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Un nuevo fiasco de Cifuentes: renuncia “voluntariamente” a su máster

Después de que hace 28 días estallase el escándalo del máster de Cifuentes, hoy la presidenta de la Comunidad de Madrid finalmente ha decidido “renunciar al mismo”. Lo cual en los hechos significa aceptar que el título es fraudulento.

Martes 17 de abril de 2018 | 19:16

Foto: EFE/Emilio Naranjo

Mediante una rueda de prensa Cristina Cifuentes ha anunciado que ha remitido una carta al rector de Universidad Rey Juan Carlos (URJC), Javier Ramos, en la cual rechaza el título de Máster de Derecho Público del Estado Autonómico; y afirma que no ha “cometido ninguna ilegalidad” cumpliendo con todos los requisitos que le pedía la Universidad. Pero admite que tuvo un trato de favor y que se equivocó al aceptar “esas facilidades”.

También ha dejado claro que su objetivo ahora es trasladar la responsabilidad de lo sucedido a las autoridades de la URJC y en concreto al rector Javier Ramos. De esta manera Cristina Cifuentes no se hace cargo de las actas y firmas falsificadas que han salido a la luz en los últimos días, aunque ella sea la única beneficiada de estos hechos.

Parece que la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid se va quedando cada vez mas acorralada. Atrás queda la imagen de renovación de los populares que representaba Cifuentes. En este último mes ha quedado demostrado que la dirigente del PP no acudió nunca a clase, se matriculó fuera de plazo, no se presento a ningún examen, no hizo el TFM, y para poder expedir finalmente el titulo se falsificaron varias firmas de profesores.

Por su parte varios altos dirigentes del PP han salido a defender la actuación de su compañera, a pesar de las abrumadoras pruebas en su contra. Todo esto a un alto precio electoral de su propio partido. A primera vista esta defensa cerrada de Cifuentes resulta incomprensible, pero es necesario tener en cuenta que este caso no es algo aislado. Ya muchos políticos, del PP y otros partidos, han empezado a “corregir” sus ridículamente exagerados currículos. Por tanto lo que ahora está encima de la mesa para una parte importante de la casta política es, en la lógica de la omertá de la mafia siciliana, protegerse entre ellos mediante las evasivas y el silencio por respuesta.

Aunque en un partido en donde la deslealtad y las traiciones de última hora han sido una constante en su historia, ya han empezado a surgir voces que reclaman la cabeza de Cifuentes. Teniendo en cuenta que las elecciones de 2019 están a la vuelta de la esquina.

Por su parte los tres principales partidos de la oposición, Ciudadanos, PSOE y Podemos, han tenido diferentes reacciones con respecto al caso Cifuentes. En el caso de Podemos y el PSOE han presentado una moción de censura en la Asamblea de Madrid. Por su parte Ciudadanos solo exige al PP que haga dimitir a Cifuentes y ponga a cualquier otro candidato al frente de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, lo que los cuatro partidos han tenido en común a la hora de gestionar este escándalo es que ninguno ha cuestionado cómo la actual universidad pública está íntimamente ligada al poder empresarial y político. En este sentido tampoco es un caso aislado de la URJC, en el resto de Universidades también impera un régimen de amiguismo académico y corporativista. En donde los puestos con los sueldos más altos se designan a través de una suerte de intercambio de favores, siendo fundamental tener el aval de un “padrino”. Esta casta corrupta que dirige las Universidades, lo hace a través de una fuerte alianza con los principales partidos del Régimen y las grandes empresas.

Esta es la razón por la cual el caso ha generado tanta indignación. Debido a que ha dejado al desnudo la decadencia tanto de la casta política como de la casta universitaria. En un momento en que el modelo que llevan implementando varias décadas, de una Universidad cada vez mas mercantilizada y elitista, ha dejado fuera a cientos de miles de hijos de trabajadores. Todo ello justificándolo con el discurso de fomentar “la cultura del esfuerzo”. Con el caso de Cifuentes es precisamente este discurso el que se ve fuertemente golpeado, demostrándose que no se trata de una cuestión de esforzarse lo suficiente, si no de una élite social que dirige el país y tiene todo tipo de privilegios. Y que por tanto los ataques a la clase trabajadora se hacen en función de mantener y ampliar estos privilegios.

En mantener esta situación están involucrados no solo el PP y Ciudadanos. También el PSOE y Podemos forman parte de este entramado social. No en vano habría que recordar que la alternativa que levantan para sustituir a Cifuentes es Ángel Gabilondo, quien jugó un papel fundamental como rector de la UAM y presidente de la CRUE para poder implementar el Plan Bolonia en contra de la inmensa mayoría de la comunidad educativa. Esto marcó un antes y un después en la mercantilización de la universidades públicas.

A 50 años del Mayo francés es más necesario que nunca tomar su ejemplo y pelear para que sean el movimiento estudiantil junto a la clase trabajadora quienes encabecen la lucha por una universidad enteramente publica, democrática y que esté pensada para ponerse al servicio de los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad. Y no como es ahora, un instrumento de los poderosos para mantener su discurso de clase y también para ampliar sus privilegios. Pero para eso tenemos que tener en cuenta que las universidades no están enlatadas al vacio, forman parte fundamental de la estructura del Régimen del 78 y por tanto del capitalismo español. Solo de esta manera pasaremos de la crítica de Universidad de clases al cuestionamiento de la sociedad de clases.






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