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Trump: una nueva era en el terreno educativo a nivel mundial

La última década bajo el neoliberalismo en América Latina ha implicado un fuerte ataque en el terreno educativo que tiene como pilar la evaluación docente punitiva y estandarizada y el avance privatizador de sector mediante el discurso de “mejorar la calidad educativa”

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 19 de enero de 2017

Desde hace años, con el inicio de la fase neoliberal contra las masas, han ocurrido constantes ataques contra la educación a nivel internacional, desde la total privatización de la educación en Chile, así como contra el magisterio mexicano y sus conquistas laborales por la vía de la Reforma Educativa, el desmantelamiento de la educación pública y gratuita, todo esto bajo el modelo imperialista de estandarización en todo el mundo.

Para las y los trabajadores de la educación es de primer orden hacer un análisis del carácter empresarial y anti-obrero de la llamada reforma de la educación y sus objetivos ideológicos, que apuntan a imponer profundas transformaciones en la relaciones laborales a los trabajadores de la educación- principalmente en los países dependientes y semi-coloniales-, así como una visión ahistórica de las ciencias sociales, como parte de un proceso de tecnficación de la educación. Situación que se ha profundizado más claramente desde que se abrió la crisis económica en el año 2008, que tuvo como epicentro los Estado Unidos (E.U.A), rápidamente una extensión a Europa y posteriormente a los países periféricos.

Al tenor de estas ideas, no es casual que los planes se impongan a través de organismos multinacionales que dirigen las potencias imperialistas como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y fundamentalmente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en cuyas decisiones Estados Unidos tiene una fuerte injerencia con el objetivo de incidir no solamente en las políticas educativas (y por lo tanto culturales), sino en todos los órdenes de la vida de los países bajo la visión imperialista de la globalización de la economía mundial.

Cabe señalar que el gigante del norte, fue el lugar, al menos en nuestro continente, dónde se inició un proceso real y velado de privatización en la educación de control estatal. Y donde cada vez los empresarios tienen un mayor peso en las decisiones educativas, es decir, son quienes dictan los lineamientos generales orientados a satisfacer sus necesidades empresariales. Estos son algunos de los efectos del auge del proyecto neoliberal.

Un ejemplo de eso son las escuelas chárter, una modalidad que comenzó a aplicarse hace 25 años en Minnesota y ya se expandió a 43 estados. Su financiación proviene del presupuesto público, sin embargo la gestión es plenamente privada: a cargo de fundaciones, empresas, universidades y particulares. Incluso muchas de ellas tienen "fines de lucro", es decir que recaudan un arancel agregado al cheque estatal. De este modo se configura un sistema educativo en donde la privatización y el lucro avanzan incluso sobre los fondos de origen estatal.

Dicho proyecto es el plan educativo que profundizará el nuevo presidente de los Estados Unidos, pues prometió la descentralización absoluta de la educación e impulsar la privatización educativa por medio de “escuelas charter”. Sus declaraciones en cuanto a propuestas en el terreno educativo fueron: “No hay política fallida que necesite un cambio más urgente en este país que el monopolio del gobierno en educación".

¿Homogenización o estandarización?

En el discurso oficial, estandarizar significa igualar las condiciones en que se aplica un examen, con el objetivo de no dar ventajas a una persona sobre la otra para asegurar equidad en los resultados. Esto implica evaluar igual al docente que vive en Francia e imparte clases en un suburbio parisino, con el docente argentino que da clases en la Patagonia.

En teoría, los apologistas de los nuevos planes educativos opinan que éstos tenderían a eliminar el rezago educativo en el “tercer mundo”, implementando casi calcados los planes que el primer mundo desarrolla para su sistema educativo.

Lo cierto es que dichos planes no han homogeneizado la educación a nivel internacional, ni tampoco han podido dar respuesta a las necesidades educativas poblacionales de cada región en el sistema-mundo. Por el contrario, han enfatizado las carencias educativas en los llamados países en “vía de desarrollo” con catastróficos resultados, como el caso de México en la prueba PISA 2015.

Y pese a la defensa de que los resultados positivos se verán en un mediano plazo, es decir, entre 10 y 25 años, siempre y cuando se continúe con las políticas establecidas para su desarrollo, estas omiten en todo momento el importante papel que juega en esto la formación docente, la cual es infra valorada y está confinada a escuelas que están completamente en vías de extinción, o bien condicionada al pago de cursos, fuera de horario, sumándose a la carga de trabajo y reduciendo las horas de descanso.

Sin embargo, el gran resultado de estas evaluaciones estandarizadas está lejos de ser concebido para mejorar la calidad de la educación. Con medidas como la evaluación estandarizada para el ingreso y promoción en el sistema educativo público, los contratos a prueba por dos años bajo la vigilancia de un tutor, y la evaluación periódica a los maestros en servicio que, de no aprobarse en 3 ocasiones, significaría el despido sin ninguna responsabilidad para el Estado, las reformas constitucionales y sus leyes secundarias significan un salto en la precarización de las condiciones laborales del magisterio, al liquidar derechos y conquistas como las plazas automáticas para los egresados normalistas, la estabilidad en el empleo, los derechos escalafonarios y la bilateralidad en las relaciones laborales.

Y aunque las autoridades cacarean que la permanencia en el servicio está garantizada para los docentes con plaza de base, esta disposición está contenida en un artículo transitorio, constituyendo una trampa que sólo busca introducir la división entre las filas magisteriales. Este tipo de modificaciones, están amparadas en el modelo norteamericano que, como han denunciado muchos investigadores de aquel país, ha devenido en el colapso de la educación pública en Estados Unidos, y que fue impulsado, a imagen y semejanza del de México, por connotados empresarios como la familia Walton (dueña de la tienda trasnacional Wal Mart) o el propio Bill Gates. De la misma manera que en nuestro país, estos “filantrópicos” empresarios, culpaban a los maestros del llamado “fracaso educativo”.

Esto sin dejar de lado que además se vienen expresando las aberrantes transformaciones a los planes curriculares (estudio) que cada día se tecnifican en detrimento de una educación que permita al estudiante generar y generarse mejores condiciones de vida.

El magisterio, un actor político frente a los ataques educativos

Ante los ataques al sector educativo no ha faltado la inmediata respuesta de los docentes, quienes han protagonizado paros en sus escuelas como ha sucedido en distintas ciudades como Buenos Aires, Seattle y Chicago, entre otras. Asimismo es importante resaltar la resistencia que ha protagonizado el magisterio mexicano con masivos paros en 2013 cuando fue duramente reprimido, y el movimiento de 2016 que se manifestó durante cuatro meses en las calles.

En este inicio de año, las movilizaciones de amplios sectores por todo el país abren la posibilidad de que caiga no sólo la reforma educativa, sino el conjunto de las reformas estructurales. Es necesario empezar a desarrollar una política donde el magisterio sea un actor preponderante para responder a cada uno de los ataques al pueblo pobre y trabajador, que en el contexto actual, significa luchar contra el gasolinazo, efecto inmediato de la reforma energética y hacendaria, la cual, al quitar o reducir los ingresos que financian la educación pública abren la puerta a la privatización de la misma.

Al mismo tiempo, el próximo periodo se torna turbio ante el ascenso de Trump como presidente de la mayor potencia económica y militar del mundo, pues además de encabezar durante su campaña un programa reaccionario que atenta contra los derechos democráticos, también trae consigo una mayor injerencia política de empresarios en su gabinete y la consecuencia inmediata en el terreno educativo es la nominación de Betsy DeVos a la Secretaria de Educación, quien busca acabar de implementar todos los planes de la mano de una fuerte política privatizadora, represiva y de precarización contra los docentes.

Lo anterior, también trae como consecuencia, que -como ya mencionábamos antes- los organismos de visión empresarial, como la OCDE, salgan a relucir con declaraciones que defienden y celebran las medidas que se están implementado en México. Ocultando que son sobre la base del recorte del presupuesto público destinado a educación, salud y cultura, además de salarios miserables e inestabilidad laboral, como la que significa la evaluación punitiva a los docentes.

Esto no nos puede causar indiferencia, es necesario empezar a discutir en ambos lados de la frontera como realizamos una unidad internacionalista y antimperialista de los explotados y oprimidos para luchar por la educación de los hijos del pueblo trabajador -concretamente en el caso de Estados Unidos la gran mayoría son migrantes de origen latinoamericano y negros-, contra los ataques a nuestros derechos y conquistas y por la resolución de nuestras demandas.

Quienes integramos la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase, opinamos que la concreción de lo anterior está en que la CNTE llame a movilizarse de manera unitaria y masiva, este 20 de enero de la embajada yanqui al zócalo a las 16:00hrs, contra la asunción de Trump en la Casa Blanca y los planes imperialistas, contra el gasolinazo, el gobierno de Peña Nieto y todo el régimen político mexicano.

Esto, como primer paso para que, rumbo a la movilización y el paro anunciado por las organizaciones campesinas para el 31 de enero, también se ponga al frente de llamar a las demás direcciones sindicales a movilizarse, junto a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), y de una vez por todas llamen a un Encuentro Nacional de Lucha, que permita discutir cómo avanzar en preparar un gran Paro Nacional, impulsado desde asambleas de base, que muestre la fuerza de la clase trabajadora junto a los estudiantes, campesinos, indígenas y sectores populares, en la perspectiva de la Huelga General Política para echar abajo no sólo a Enrique Peña Nieto, sino a todo un régimen al servicio del imperialismo.

Para avanzar en la coordinación y la organización del movimiento en todo el país, se está convocando a una primera Asamblea Nacional para este sábado 21 de enero, a las 9:00 de la mañana en el Monumento a la Revolución. Los trabajadores y los estudiantes de la educación debemos hacernos parte.






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