Cultura

ANIVERSARIO

Ramón Acín, artista y pedagogo asesinado por el fascismo

Hace 80 años, Ramón Acín era fusilado en las tapias del cementerio de Huesca por su orientación libertaria. Su obra como artista gráfico, escultor y periodista se expone hasta noviembre en Zaragoza.

Lunes 29 de agosto de 2016 | 16:10

Agosto de 1936. Sabiendo que es perseguido por los fascistas, Ramón Acín se oculta en un hueco tras el armario de su habitación mientras registran su casa, hasta que al oír como maltratan a su esposa, sale de su escondite y es capturado. Será fusilado en las tapias del cementerio de Huesca. Su esposa Conchita Monrás será fusilada en el mismo lugar, días después, junto a 94 represaliados oscenses.

Huesca había sido tomada por las tropas franquistas el 19 de julio, día posterior a la llamada a la calma del gobernador local del Frente Popular. Sería Acín uno de los líderes antifascistas a los que Gobernación aseguró que “todo está bajo control” para intentar dispersar a una multitud que demandaba armas contra los fascistas frente al Gobierno Civil.

Y es que además de desarrollar una labor pedagógica, historietista, escultórica y periodística, también fue un destacado dirigente de la CNT regional. Su posturas variaron desde el desarrollo de campañas propagandísticas con Maurín y Nin (quienes posteriormente serían dirigentes del POUM) hasta el “anarquismo blanco”, de orientación pacifista.

Acerca de su polifacética obra, se puede disfrutar en Zaragoza de ’El arte contra la violencia’ en el Museo Pablo Serrano hasta el que 20 de noviembre, recorriendo algunos de los trabajos pictóricos de Ramón y Katia Acín, padre e hija.

A sus célebres viñetas de sátira política acompañaban en muchas ocasiones sus artículos de opinión, con una incisiva crítica hacia la burguesía y sus instituciones, siendo un primer texto el alegato "Id vosotros", publicado en 1913 en el periódico barcelonés "La Ira", contra la guerra colonial en Marruecos, causante de numerosos levantamientos obreros y populares en su contra.

Reproducimos un extracto del mismo, que animaba a los hijos de los burgueses a sustituir a los obreros que iban forzados a la masacre imperialista en Marruecos, en penosas condiciones. Este puede encontrarse en la web de la Fundación Ramón y Katia Acín:

Id vosotros, soldados de cuota, a Marruecos, a la guerra; sentad plaza, jóvenes hijos de capitalistas, sportmans adinerados, y marchad con vuestros hermanos los de cuota. [...]

Id vosotros que estáis acostumbrados delante de las prostitutas a encender vuestros cigarrillos con billetes de Banco, y podréis hacer la razzia, quemar las cosechas, derrumbar aduares y conseguir menores sin el menor esfuerzo.

Durante los años de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera, Acín será encarcelado en varias ocasiones por defender a otros presos políticos, como el dibujante Shum, o apoyar desde sus artículos las huelgas obreras, siendo censurados o cerrados sucesivos periódicos en los que encontraba trabajo.

Así, también vivió como profesor de dibujo y maestro de escuela enseñando a los niños de sectores populares y poniendo en práctica técnicas de pedagogía libertaria, la cual se extendía entre los docentes de los entornos obreros de la época.

La caída de la dictadura de Primo de Rivera y el advenimiento de la II República marcarían también su vida, ya que su implicación en la Sublevación de Jaca contra el gobierno Berenguer le costaría el exilio a Francia hasta la llegada de la II República, durante la cual sería igualmente encarcelado por su participación como delegado sindical de la CNT del Alto Aragón en protestas obreras.

La suerte, sin embargo, le llega durante la Lotería de Navidad de 1932, siendo ganador de un sustancioso premio que destinó a financiar la película documental de su amigo Luis Buñuel "Las Hurdes, tierra sin pan", que denunciaba las míseras condiciones de vida en esa comarca extremeña.

Como otros miembros del ambiente intelectual antifascista, Acín hallará la muerte en la represión fascista, pocos días antes que Federico García Lorca, compartiendo ambos el destino de acabar en fosas comunes aún hoy sin identificar.

Así como siguen sin identificar más de 114.000 desaparecidos por las represalias del franquismo durante y después de la guerra, en un siniestro mapa de la (des)memoria histórica.






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