Política Estado Español

DEBATE

Respuesta de Lucha Internacionalista a la segunda carta de CRT

Reproducimos la segunda carta de las compañeras y compañeros de Lucha Internacionalista continuando el intercambio inciado con la CRT.

Sábado 13 de junio | 14:47

Después de nuestra primera carta a las compañeras y compañeros de la CRT [1], la CRT nos ha enviado una segunda carta [2]. Esta es nuestra respuesta.

Compañeras y compañeros:

Partimos de la voluntad de avanzar en el necesario reagrupamiento de fuerzas de las organizaciones a la izquierda del Gobierno PSOE-Unidas Podemos, y dentro de ellas de avanzar en la construcción de un partido revolucionario, a nivel del estado español e internacional, en un proceso que nosotros/as identificamos como de reconstrucción de la IV Internacional.

Sabemos también que el proceso no es fácil. Por hacer referencia a la mayoría de las organizaciones trotskistas que identificáis en vuestra primera carta, nos conocemos de hace tiempo y respondemos a organizaciones internacionales distintas. En Argentina, nuestras organizaciones respectivas formaron el Frente de la Izquierda y los trabajadores (FIT) con el acuerdo principal de PO, PTS e IS, ahora también con MST, todas de referencia trotskista, pero por la tradición del trotskismo argentino el FIT es el principal referente de izquierdas. No sería la situación similar en el estado español, por el peso menor del trotskismo. Ese necesario frente de izquierdas que sea referente para trabajadores/as precisa de otras fuerzas de distinta tradición que hoy tienen mayor tamaño. Entre nuestras organizaciones sería muy importante avanzar en acuerdos y fusiones, para ello hay que avanzar con pasos sólidos, discusiones francas y abiertas que nos permitan delimitar el grado de acuerdos y también de desacuerdos. Con esa voluntad abordamos esta segunda carta.

1.- Sobre el marco de debate

Avanzamos en la claridad de lo que queremos y en qué punto estamos. Nos alegra ver que coincidimos en que “una nueva organización” no es “el marco para debatir las diferencias” y también que “el punto en que estamos es en ver si hay esas posibilidades para construir un Comité de Enlace o Plataforma conjunta.”

También es importante ver la realidad de la situación. Deducimos de vuestra respuesta que ninguna de las otras organizaciones a la que os dirigíais (Izquierda Revolucionaria, Corriente Roja, IZAR y otras organizaciones que se reclaman de la izquierda obrera, anticapitalista y socialista) ha respondido al llamamiento. ¿Sabéis por qué? ¿Han dado alguna explicación? No nos parece realista identificar el proceso iniciado entre nuestras dos organizaciones –inclusive si alguna más participara– con un proceso de “miles de nuevas compañeras y nuevos compañeros que se incorporen a la militancia entusiasmados por la perspectiva de un partido unificado de la izquierda obrera y socialista” que no por deseable, está aún alejado. No queremos vender humo ni generar falsas ilusiones.

2.- Abordemos las diferencias de análisis y programa.

También vemos positivo que se reconozca la importancia de las consignas democráticas que no mencionabais en la primera carta. Compartimos que “El programa para abordar todas las demandas democráticas, y su articulación en clave permanentista con el resto de demandas transicionales y anticapitalistas, debería ser una parte central de las discusiones entre nuestras organizaciones en este proceso”

Efectivamente, si de construir un partido se trata, estas deben ser parte central en las discusiones de un programa de un partido revolucionario. Leyendo no sólo la carta sino también vuestro programa, creemos que hay que avanzar en las propuestas y consignas anti represivas y democráticas, de ruptura con el régimen. Pero habría que evitar falsas discusiones. Decís: “Creemos que este terreno es parte de un debate más amplio sobre la “teoría de la revolución democrática” que vosotros y vuestra corriente internacional defendéis y la crítica que hemos hecho a la misma desde la teoría de la revolución permanente.”

No sabemos de dónde habéis sacado que la UIT-CI defienda una “teoría” de la revolución democrática. Teoría sólo tenemos una, la de la revolución permanente. Otra cosa es reconocer que –en rebeliones/revoluciones como las de Oriente Medio y el Norte de África– parten esencialmente de consignas democráticas y de direcciones que no son revolucionarias, pero esta constatación nada tiene que ver en no implicarnos en esos procesos, al contrario, implicarnos es la única forma que tenemos de apoyar la construcción de un polo de izquierdas que avance más resueltamente en las reivindicaciones transitorias y anticapitalistas.

Para nosotros no hay otro camino que participar en la lucha tal como se va generando ayudando con ese objetivo de la revolución socialista. Esta es la esencia de la teoría de la revolución permanente que rechaza cualquier concepción etapista. Las insurrecciones en el Norte de África y Oriente Medio no son cuestión del pasado. En Argelia llevan más de un año saliendo con exigencias esencialmente democráticas (No a la 5ª elección de Bouteflika, fuera militares del poder…) sin incorporar ninguna demanda de ruptura con el capitalismo. Tampoco hay una dirección revolucionaria al frente. Y apoyamos con todo, sin renunciar a nuestro programa ni a tomar distancia de la política de las direcciones.

Pero no hay que ir tan lejos, En Catalunya nos hemos jugado con todo en el proceso de autodeterminación nacional (una reivindicación democrática y no socialista), aunque, hasta el momento ha estado dirigida por una dirección burguesa (JXC) y pequeña burguesa (ERC), una dirección que hace suyo por ejemplo el proyecto sionista y busca su apoyo. Que encabezara la lucha por el derecho de autodeterminación, no hacía a la burguesía catalana “progresista”, seguía siendo una fuerza reaccionaria.

Esto no impidió que nos jugáramos a fondo en las movilizaciones que dieron expresión a esa voluntad de ruptura, desde julio del 2010, en la organización y defensa del referéndum del 1 de octubre y en la huelga general del 3 que fueron su máxima expresión y allí donde el movimiento desbordó los planes de la burguesía catalana. Como exigimos con el movimiento la proclamación y defensa de la República catalana. Y también el impulso de los organismos que crearon esas movilizaciones como son los CDRs, así como en los agrupamientos políticos para poder conformar una alternativa. Esta es nuestra política aquí y en otros lugares del mundo. Lo determinante es el movimiento de masas, no la dirección que eventualmente lo dirige.

Y es en esa batalla, en la que nos dirigimos a que la clase obrera haga suya, que planteamos que no hay república catalana sin que resuelva las necesidades de la clase obrera, y por ello planteamos que será obrera o no será. Y, inseparablemente a la intervención en el movimiento, planteamos la necesidad de construcción de una referencia política de izquierdas, una referencia política que para nosotros/as es la CUP-CC. Con la CUP tenemos muchas diferencias, está en nuestras polémicas. Pero participamos en el frente con la CUP-AE, en la medida que llegamos a un acuerdo de 10 puntos sobre la doble ruptura con el régimen y el capitalismo. Hemos mantenido nuestra independencia política, lo que ha permitido que públicamente hayamos acordado o discrepado con la posición que tomaba CUP-AE, después CUP-CC y, finalmente CUP-PR. No entendemos de otra forma la intervención en los procesos políticos: no los vemos desde fuera.

En el pasado, nuestra intervención en el marco de CUP-AE provocó fuertes polémicas con vosotros, en el conflicto de Panrico, incluido el hecho que hubiera un trabajador del comité de huelga que participara en la lista. Quizás también en vuestro análisis de que el referéndum del 1 de octubre iba a ser imposible [3]. Nosotros, por el contrario, participamos con todo para que fuera posible. Pero lo pasado, pisado. Y ahora, ¿cómo intervenir en el proceso catalán que está lejos de estar cerrado? Precisamente lo que nos explica la teoría de la revolución permanente es que no hay espacio para nuevas revoluciones democráticas, y que todo proceso que apunta a una revolución política, es decir, contra el régimen, si no incorpora las tareas más directamente socialistas, ni siquiera es capaz de consolidar los avances democráticos. Todo proceso revolucionario plantea objetivamente las tareas de la revolución socialista.

Nosotros hemos avanzado en sucesivas declaraciones la fórmula del frente de trabajadores/as y pueblos por la doble ruptura: con la Monarquía y por el derecho de autodeterminación de los pueblos, y del capitalismo por un programa obrero de urgencia. En Catalunya ese frente lo entendemos en base a la CUP-CC y la CUP-PR. Y vosotros, ¿cómo lo veis?

La importancia de la referencia internacional.

En nuestra respuesta no minimizábamos los debates internacionales, al contrario. ¿Por qué? Porque los dos grupos formamos parte de organizaciones internacionales, que tienen acuerdos y diferencias. Al menos para nosotros, no estaría en discusión la formación de un partido en el Estado español que nos llevara a romper con la Internacional.

Respecto a las discusiones hay que ser muy precisos, si de verdad se quiere avanzar.

Sobre Siria: Se intenta presentar dos frentes: uno que simpatiza con El Assad y otro –entre los que estamos– que “brindasteis un apoyo a los sectores que combatían contra los mismos con el apoyo militar del imperialismo europeo o norteamericano.” O también: “La divergencia que mantenemos con vosotros en el caso sirio, donde sostuvisteis el apoyo a las fuerzas contrarias a Al Assad aun cuando estas se volvieron aliadas del imperialismo norteamericano…” Pero esto es un poco esquemático y, por simplista, equivocado. Primero porque no se entendería de ese simplismo que la propia CRT con la FT [4] hubiera dado apoyo directo a las milicias kurdas, que sin duda combatieron al lado de las tropas norteamericanas y con su armamento. ¿Por qué no os aplicáis la misma denuncia que nos hacéis?

Pero a nosotros, que siempre hemos mantenido un distanciamiento a la política pronorteamericana de la dirección kurda, efectivamente hemos compartido e impulsado la solidaridad con el pueblo kurdo y participado de los organismos –como con Azadí– en numerosas movilizaciones. En resumen, apoyamos al pueblo kurdo a pesar de su dirección, como en Catalunya. Pero, es más, afirmáis que en Siria hubo “una rebelión popular legítima que terminó en una guerra civil sin campos progresivos para la clase obrera.” Y, frente a eso ¿cómo actuamos los revolucionarios? Apoyando la “rebelión popular legítima” aun a pesar de la política de las direcciones que intentan controlar ese proceso, y no dudando en diferenciarnos de esas direcciones políticas. Entonces, ¿por qué nunca coincidimos en las numerosas luchas que impulsamos en solidaridad con la lucha del pueblo sirio, para reivindicar esta rebelión popular contra el régimen asesino de El Assad?

Vamos a compartir que efectivamente, la rebelión o revolución popular –con comités electos incluidos– fue derrotada y la guerra civil que le siguió no estableció campos progresivos para la clase obrera. Nosotros/as fijamos ese cambio tras la caída de Alepo. Pero no confundamos: de ahí se deduce que ¿no vamos a denunciar y movilizarnos contra la masacre en Idlip? ¿Y no es el principal responsable del genocidio el Gobierno y sus aliados ruso e iraní que aplastaron esa rebelión popular legítima?

Vamos a coincidir también en una afirmación más general sobre el proceso de revoluciones y rebeliones: “la ausencia de una posición de independencia de clase y abiertamente antiimperialista es lo que permitió su desvío en forma de contrarrevoluciones democráticas –como en Túnez–, su aplastamiento y restauración de las dictaduras –como con el golpe de los militares en Egipto–.” Efectivamente –pero eso incluye también al pueblo kurdo-. Pero de nuevo, ¿cómo es posible que se quiera justificar que no hiciéramos todo lo posible con la izquierda siria, tunecina o egipcia (que incluyen organizaciones trotskistas como SR) para avanzar en la resolución de ese gran problema y sobre todo contra la represión de los regímenes de turno?

Venezuela. Si se quiere debatir sobre Venezuela, no podemos coger el rábano por las hojas. La posición de nuestra organización ha denunciado una y otra vez todo intento del imperialismo norteamericano de dar un golpe de estado (basta ver el último intento hace apenas dos semanas). No es nada nuevo, viene desde el 2002 y la batalla contra el golpe y el lockout patronal de PDVSA. Nuestra corriente nunca dio ni apoyo a un golpe ni tampoco a la reacción burguesa, ahora Guaidó. “Venezuela: Ni injerencia imperialista, ni Guaidó, ni Maduro. Por una movilización obrera y popular independiente” [5]. O “A tres meses de la autoproclamación de Guaidó y la injerencia imperialista: El pueblo venezolano movilizado es quien debe sacar a Maduro“
 [6].

Sin embargo, esto no nos lleva a estar del lado de Maduro y a aguantar su gobierno, un gobierno que nada tiene de socialista, que paga escrupulosamente la deuda externa mientras empobrece brutalmente a la población trabajadora, un gobierno de colaboración directa con las multinacionales (incluida Repsol o Shell), apoyado en los militares y con una represión que suponemos que CRT debe denunciar. El PSL ha sido la referencia obrera (y con implantación sindical) para levantar una alternativa de los y las trabajadoras al chavismo. ¿Hay que construir o no esa alternativa apoyada en la lucha sindical y juvenil? Y ¿estamos o no con el derecho del pueblo venezolano a acabar con Maduro?

Brasil. Aquí también vuestro texto es muy esquemático. Nuestro partido en Brasil no ha participado en ninguna movilización o llamamiento de la derecha que impulsaba el empeachment. Es más, denunció el empeachment pero negó hubiese un golpe en curso. Ha mantenido una política independiente para la construcción de una tercer frente, un FIT a la brasileña. En ese frente hemos participado con Conlutas y otras corrientes del trotskismo, como el PSTU.

No creemos que pueda haber la menor duda que Lula y Dilma estuvieran implicados en el robo de dinero a través de Odelbrecht, el caso Lava jato. Las enormes movilizaciones contra Dilma desde el 2013, demuestran que hay un proceso de ruptura con el Gobierno del PT y su política represiva y neoliberal, que hay que apoyar. ¿Creéis que hay que hacer nuestra la proclama del PT en el gobierno de que viene un golpe, porque hay un proceso judicial por corrupción? ¿Dónde estuvo el golpe de estado? ¿Entendemos lo mismo por un golpe de estado? Se supone que es la intervención de los militares para imponer un gobierno bajo su dominio, un cambio de régimen. ¿Eso era el Gobierno Temer? El caso, es que no conseguir avanzar en un frente de izquierdas en Brasil ayudó a que, tras Temer, llegara Bolsonaro, este –sin necesidad de golpe, sino elecciones–; un gobierno más cerca de los militares.

Un caso similar ocurrió con Felipe González. La burguesía lo utilizó a fondo, pero cuando perdió su capacidad para disciplinar a los y las trabajadoras, no dudó en acelerar su salida del gobierno. Para ello le habían guardado durante 12 años los cuerpos de Lasa y Zabala secuestrados por los GAL y torturados y asesinados por la Guardia Civil. ¿Alguien duda que hubiera una maniobra de la derecha y el aparato de estado para apartar a González del Gobierno? Pero que lo fuera, ¿puede llevar a que no exigiéramos prisión para el señor X de los GAL, es decir para Felipe González?
Sobre la intervención.

Nos alegramos que retoméis la intervención en la Plataforma 3 de octubre y también en el Plan de Choque. Es importante reforzar el ala revolucionaria en estos agrupamientos y compartimos que el centro hoy es enfrentar el estado de alarma y recuperar la calle para la movilización, por ello hemos realizado diversas iniciativas.

La izquierda anticapitalista y Catalunya

Afirmáis que hay “la necesidad de avanzar hacia algún tipo de agrupamiento. Un llamamiento que dirigimos en especial a la CUP y Anticapitalistas, y que consideramos podríamos plantear en común tal y como decimos en la carta.”

No nos parece ni bien ni mal que se manden cartas a CUP y Anticapitalistas. Nosotros afirmamos que “algún tipo de agrupamiento en clave de ruptura con el régimen, un programa anticapitalista y una clara posición de independencia de clase” ya existe, se llama CUP-CC o CUP-PR, y nosotros no estamos fuera, sino que ya estamos en él. Esa puede ser una discusión. Y no sólo estamos nosotros en ese agrupamiento, también otras organizaciones. Y, en otros momentos En Lucha o Corriente Roja. Nuestro debate dentro y fuera de CUP-PR es un debate con Anticapitalistas para que entren a formar parte, siempre defendiendo los puntos del acuerdo base que tenemos con la CUP y no perdamos la doble ruptura. Con Anticapitalistas (lo explicábamos en nuestra primera carta) llegamos a acuerdos de frente (Des de Baix), pero tomaron otro camino: Podemos.

Pero de nuevo ¿cómo enfrentamos la situación? Decís, con razón “la estrategia de unidad popular lleva a una posición de conciliación de clases que deja en un callejón sin salida el movimiento democrático catalán.” Efectivamente la CUP no oculta que tiene una estrategia de unidad popular, es más se llaman “Candidatures d’Unitat Popular”. Pero entonces, ¿esperamos a que la CUP deje la estrategia de Unidad Popular para hacer algo con ella o trabajamos en base a las dos rupturas con las que hemos constituido CUP-AE y CUP-CC y polemizamos todo lo que se tenga que polemizar cuando esa estrategia (por ejemplo, con la aprobación de los presupuestos del gobierno JXC-ERC) lleva a la conciliación de clases y se gira contra la clase obrera? Llevamos 8 años trabajando con la CUP, manteniendo en un caso y en el otro la identidad de Lucha Internacionalista y nuestra posición crítica en muchos momentos con la política mayoritaria.

Creemos que surge un problema que habría que profundizar, de cómo entendemos la construcción del partido, desde el propagandismo para nosotros no llegamos a ninguna parte. Hay que implicarse, formar parte de los procesos, sin por ello dejar ni tu programa ni la construcción del partido revolucionario.

Propuestas para avanzar

1.- De acuerdo en establecer una reunión. Para poder empezar a evaluar estos primeros intercambios. No olvidemos que, como decís vosotros, “el punto en que estamos es en ver si hay esas posibilidades para construir un Comité de Enlace o Plataforma conjunta.” Constituir un Comité de Enlace o Plataforma, con los instrumentos de debate que nos fijemos, será el resultado de esa constatación.

2.- Desde nuestra primera carta os dijimos que cualquier proceso de unidad requiere mucha claridad y transparencia, pero hay que huir de la grandilocuencia. Por eso no puede haber una declaración programática común sin avanzar en los temas planteados en estos intercambios que permitan identificar que esos acuerdos tienen una base política seria.

3.- Estamos de acuerdo en sacar un escrito común respecto a la huelga de Nissan. En base al programa de ocupación y puesta a producción, y lucha por la nacionalización y reconversión bajo control obrero. Pero hay más, lo que necesita la lucha de Nissan es el más amplio apoyo, por ello creemos necesario impulsar la construcción de comités de apoyo con la lucha de los y las trabajadoras de Nissan y su coordinación.

4.- De la intervención en las Plataformas unitarias como 3 de octubre en Catalunya o Plan de Choque, creemos que se abren espacios comunes en los que coincidir. La lucha por recuperar la calle es esencial. Estamos proponiendo una gran concentración para la segunda quincena de junio. Trabajamos para que sea común en con otras organizaciones de todo el estado. Creemos que en esta propuesta podemos coincidir.

5.- Y acordamos también organizar una charla-debate con representantes de nuestras organizaciones y otros grupos de la izquierda revolucionaria, para plantear una visión y programa ante la crisis actual.

1 de junio de 2020

Lucha Internacionalista

Notas:







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