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ISLAMOFOBIA

Racismo e islamofobia en el Estado español tras los atentados en París

Los atentados de París, se convierten en excusa y pretexto del Gobierno español para imponer nuevas medidas racistas: aumenta la presencia policial en las calles y en las fronteras, se reafirma el pacto antiyihadista y aumentan los discursos xenófobos.

Marta Clar

Barcelona | @MartaClar1

Martes 17 de noviembre de 2015

Tras los múltiples atentados terroristas ocurridos en la capital francesa durante la noche del pasado viernes, un clima de preocupación e inseguridad se continúa extendiendo entre las principales capitales del continente europeo. Cómo ya habíamos planteado en la Izquierda Diario, las 129 muertes y los más de 160 heridos serán usados para justificar la imposición de nuevas medidas racistas y xenófobas también en el Estado español, como ya está ocurriendo.

Tan solo un día después de los múltiples ataques terroristas en París, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anunciaba que se mantenía en 4 el nivel de alerta anti terrorista, con el reforzamiento de ámbitos concretos. Con el nivel 4, de riesgo elevado, se refuerza la presencia policial en las calles y en las fronteras y se amplía la vigilancia en zonas críticas como aeropuertos o estaciones.

Informaba también de que se suman las policías autonómicas del País Vasco y Cataluña en el dispositivo anti terrorista. Finalmente, lo que se concluye es un despliegue policial mayor y con él, el aumento de la sensación de inseguridad entre la población que conduce irremediablemente a la mayor criminalización y persecución de la población árabe mediante registros aleatorios, que si ya eran frecuentes ahora se van a ver fuertemente intensificados.

Unas medidas que no han sido suficientes para la Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UO) que no han tardado en pedir que se eleve hasta 5, es decir, el máximo, el nivel de alerta anti terrorista. Lo que supondría la participación directa del ejército en los "dispositivos de vigilancia" y la limitación de derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas. Algo, al parecer "necesario" para garantizar la seguridad y la efecivdad de la lucha contra el terrorismo.

En la misma línea, el Partido Popular y el PSOE, con el apoyo explícito de Ciudadanos, llamaban a todos los partidos políticos, tengan o no representación parlamentaria, a sumarse al pacto contra el yihadismo que se aprobó durante el pasado Febrero en forma de Pacto de Estado y que recibió duras críticas de parte de las diferentes formaciones políticas.

Este pacto, supone un drástico endurecimiento de las penas por terrorismo al incluir en términos prácticos, pese a no mencionarlo explícitamente, la cadena perpetua revisable. Además, la inclusión de las nuevas formas de terrorismo, en las que se incorporan los actos perpetrados por los llamados "lobos solitarios", incluye también a personas que no estén directamente relacionadas con bandas terroristas, lo que hace todavía más vulnerables a las comunidades árabes al extender la etiqueta de posible terrorista de forma indiscriminada.

En realidad, el pacto antiyihadista es la estrategia más oportunista que han encontrado los dos partidos del régimen del 78, con el apoyo de la derecha de Ciudadanos para cercenar los derechos y libertades democráticas del conjunto de la clase trabajadora un momento de fuerte descomposición social y crisis de legitimidad que golpea al conjunto de las instituciones del Estado.

Siguiendo esta misma línea, el Presidente del Gobierno, con el apoyo de los líderes del PSOE y Ciudadanos, mantenían firme su posición de mantener e incrementar la cruzada racista contra la comunidad árabe en nombre de la defensa los "valores europeos" y la democracia.

Al mismo tiempo, Mariano Rajoy, le tendía la mano al presidente Hollande y se presentaba dispuesto a colaborar en la lucha contra el "fanatismo y el terror". Una "lucha", que tan solo dos días después de los atentados en la capital francesa, ha empezado con un bombardeo masivo sobre la ciudad de Raqqa, en Siria, como continuación de la política imperialista en Oriente Próximo que ya ha provocado la muerte y el desplazamiento masivo de miles de refugiados y refugiadas hasta las fronteras europeas.

Esta línea represora que se lanza desde las instituciones burguesas baña de islamofobia las calles. En algunas municipios ya han empezado a aparecer pintadas en hogares y comercios los cuales sus propietarios son musulmanes. Sin lugar a dudas uno de los objetivos que también se marcan desde los gobiernos capitalistas, buscando el enfrentamiento y la división en la juventud y la clase trabajadora exacerbando el racismo bajo cualquier excusa.

No cabe ninguna duda de que tan solo la más amplia unidad de la izquierda, junto a la clase trabajadora y la juventud puede enfrentar esta barbarie imperialista. Tan solo la más extensa solidaridad internacionalista y la defensa de los derechos de los miles de refugiados y refugiadas que llegan a Europa expulsados de sus países como consecuencia de las guerras, además de la más firme oposición a las políticas racistas y xenófobas que quieren imponer los gobiernos europeos podrá levantar una verdadera alternativa para el conjunto de la clase trabajadora.






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