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Por qué la carta de López Obrador a Trump expresa subordinación a EEUU

La carta fue entregada a la delegación estadounidense encabezada por Mike Pompeo en la reciente visita. Se dio a conocer este domingo.

Bárbara Funes

México D.F |

Lunes 23 de julio de 2018 | 15:28

Los principales puntos de la agenda que plantea el virtual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la Casa Blanca para avanzar en la agenda bilateral son comercio, migración, desarrollo, seguridad.

Pide López Obrador en su carta a Trump “hacer un esfuerzo por concluir la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, México y Canadá”. No obstante, el 18 de julio pasado, cinco días después de entregada la carta, Trump anunció que podría priorizar acuerdos bilaterales antes que el TLCAN.

Asimismo, el ganador de las elecciones presidenciales del 1 de julio le propone desarrollar un plan integral para atender el tema de migración, que incluya a los centroamericanos, y plantea impulsar el crecimiento en México para que la migración no sea una necesidad.

Entre otras medidas de su plan, el gobierno de López Obrador planea reducir en la zona libre o franca el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a 20% y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al 8% en promedio, con el fin de homologar con los impuestos que se cobran en las ciudades fronterizas estadounidenses.

A su vez, señala los beneficios de un programa de desarrollo económico que incluya a la región centroamericana y que prevea la eliminación del trasiego de mercancías, armas y drogas. Muy similar al Plan Alianza para la Prosperidad, que sólo significó un mayor endeudamiento para Guatemala, El Salvador y Honduras. Este plan propuesto por AMLO incluiría a Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

“De esta manera estaríamos atendiendo las causas que originan el fenómeno migratorio. Al mismo tiempo, cada Gobierno desde Panamá hasta el Río Bravo, trabajaría para hacer económicamente innecesaria la migración de sus ciudadanos y cuidar sus fronteras para evitar el tránsito ilegal de mercancías, armas y tráfico de drogas”, destacó López Obrador en la carta.

Como si no fuera Estados Unidos el foco desde donde se dan los niveles más altos de tráfico de armas, legal e ilegal, con el que se pertrechan tanto el ejército y la marina mexicanos como el crimen organizado, una situación que dejó en evidencia la Operación Rápido y Furioso.

Y todo esto silenciando la ofensiva del muro fronterizo, la separación de niños de sus familias y la reaccionaria política migratoria de México hacia los centroamericanos que atraviesan el país para llegar a cruzar el Río Bravo, contra quienes se implementó el otro muro, el Plan Frontera Sur, para impedirles el paso. Así es que los migrantes provenientes de Centroamérica siguen expuestos a la brutalidad de agentes migratorios, de la policía, el ejército y la marina mexicanos, que los hostigan, los violentan de mil y una formas y los desaparecen.

Además, es un plan que al centrar las causas de la inmigración centroamericana sólo en lo económico invisibiliza la problemática política de esos países cuyos gobiernos cuentan con la ayuda del imperialismo estadounidense, tal como sucede con muchos mexicanos que no solamente buscan trabajo en los Estados Unidos, sino también asilo político.

Conciliación con los de arriba o unidad con los de abajo

¿Cómo cierra la carta del virtual presidente de México? Pues subraya puntos en común entre él y Trump:

“En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes· y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante. Todo está dispuesto para iniciar una nueva etapa en la relación de nuestras sociedades, sobre la base de la cooperación y la prosperidad. Hagámoslo.”

Un gesto de reconocimiento de López Obrador a la administración estadounidense que equipara a la base social de Trump, que apoya las brutales medidas antimigrantes, como la criminalización, el muro y la detención de los latinos, con los amplios sectores de trabajadores, mujeres y jóvenes que lo votaron, muchos de ellos con la esperanza de un cambio.

Esto, además de que esa base social apoya la política militar intervencionista de la Casa Blanca en varios países del mundo, o el apoyo a la política anexionista y genocida de Israel contra la población palestina.

Una vez más, el futuro presidente de México sostiene como clave de la relación con Estados Unidos, la conciliación y el “respeto”. Respeto a la violación de derechos humanos de los migrantes, a las políticas xenófobas de Trump, a la injerencia imperialista en México y Centroamérica, a mantener la subordinación política y económica de México ante el gigante del norte.

Si ya la “reconciliación” con la mafia del poder en México es muy cuestionada (y no garantiza bienestar para los “de abajo”), la “reconciliación” entre un país semicolonial y dependiente con el país imperialista más poderoso del mundo, no puede ser vista como un futuro equitativo entre los dos países.

Para enfrentar la continuidad de los ataques y amenazas de Trump, el camino no es la conciliación. Es la unidad con los maestros estadounidenses que hace poco protagonizaron la lucha por aumento de presupuesto educativo y salarial en distintos estados de la Unión, con los trabajadores de la salud, con las mujeres y los jóvenes que se oponen a las medidas de Trump, con la comunidad migrante y afroamericana, que ha enfrentado los ataques de la policía racista.






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