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CATALUNYA

Sánchez abraza la agenda de Vox y amenaza con un nuevo 155 en Catalunya

El Gobierno utiliza los cortes de carreteras en Catalunya como excusa para dar un golpe de timón brutal a la derecha. Unidos Podemos vuelve a la vergonzosa equidistancia que mantuvo ante el 155. Para enfrentar a la derecha y el giro represivo hay que luchar como en Francia.

Diego Lotito

@diegolotito

Martes 11 de diciembre de 2018 | 18:45

Foto: Pedro Sánchez en un acto electoral con la bandera española de fondo.

Este sábado los Comités de Defensa de la República (CDR) cortaron la AP-7 en Tarragona durante más de 15 horas. La carretera estuvo cortada en ambos sentidos a la altura de L’Ampolla durante todo el sábado. El domingo, en plena operación retorno, la protesta se transformó en levantamiento de peajes en varias autopistas catalanas. Vestidos en algunos casos con chalecos amarillos, como los que simbolizan las protestas en Francia, los activistas de los CDR exigieron la libertad de los presos políticos catalanes, al grito de “El poble mana, el Govern obeeix” (El pueblo manda, el Gobierno obedece).

Esa ha sido la excusa del Gobierno de Pedro Sánchez para dar un golpe de timón brutal a la derecha. Cediendo a las exigencias de PP y Ciudadanos de que “se deje de cartas” y active ya el 155 en Catalunya para frenar la “kale borroka” catalana, el Gobierno del PSOE ha amenazado en la mañana de este martes con la aplicación de un nuevo 155 en Catalunya, o en su defecto la aplicación de ley de seguridad ciudadana, en los hechos un 155 parcial sobre los Mossos d’Esquadra.

La hoja de ruta para “garantizar la convivencia” en Catalunya que Pedro Sánchez pretendía presentar en el pleno de este miércoles ha mostrado su verdadera cara. Antes de la comparecencia de Sánchez en el Congreso, el Gobierno ha enviado tres cartas a la Generalitat pidiendo explicaciones por lo que consideran una “dejación de funciones” de los Mossos d’Esquadra ante los acontecimientos del fin de semana. Una la envía la vicepresidenta, otra el ministro del Interior y una tercera el ministro de Fomento.

La carta enviada por el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, es quizá la más explícita: advierte al Gobierno catalán que, si no se garantiza la seguridad, lo hará el Gobierno de España, “y se ordenará la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuando proceda”. Dicho de otro modo, “piolines” y “a por ellos”.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, anunció que el Gobierno está estudiando qué medidas aplicar “dentro de las Constitución y las leyes”, un condicionante que en nada mejora la situación. Fue dentro de la Constitución y las leyes de este Régimen impuesto y antidemocrático que se mandó apalear a miles de catalanes el 1-0, se encarceló a los principales líderes independentistas y luego se aplicó el 155 con la venia de la monarquía.

Para el Gobierno es “inadmisible” que no se garantice la “seguridad” ni “la libre circulación de personas en Catalunya”, apuntando contra el corte de la AP-7 realizado el fin de semana por los Comités de Defensa de la República (CDR).

Pero las imágenes del pasado fin de semana “no son ni nuevas, ni más graves que las ocurridas durante la última Semana Santa”, escribe un cronista de ElDiario.es. En efecto, los CDR ya cortaron la AP-7 durante horas y levantaron peajes cuando los Mossos estaban controlados directamente por el Gobierno de Mariano Rajoy en plena aplicación del 155.

¿Qué es lo que ha cambiado ahora? No por obvio debe dejar de mencionarse: la emergencia de Vox tras el resultado de las elecciones de Andalucía. Sánchez no sólo cede a los reclamos de la derecha con quienes siempre compartió el “bloque constitucionalista” contra los derechos democráticos del pueblo catalán. Ahora asume también parte de la agenda de la extrema derecha.

Consejo de Ministros blindado

La celebración del Consejo de Ministros previsto el próximo 21 de diciembre en Barcelona es otro elemento en el trasfondo de este giro represivo de Sánchez. El Gobierno está usando como “excusa” la inacción de los Mossos este fin de semana para enviar al menos 400 policías y guardias civiles antidisturbios desde el resto del Estado a Barcelona a proteger la reunión. Nada menos que el día 21, a un año de las elecciones autonómicas convocadas por Mariano Rajoy tras el golpe institucional del 155. Una verdadera provocación, que encima pretende llevarse a cabo militarizando la ciudad de Barcelona.

En esa fecha los CDR están preparando acciones contundentes de protesta por toda Catalunya, que pueden incluir bloqueos de la frontera francesa de La Jonquera, el aeropuerto del Prat, el puerto de Barcelona y las principales carreteras catalanas. Un síntoma de que los aires de la lucha de clases de Francia comienzan a cruzar los pirineos. Para ese mismo día, además, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) convocará una manifestación -aún sin lugar ni hora- y la Intersindical-CSC ha convocado una huelga de dos horas (entre les 12.30 y las 14.30 horas) “en protesta por las medidas antisociales” del Gobierno de Sánchez.

La reunión de Consejo que para la vicepresidenta Carmen Calvo se celebrará “con total naturalidad” puede resultar en un verdadero infierno para el Gobierno.

Unidos Podemos y su vergonzosa equidistancia ante la cuestión catalana

Ante los resultados de las elecciones en Andalucía y el giro a la derecha del PSOE, la carrera por ver quién es más españolista también influye en Unidos Podemos. Mientras para Iñigo Errejón sería “irresponsable ceder las banderas a los reaccionarios”, Pablo Echenique y Alberto Garzón participan de un debate en el programa Al Rojo Vivo este martes, haciendo los coros con una equidistancia pasmosa, mientras todo el plató alentaba que se intervenga de una buena vez en Catalunya.

Entrevistado posteriormente en el mismo programa, el Coordinador Federal de Izquierda Unida se mostró “preocupado por las declaraciones de Quim Torra” sobre la “vía eslovena” para conquistar la independencia y reivindicó la apertura de “cauces políticos” para solucionar el conflicto. Pero lo hace cuestionando “un escenario de retórica belicista que solo favorece a la derecha más extrema en España y al independentismo en Catalunya” y que “estos dos polos se necesitan mutuamente para justificar su radicalización”, en una suerte de "teoría de los dos demonios" en la que equipara las aspiraciones democráticas del pueblo catalán con la extrema derecha franquista de Vox. Y peor aún, consultado sobre la posibilidad de una intervención del Gobierno para controlar los Mossos, dice que “tendremos que ver la propuesta concreta”.

Una vergonzosa reedición, incluso aún más a la derecha, de los llamados de Iglesias y Garzón hace un año a un “diálogo” abstracto y una posición de falsa equidistancia (“ni con el 155 ni con la DUI”) en Catalunya, que ubica a Unidos Podemos como apéndice izquierdo del bloque monárquico y represivo que dicen denunciar.

Tras los resultados de las elecciones en Andalucía, Unidos Podemos ha desplegado un discurso a favor de la “unidad democrática” contra Vox (incluso han llegado a incluir en ella a Cs). Una impostura que promueve la idea de apoyar el “mal menor”, defender la “democracia” sin adjetivos, mientras busca redirigir cualquier movimiento que busque desarrollarse en las calles al terreno electoral, bloqueando que se generen fenómenos militantes para enfrentar verdaderamente a la derecha y la extrema derecha.

Para defender los derechos democráticos del pueblo catalán y enfrentar a la extrema derecha, hagamos como en Francia

El auge de la extrema derecha en el Estado español ha tenido como principal gasolina el “a por ellos”, del que el mismo PSOE es y ha sido parte. Si Vox ha nacido de las entrañas de este Régimen, su agenda la van adoptando cada vez más todos los partidos del régimen político, incluido el PSOE que hoy se dispone a volver a intervenir con los piolines o un 155 en Catalunya.

Por ello la cantinela de que junto al PSOE se puede poner un “freno a la extrema derecha”, como sostiene Unidos Podemos, no sólo es una trampa que propone elegir entre un mal peor y un mal menor, sino que aún peor, desarma a la clase trabajadora, el movimiento de mujeres y la juventud para enfrentar verdaderamente los peligros que nos amenazan.

Pero tampoco son una salida las hojas de ruta propuestas por el procesismo en Catalunya, que han fracasado rotundamente. Tanto la de aquellos sectores que trabajan por una vuelta a la normalidad autonómica como ERC y la dirección del PDeCAT, como los que, como Puigdemont o Torra, mantienen una beligerancia verbal o gestual en la que la clave sigue siendo provocar una imposible intervención internacional en favor del pueblo catalán. Ellos son enemigos de la única vía para frenar la ofensiva reaccionaria y españolista, la del desarrollo de una gran movilización social, con la clase obrera al frente, no solo en Catalunya, sino en todo el Estado.

Para enfrentar a la extrema derecha, el giro represivo del régimen y defender verdaderamente los derechos democráticos del pueblo catalán, es necesario soldar la unidad contra el Régimen del 78 en la lucha de clases. Hay que luchar como en Francia.






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