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¿Quién nos ha traído la precariedad?

A finales de 1977 se firmaron los Pactos de la Moncloa, desde entonces el régimen del 78 no ha dejado de aprobar leyes y reformas con un único objetivo en mente. Sumergir a las clases trabajadoras y populares en la miseria y precariedad.

Lluis Ros

Trabajador de McDonald's

Jueves 21 de abril de 2016

Desde la firma de los Pactos de la Moncloa, el Estado español ha sido gobernado por tres partidos políticos diferentes. Los 5 primeros años fueron los de la UCD que creó el Estatuto de los trabajadores, donde se recogen los derechos y condiciones mínimas de los trabajadores, y aprobó leyes y acuerdos prometiendo crear empleo a cambio de moderación salarial (como el Acuerdo Nacional de Empleo en 1981).

En 1982 llegó el turno del PSOE que a manos de Felipe González gobernó durante casi 15 años. En 1983 se aprobó el Acuerdo Interconfederal (jornada de 40 horas semanales y 30 días de vacaciones) a cambio de moderación salarial y en 1984 se firmó el Acuerdo Económico y Social que bajo la excusa de incentivar el empleo abrió las puertas a la contratación temporal mientras se quebraba el principio de causalidad (permitía el uso de trabajadores temporales en puestos de naturaleza permanente).

Estas medidas y algunas otras, agitaron los ánimos de los trabajadores. En 1985 CCOO convocó una Huelga General contra la reforma de las pensiones. La tensión iba creciendo y llegó a su momento cumbre a finales del 88. El 14 de diciembre los principales sindicatos convocaron un Paro General contra un Plan de empleo juvenil que el gobierno socialista había presentado a finales de octubre. La Huelga fue un éxito y el PSOE retiró el Plan de empleo juvenil. Aunque en los años siguientes aprobó decenas de leyes y reformas con dicho contenido.

1994 es quizás el año en el que el PSOE allanó más el camino a la precariedad. Aprobó una reforma laboral que flexibilizaba la normativa de contratación y negociación colectiva, facilitaba el despido y legalizaba las ETT. Esta reforma laboral también le costó una Huelga General.

Durante las dos legislaturas de Aznar el PP se dedicó a aprobar leyes y reformas destinadas a la flexibilidad del mercado de trabajo y fue pieza clave para la burguesía ya que creó las condiciones necesarias para que se desarrollara la burbuja inmobiliaria. A la vez posibilitó que millones de jóvenes cayeran en las garras de las ETTs y la precariedad se hiciera carne en buena parte de la juventud.

Durante los 7 años de gobierno Zapatero la cosa fue desigual. En los primero años lo que más destaca es la reforma laboral del 2006, que no supuso mucho cambio respeto a lo que se vivía, pero fue en 2010 (en plena crisis) cuando el gobierno socialista aprobó el Pensionazo y una nueva reforma laboral. Estas dos reformas le supusieron una Huelga General. Durante sus dos mandatos los sueldos se mantuvieron prácticamente congelados.

Así llegamos a la última legislatura, la de Rajoy. La temporalidad y los sueldos bajos son una constante en un importante sector de la juventud, el nivel de paro es insostenible. El Estado español está sumergido en una crisis profunda que no hace más que empobrecer a amplias capas de la población.

Gracias a todo el camino hecho por los otros gobiernos, Rajoy puede atreverse a aprobar la reforma laboral que finalmente aprobó. En ella se acaba de un plumazo con muchos derechos y conquistas ganados durante décadas de luchas. Abarata el despido, reduce tipos de contratos (favoreciendo la temporalidad), acaba con la negociación colectiva, les da poder a las ETT para que se conviertan en agencias privadas de colocación con ánimo de lucro (extendiendo su papel como uno de los máximos exponentes de la precariedad).

Si el PSOE le allano el camino a la precariedad, entonces el PP terminó de abrirle las puertas. Gracias a eso hoy podemos entender que más del 90% de los contratos firmados en 2015 sean temporales, que 1 de cada 5 trabajadores que trabajan sean pobres, que casi el 80% de los jóvenes menores de 30 años aún viva con sus padres, que los niveles de exclusión social ronden al 30% de la población, que en los últimos años decenas de miles de estudiantes hayan tenido que dejar la universidad por no poder pagarla, y así un largo etcétera.

Si repasamos las diferentes leyes y/o reformas laborales aprobadas desde 1978 nos damos cuenta de que los diferentes gobiernos (UCD, PSOE y PP), no han hecho más que allanarle el camino a la miseria y a la precariedad. Dejándonos bien claro quién es el enemigo, quien va contra nuestros intereses y con quien no podemos contar a la hora de luchar para cambiar la situación.






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