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HUELGA BANGLADESH

Trabajadoras textiles y portuarios de Bangladesh paralizan la producción

Mientras las grandes cadenas y marcas textiles del mundo se preparan para las ventas navideñas, las trabajadoras que fabrican su ropa y los obreros portuarios de Bangladesh fueron a la huelga por aumento de salarios.

Lunes 17 de diciembre de 2018 | 15:22

Se acerca la navidad y las grandes tiendas como H&M o Zara y las principales marcas de ropa se preparan para la última venta importante del año. Los productos textiles que ofrecen son fabricados en su mayoría en Bangladesh por un costo que representa una fracción ínfima del precio de venta en sus lujosos locales alrededor del mundo.

Millones de trabajadoras textiles agrupadas en las 50 principales fábricas de Bangladesh (y una constelación de pequeños talleres que realizan trabajos menores en condiciones infrahumanas), confeccionan durante las 24 horas del día, los 365 días al año la indumentaria, que luego los trabajadores portuarios de Bangladesh se encargan de subir a los barcos que la llevarán a destino.

Esos dos sectores son los que la semana pasada entraron en huelga poniendo en jaque la línea de suministro de la la industria textil global.

Para competir con China, Bangladesh junto a otros países como Vietnam hizo un culto de la mano de obra extensiva a muy bajo costo y sin ningún tipo de estabilidad, seguridad ni salubridad en sus condiciones laborales.

Estas condiciones de precariedad salieron se expusieron a los ojos de todo el mundo en el año 2013 cuando una de esas fábricas que funcionaba en un edificio sin ningún tipo de control gubernamental, se desplomó sobre las trabajadoras sepultando y matando a 1.300 de ellas y dejando heridas a otras 2.500.

En ese momento las principales marcas del mundo que se abastecían en ese tipo de fábricas derramaron lágrimas de cocodrilo y exigieron una mejor seguridad edilicia, aunque evitaron pronunciarse sobre los salarios miserables de esas mismas obreras.

Es contra esas condiciones miserables que las trabajadoras textiles y los portuarios fueron a la huelga.

Según el sitio Sourcing journal la huelga combinada de ambos sectores generó una crisis en la linea de producción y distribución. "Los trabajadores del puerto terrestre de Benapole, que procesa gran parte de los insumos entrantes para las fábricas de prendas de vestir, más las prendas para la exportación, han estado en huelga durante al menos tres días exigiendo el pago de cinco meses de salarios atrasados".

La paralización del puerto dejó cientos de envíos bloqueados, hasta que la Autoridad Portuaria que emplea a los trabajadores no cumpla con sus demandas.

En forma combinada las 50 principales fábricas textiles de Bangladesh cerraron sus puertas en una suerte de lock out preventivo ante el temor de que sean las propias trabajadoras las que tomen las instalaciones, ya que se habían declarado en huelga.

Las trabajadoras textiles tienen un salario de solo 63 dólares mensuales, y desde el año 2013 que no se actualizaba. Tras la insatisfacción creciente este año se definió un aumento del 50% para llevar el salario mínimo a 95 dólares mensuales. Sin embargo las principales fábricas se vienen negando a pagar ese aumento lo que provocó la bronca de las textiles y el llamado a la huelga.

La cámara que agrupa a los empresarios salieron furiosos a contestar a las trabajadoras por las pérdidas multimillonarias, pero aclararon que el aumento (que se definió en septiembre) solo lo estarían pagando a partir de enero y no sería retroactivo. Los medios de Bangladesh como el Daily Star, destacan que la Cámara patronal implora a las trabajadoras que vuelvan a sus puestos ante la imagen desoladora de miles de máquinas de coser vacías.

La clase obrera de Bangladesh y sobre todo su sector más explotado, el textil, no se encuentra sola. Los últimos años vieron un aumento exponencial de los conflictos obreros en toda la región.

Las condiciones laborales y salariales son de absoluta precariedad, y las principales empresas del mundo deslocalizan sus fábricas en esos países buscando la mayor rentabilidad posible. Sin embargo, en ese mismo movimiento convierten a esa región del mundo que incluye a Bangladesh, junto a Camboya, Vietnam, Laos, India y China en el centro de un nuevo proletariado que concentra a la mayoría de los trabajadores del mundo. Una nueva clase obrera que ya empezó a dar noticias de su existencia y que seguramente tenga un lugar destacado en las próximas décadas.






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