Política Estado Español

ECONOMÍA

Se agranda la brecha entre salarios y precios

Todos los datos apuntan a que la escalada de precios se va a acelerar en 2017, mientras los salarios se van a quedar bastante rezagados.

Juan Carlos Arias

Madrid | @as_juancarlos

Jueves 26 de enero de 2017 | 16:52

Foto: EFE

Tas finalizar el año 2016 con una inflación del 1,6%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se estima un ascenso de los precios para 2017 aún mayor. Estos podrían alcanzar el 2% de media, con incrementos puntuales del 3%. Sin embargo, en contrapartida los salarios subieron mucho menos, perdiendo entorno al 0,6% de poder adquisitivo en 2016. Para este 2017 todo aventura que se repetirá esta devaluación salarial, dado que las subidas que se van a negociar entre los sindicatos y la CEOE se van a ubicar en el margen del 1,5%.

Lo curioso es que el acuerdo anterior firmado entre patronal y sindicatos permitía, ya para el año 2016, una subida máxima del 1,5%. Pero la cuantía registrada, según el Ministerio de Empleo, ha supuesto tan solo un 1,06% de incremento. De haberse alcanzado el máximo previsto, algunos sectores de trabajadores, concretamente los que se regulan por convenios sectoriales, no habrían sufrido apenas pérdidas de poder adquisitivo.

Tampoco se alcanzó el máximo posible, 1%, de la subida pactada para 2015 puesto que finalmente ese año los salarios subieron un 0,72%. Cifra muy cercana a la línea que estableció la CEOE desde el principio de la negociación, cuando abogaba por una subida máxima del 0,6%.

Es muy posible que lo mismo suceda en este año 2017. Lo más probable es que el incremento salarial no supere el 1,5% como demanda la patronal. Por lo que las pérdidas, en el mejor de los casos, para los trabajadores menos precarizados, supondrán una merma del 0,5% de poder adquisitivo.

Pero es que además, estas subidas oficiales, que son tan solo de aplicación en el sector privado de la economía y para trabajadores regulados por convenios sectoriales (los que negocian la CEOE y las direcciones burocratizadas de CCOO y UGT) dependen luego de la situación de cada empresa, puesto que la reforma laboral del PP permite situaciones muy dispares empresa por empresa y trabajador por trabajador (precarización, descuelgues, convenios de empresa, jornadas parciales, etc.).

Aquí es importante señalar que el total de trabajadores protegidos bajo este paraguas negociador fue de tan solo 7,5 millones en 2016 en comparación a los 11,97 millones de trabajadores en 2008, justo cuando se empezaba a notar el impacto de la crisis. Esto demuestra una pérdida de influencia en la aplicación de la negociación sectorial de casi el 60%, que es el volumen de asalariados que han quedado por fuera de los convenios sectoriales, según datos oficiales.

Otro aspecto muy destacable es la situación de las mujeres donde queda claramente de manifiesto la persistencia de la desigualdad de género. Las mujeres trabajadoras cobran el 64,8% del salario medio masculino y el 18,6% de las mujeres está por debajo del salario mínimo interprofesional, mientras que en el caso de los hombres eso sucede en el 7,8% de los casos. Además solo un 7% de hombres trabaja a tiempo parcial, mientras que esa cifra asciende al 25% de las mujeres. Todo esto según datos oficiales, sin embargo la realidad es bastante más dura en muchos casos, teniendo en cuenta que estos son cifras medias que, en alguna medida, suavizan la situación de los casos de mayor explotación laboral.

Por su parte, los pensionistas van a sufrir un importante recorte de sus ingresos, dado que el gobierno de Rajoy les ha aprobado una subida de tan solo un 0,25% para 2017. Lo cual, para las pensiones de entre 600 y 650 euros, supone una subida de aproximadamente 1,5 euros mensuales. Mientras que para la pensión media, que son 900 euros al mes, la subida supondrá un incremento de 2,25 euros mensuales.

Los trabajadores públicos, por otro lado, no han recibido ninguna subida y de aprobarse los presupuestos para este ejercicio, el Gobierno les ha prometido un rancio incremento del 1%. Todo después de un período de recortes retributivos y continua pérdida de poder adquisitivo a lo largo de un amplio período de tiempo, con congelación salarial año tras año, cuando no recortes salariales. Una ofensiva que se cifra en un retroceso de entorno al 30% de sus retribuciones desde 2010.

Aunque el gobierno se llena la boca declarando el final de la crisis y prevé que durante 2017 se bata la marca simbólica del Producto Interior Bruto alcanzado en 2008 - 1,128 billones de euros -, lo cierto es que la clase trabajadora no solo no ha recuperado lo perdido en este período, sino que más bien al contrario, en sus nóminas a final de mes lo que se refleja es una pérdida de una cuarta parte de su poder de compra.

Según el INE el salario bruto más abundante en el Estado español en 2014 fue de 16.500 euros, es decir, poco más de 1.000 euros mensuales (que con los descuentos de IRPF y seguridad social se quedan en 900 euros). Desde el año 2010 hasta 2013 los salarios de los trabajadores temporales experimentaron un descenso de un 10%, mientras los indefinidos, según cifras oficiales, lo hicieron en un 2,2%. El total de la pérdida salarial fue de un 3,4%. Posteriormente, en 2014, experimentaron subidas del 4,4% para los temporales, 0,3% para los indefinidos y en total, integrando a ambos, los salarios subieron un 0,8% en 2014. En cualquier caso no se recuperaron en absoluto las pérdidas anteriores.

El poder adquisitivo entre 2010 y 2015 por comunidades autónomas también presenta una situación de pérdidas importantes, sobre todo en las más deprimidas económicamente. Así, la comunidad autónoma de Extremadura, por ejemplo, para todo ese período registró una pérdida de poder adquisitivo de un 7,8%, Castilla León un 7,3% o Cataluña un 7,1% . Por la parte superior de la tabla se encuentran Madrid con una pérdida del 1,1%, Navarra con un 3,4%, Canarias con un 3,8%, La Rioja con un 4,7% y Andalucía con un 4,8%.

Sobre la base de esta importante devaluación salarial es sobre la que se ha construido el importante desarrollo de las exportaciones de este último período que en gran parte está sosteniendo el crecimiento económico experimentado por la economía española de los últimos trimestres, con incrementos algo superiores al 3%. En definitiva se ha logrado haciendo un auténtico dumping social, a costa de los trabajadores y las clases populares. Así en los costes unitarios, el coste por unidad de producto de una economía, según los datos Eurostat y el INE a fecha de septiembre de 2016, la economía española había conseguido restablecer toda la competitividad perdida con Alemania desde la entrada del euro, nada más ni nada menos.

Entre 2013 y 2016 las exportaciones españolas se han incrementado en 18.000 millones de euros, de los cuales 15.000 millones, algo más del 83%, fueron a parar a la zona euro, por lo que esta rebaja del coste unitario respecto al resto de países de la UE ha repercutido directamente en la capacidad exportadora y por lo tanto en el crecimiento económico.

Todo este entramado de superexplotación laboral se apoya en la terrible dinámica de pactos entre la CEOE y los dirigentes sindicales de CCOO y UGT. Una práctica que, ejercicio tras ejercicio, ha supuesto importantes bajadas en las retribuciones de los trabajadores en general y sobre todo de los más desfavorecidos. Según datos del INE, estos últimos han perdido entre 2011 y 2014 el 27,6% de su salario. A las que habría que añadir las pérdidas producidas por la misma política sindical que se han generado en 2015-2017. Todo ello, negociando a la baja los costes laborales para favorecer los intereses competitivos empresariales y dejando fuera a cada vez más sectores de trabajadores, quedando los resultados obtenidos incluso por debajo de los máximos negociados que ya en sí eran bastante reducidos.

Esto es precisamente lo que provoca que se abra una brecha cada vez mayor entre trabajadores de sueldos más elevados y un mayor número de trabajadores precarizados con cada vez menos remuneraciones y abandonados a su suerte.

Es por eso que desde Izquierda Diario estamos impulsando una campaña estatal contra la precariedad laboral #Valemos más que esto para que se visibilice la situación de los trabajadores precarizados en multitud de empresas; de modo que se puedan apoyar, impulsar, extender y unificar las luchas de todos los trabajadores precarios en conflicto. Luchas como las de Movistar, Telepizza, Telemarketing, las “kellys” o recientemente los chaquetas verdes de los aeropuertos pueden servir de ejemplo y guía para construir otra forma de hacer sindicalismo realmente combativo y de clase.






Temas relacionados

Política Estado Español   /   Precios   /   Salarios   /   Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO