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OPINIÓN

Responsabilidad de Estado y democracia para ricos

La patronal junto con Ciudadanos y el PP, están exigiendo “responsabilidad de Estado”. Pero, ¿Qué es “responsabilidad de estado”? Según la derecha española, es la excusa valida por la cual, el PSOE, Ciudadanos y todas las formaciones que se consideren “serias”, deberían estar dispuestas a dejar que el PP gobierne otra legislatura más.

Juan Romero

Madrid | @jromelasco

Jueves 24 de diciembre de 2015

Ayer mismo Albert Rivera, invocaba la responsabilidad de Estado en referencia a la convocatoria de nuevas elecciones, es decir, a la posibilidad de que su partido sea arrollado por el PP.

La “responsabilidad de Estado” también ha sido históricamente la excusa ético-moral de los socialdemócratas del PSOE, hace rato devenidos en social liberales, para dar libertad al neoliberalismo y pactar con el PP, como cuando aprobaron con nocturnidad y alevosía la reforma del artículo 135 de la Constitución.

Asimismo la Iglesia, ya está posicionándose sacando a colación la responsabilidad de Estado y traduciéndola por el “bien común”. Hace tan solo unos pocos días, casi todas las formaciones políticas y medios de comunicación criticaban lo malo que era el bipartidismo y ahora que Ciudadanos no se ha materializado en el recambio del PP, resulta que el bipartidismo era muy bueno.

Para todos estos súbditos de la democracia capitalista española, es decir, una democracia sólo para los ricos, responsabilidad de Estado significa: seguir con recortes, ahogar a la clase trabajadora, despojarla de derechos, reprimir a la juventud y continuar la senda marcada por la Europa del capital, que hace que la clase trabajadora cada día que pasa sea más pobre y los ricos, cada vez más ricos.

Porque en definitiva el “bien del Estado” es el bien de la clase que detenta el poder, y esa no es otra que la clase de los capitalistas. Los españoles, los europeos, y especialmente los alemanes. Porque al fin y al cabo, es también por el bien del capitalismo alemán que España debe profundizar los ataques al pueblo trabajador para “salir de la crisis” y seguir repartiendo salarios de miseria, aspirando a convertirla en una suerte de Chile europeo. Recordemos, Chile fue en América Latina uno de los mejores alumnos del neoliberalismo, poniendo en la práctica las tesis de Milton Friedman y los Chicago Boys.

¿Y quién se opone a la “responsabilidad de Estado” de los representantes del Régimen? El pasado lunes, el director de “El Mundo”, David Jiménez, decía por televisión que la situación de Pedro Sánchez es muy difícil, por lo que supone “pactar con Podemos y con partidos que directamente quieren romper España”. Para la derecha, materializada en sus medios de comunicación, partidos políticos y refrendada por la patronal, Podemos es poco más que el diablo en persona. Un discurso propio de la España de charanga y pandereta de la que escribía Antonio Machado.

Pero más allá de la caricaturización que la derecha hace de Podemos como la personificación del mal y de la “extrema izquierda”, la pregunta central es: ¿Qué propone Podemos? Nada menos que pactar con el PSOE, una de las patas del podrido Régimen del ’78, una reforma constitucional para relegitimar a ese mismo Régimen. Una operación de la que dudosamente pueda venir una solución a la demanda histórica del derecho a decidir de los catalanes, los vascos o los gallegos.

¿Acaso podíamos esperar otra cosa de Podemos? Difícil cuando hablamos de un partido con discurso populista y estrategia reformista socialdemócrata, cuyo secretario general tiene como modelo una mezcla extravagante entre el PSOE de Felipe González y el PC de Carrillo. Es decir, el PSOE que traicionó el voto de la clase trabajadora entrando en la OTAN, realizando la reconversión industrial exigida por la UE con González y los primeros ajustes de la crisis con Zapatero, y el PC de Carrillo que pactó con el Franquismo la vuelta de la Monarquía y la negación del derecho de autodeterminación, controlando junto a la burocracia sindical la lucha obrera a cambio de una democracia tutelada y anclada a un sistema bipartidista de turnos. Como González y Carrillo, Iglesias también quiere ser un “hombre de Estado”.

Mientras asistimos en plenas navidades a la continuación de la batalla electoral y a la negociación de pactos pornográficos entre partidos que ideológicamente parecían ser opuestos, Merkel ya va anunciando que hay que continuar con los recortes. Aún no sabemos cómo se resolverá el entuerto que dejó el 20D, pero lo que sí sabemos es que como está el patio, el modo en que se resuelva lamentablemente mostrará que la única diferencia entre un gobierno neoliberal y otro reformista, serán las mentiras con las que trataran de apaciguar a la clase trabajadora.

Solo la solidaridad de clase, la unidad en la lucha y la toma de las calles, podrá hacer retroceder a los “responsables del Estado”: el Capitalismo y sus instituciones.

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

Antonio Machado






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