Internacional

CORONAVIRUS Y CAPITALISMO

Portugal: estibadores y enfermeros no tienen cuarentena. ¡Acordaos la próxima vez que hagan huelga!

La historiadora portuguesa Raquel Varela señala las contradicciones del gobierno de Portugal ante la crisis del coronavirus, un gobierno que tuvo “mano dura” contra los trabajadores en huelga, pero tiene “mano suave” con los propietarios de clínicas privadas.

Raquel Varela

@RaquelVarelaHis

Domingo 15 de marzo

LA DGS- Direção Geral da Saúde [Organismo del gobierno de Portugal] se hace un “llamamiento” a los hospitales privados para que aportan respiradores, porque los médicos dicen que no tenemos suficientes y no hay donde comprar. ¿Un “llamamiento”?

En su momento desde el gobierno se hizo una requisa militar contra los conductores de camiones que luchaban por 900 euros, una requisa civil [imposición de trabajar para romper la huelga] contra enfermeros que hoy están arriesgando la vida por 1000 euros, entraron con una fuerza policial para reventar la huelga de los estibadores de Setúbal, ¿y a los accionistas de los hospitales privados les hacen pedidos y “llamamientos”?

Hay que recordar que conductores de camiones, estibadores y enfermeros hoy no tienen derecho a cuarentena y están en la línea del frente o en la logística trabajando para garantizar abastecimientos y salud. Y en Lisboa los estibadores no están ni recibiendo salario ante la inacción del Gobierno que, siendo un sector estratégico, debía haber acabado con la concesión privada para impedir el desabastecimiento. [Los estibadores del Puerto de Lisboa están en huelga denunciando un “despido colectivo” por parte de la empresa privada].

Cuando estos sectores hagan huelgas, la próxima vez, queridos amigos, huelgas por salarios decentes, y el Gobierno les mande encima a los militares y la policía, acuérdense de esto. Ellos no tienen derecho a cuarentena.

Querido António Costa, quienes se van a casa con el 66% del salario se van con 400 o 600 euros. Y con eso no pagan el alquiler. ¿Y cómo se alimentan? [Los trabajadores que no puedan teletrabajar y deban quedarse en casa cuidando a sus hijos debido al cierre de escuelas tendrán derecho a una ayuda que garantiza solo el 66% de sus salarios, según la Ministra de Trabajo Ana Mendes Godinho.]

Las ganancias de los hospitales privados son millonarias, es el segundo sector más lucrativo del mundo. No es necesario un “llamamiento” – es necesaria una requisa civil y – si necesario – militar. Se espera de hecho que todos los partidos se pronuncien sobre esto. ¿El Estado de emergencia puede dejar a alguien con 400 euros para vivir, pero no puede requisar materiales y elementos para los cuidados de salud? Citando a un amigo mío, el profesor y matemático Henrique Silveira, que, ¡desde el 25 de enero! manifestó públicamente en su muro como preveía la progresión de la epidemia en Portugal: “la situación es muy grave, en una semana se pueden agotar los respiradores, pero, al contrario de lo que dice Costa, la especie humana como un todo no está amenazada¬- esta especie de políticos sí”.

A los médicos, enfermeros, técnicos de salud, conductores de camiones, maquinistas, estibadores, empleados de supermercados y farmacias, gasolineras, fábricas de producción de alimentos, y tantos otros que no están en cuarentena ni pueden porque son vitales para nuestra vida, les hago una reverencia. Sois nuestro mundo, nuestro seguro de salud, nuestra garantía.

Serán millones, no lo dudo, los que ahora tomarán consciencia de la importancia que tienen los que viven del trabajo. La importancia de los bienes públicos. De la salud pública, universal y gratuita. De la centralidad del trabajo en nuestras vidas. Hay un mundo nuevo por construir en los escombros de este, donde los negocios de un accionista son más protegidos que la vida humana. No será fácil, no vamos a mentir, la regresión fue enorme, este virus llegó en el medio del declive económico de una sociedad enferma que se asentó en la competencia, en el darwinismo social, en aplastar a los de abajo, una sociedad que llegó a este número irreal: 62 personas tienen la riqueza de la mitad de todo lo que es producido el mundo. Pero no es imposible – todo además es imposible hasta que se vuelve inevitable. Cambiar profundamente nuestro modo de vida se vuelve a partir de hoy inevitable.

Artículo publicado originalmente en portugués en el blog de la autora. Traducción Jacobo García.






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