político de no hacerlo). Si traicionaban abiertamente a Panrico se lo iba a tener que explicar también a los de Coca-Cola, quienes ya habían expresado su voluntad firme de defender a los compañeros de Santa Perpetua ante cualquier maniobra que levantase el juicio. Más tarde, la Federación intentó entregar la lucha de Coca-Cola, y así fueron repudiados por la base obrera al grito de “traidores”.

A tan solo 13 días de la celebración del juicio de Panrico en la Audiencia Nacional, los magistrados emitieron un fallo en el que avalaban los despidos y las rebajas salariales. Un veredicto que buscaba ser totalmente ejemplarizante, enviar el mensaje de que el camino emprendido por los trabajadores de Panrico no podía conducir a nada bueno. Y no sólo por haber decidido salir a la huelga, sino por haberse mantenido en ella aún con el acuerdo firmado por los representantes de UGT y CCOO, y sobre todo por mantenerse en una posición de total insubordinación con su dirección sindical que había tachado a la huelga de “ingobernable y violenta”, dando argumentos a los jueces contra sus propios afiliados.

Enfrentando los intentos del Comité de empresa de aprovechar la desmoralización para imponer una vuelta sin condiciones al trabajo, un sector de los activistas peleó por la continuidad de la huelga. Pero el último sprint de los trabajadores de Panrico tuvo lugar en condiciones muy difíciles. La resistencia obrera continuó, a pesar de todo, más de un mes después de conocido el fallo de la Audiencia Nacional. Finalmente, en una asamblea tramposa se presentó la propuesta de levantar la huelga e ingresar inmediatamente a trabajar. Por 98 votos a favor y 45 en contra se decidió la entrada a la fábrica el lunes 16 de junio.

El sábado 19 de julio el centro de Barcelona fue testigo de una nueva jornada fraternal y de coordinación entre luchas obreras. Las y los trabajadores de Panrico y Coca-Cola volvían a encontrarse una vez más; dos luchas tan necesariamente entrelazadas para la resistencia durante meses como “Galos y Espartanos”.

La lucha de Panrico, tras 8 meses de huelga heroica, fue derrotada. Pero dejó infinitas lecciones para la clase trabajadora y sus sectores de vanguardia. En especial, la experiencia de coordinación con Coca-Cola, que fue un activo clave en la pelea contra la burocracia sindical. Y fue así porque fue establecida desde la base, sin ningún apoyo, más bien al contrario, de parte de las direcciones de la Federación.

La coordinación obrera mostró el potencial de esta política que puede llegar a quebrar el aislamiento de las luchas, fortalecerlas y de lograr profundizarse convertirse en polos de agrupamiento de sectores de vanguardia que hagan pesar las luchas obreras en la agenda política. Por ello la burocracia sindical es la más ferviente enemiga de “la unidad de las luchas”. Lamentablemente, en muchos casos tampoco la izquierda sindical, en aquellas posiciones que dirige, da pasos en este sentido, en ocasiones por una ilusión demasiado corporativa y en otras por el sectarismo que impide la confluencia con luchas protagonizadas por trabajadores de otros sindicatos.

La lucha y la coordinación, el único camino

Los huelguistas de Coca-Cola y Panrico siempre buscaron la solidaridad y coordinación de todos los sectores en lucha, de la juventud, los parados, de las y los estudiantes. Retomaron la caja de resistencia: una herramienta olvidada por los dirigentes sindicales, clave para mantener la huelga. La experiencia común de ambas huelgas y la búsqueda de coordinación fue una verdadera escuela. Su intento de superar las vallas de la división entre los trabajadores es un avance que sienta un precedente para las futuras luchas por venir.

La lucha de Coca-Cola aún continúa tras 22 largos meses de huelga. A pesar de haber conquistado en seis oportunidades fallos judiciales a su favor, los espartanos de Fuenlabrada fueron readmitidos en la planta, pero en condiciones irregulares y no en sus puestos de trabajo originales tras haber reconvertido la fábrica en un centro logístico. Un hecho avalado por un verdadero pucherazo en la Audiencia Nacional, que vulneró sus propias sentencias sobre el conflicto.

La planta de Fuenlabrada es la única planta que Coca-Cola no pudo liquidar por la resistencia que opusieron sus trabajadores y trabajadoras. La solidaridad y el apoyo de otros sectores y colectivos en lucha fue clave para que esta gran batalla de clase se mantuviera. Entre ellos, los heroicos trabajadores y trabajadoras de Panrico estuvieron siempre en la primera línea, incluso después de la traición y la derrota.

La coordinación de las luchas obreras no es una fórmula abstracta. Porque cuando brota desde la base y la propia experiencia de lucha, no sólo fortalece las huelgas y afianza la moral de las y los trabajadores, sino que está indisolublemente ligada al método de la democracia obrera y la asamblea. Por eso la coordinación es un componente esencial de toda lucha antiburocrática. Además, de este modo la clase trabajadora puede transformarse en un referente para aglutinar a todos los sectores populares que sufren los recortes, el paro, la represión y la miseria creciente.

Estos pequeños grandes pasos en la coordinación son parte de la tradición histórica de la clase obrera. De extenderse en el futuro ejemplos de coordinación como los de Panrico y Coca-Cola, esto podría dar lugar al desarrollo de un proceso de coordinación desde abajo de las luchas en todo el Estado, más allá de los sindicatos a los que estén afiliados los trabajadores que pelean y resisten en cada fábrica, empresa y establecimiento.

Este es el camino que necesita la clase trabajadora: la coordinación democrática y unitaria que surge desde las propias experiencias de lucha. La lucha, la coordinación y las asambleas para recuperar los comités de empresa y los sindicatos de las manos de los dirigentes conciliadores. Ese es el único camino. La única vía realista para conquistar la fuerza que permita imponer la consigna que decenas de miles cantamos el 22M de 2014: “Así, así, ni un paso atrás, unidos en la lucha a la huelga general”.

* Este artículo es una versión modificada y actualizada del artículo “Panrico y Coca-Cola, una escuela de lucha y coordinación”, escrito por Cynthia Lub y Diego Lotito en abril de 2014 y publicado en el sitio web de Clase contra Clase.






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