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FRANCIA MOVIMIENTO OBRERO

¿Un resurgimiento de la radicalidad en la clase obrera francesa?

Después de varios años de decaimiento en las luchas, ¿está la clase obrera tratando de mostrar los dientes? La lucha de Air France, con sus directivos perseguidos sin camisa, plantea este interrogante.

Martes 20 de octubre de 2015

De las imágenes de los directivos de recursos humanos de Air France y su camisa rasgada por sus asalariados a aquellas de la tumultuosa bienvenida de Macron en Lyon, la actualidad está marcada por ciertos signos de contestación de sectores de la clase obrera contra sus explotadores y sus representantes políticos. La pregunta es si esta tendencia es un epifenómeno temporal o si, en cambio, inaugura una radicalidad para el próximo período de la lucha de clases.

El “asunto de las camisas” de Air France y la dura reacción de la patronal y el gobierno han jugado un rol como caja de resonancia del descontento obrero que se se había expresado poco hasta el presente. En efecto, se mostró claramente que siempre hay un enfrentamiento entre los "sin camisa", y los “sans culotte” modernos, los trabajadores asalariados.

En la imagen de los trabajadores de Fumel en febrero, amenazando con volar la fábrica si el plan de despidos se aprobaba, los aires de lucha "dura" existían pero aún eran una excepción en este período de declinación de la lucha de clases. En la actualidad, como resultado del "caso de las camisas", se percibe un resurgimiento potencial de la radicalidad.

Los trabajadores del STX no tuvieron "ningún intercambio de cortesías" con François Hollande durante su visita a la sede de Saint Nazaire. Con silbidos, abucheos y lanzamientos de tarrinas de yogur recibieron a Emmanuel Macron en la bolsa de trabajo de Lyon, visita calificada de "provocación pura y simple".

Las clases dominantes están tratando de frenar cualquier signo de radicalización

El gobierno del PS está muy vigilante ante cualquier posible salto en la conflictividad social. La reacción inmediata, unívoca y violenta de las clases dominantes a través de las instituciones del Estado y los medios de comunicación burgueses es indicativa de un deseo de frenar la radicalización que se expresa cada vez más en el seno de la clase obrera. La táctica es simple: deslegitimar, sancionar y crear un clima de temor entre la población frente a una expresión radical por parte de los oprimidos y explotados.

Paralelamente a los llamamientos a la calma e insultos a los empleados encolerizados de Air France, el aparato represivo judicial y policial se dispuso a sofocar la rebelión naciente... y continuar el trabajo de zapa a los derechos de los trabajadores.

Por otra parte, Manuel Valls afirmó en la Asamblea Nacional que el plan que prevé la eliminación de 2.900 puestos en Air France, presentado en ausencia de un acuerdo negociado puede “ser evitado” con la reanudación del diálogo. El primer ministro trató de bajar la presión a la “izquierda de la izquierda” y a la CGT, mientras que el dossier de Air France continúa envenenando el clima social. La CGT también ha decidido no participar en la conferencia social del 19 de octubre, por primera vez desde el inicio del quinquenio. Las elecciones sindicales se acercan, particularmente en la SNCF (Red de Ferrocarriles Francesa) el 19 de noviembre. Eso junto con el Congreso de la Confederación que se realizará en abril 2016, le obligan a adoptar una postura "radical".

Son necesarias la solidaridad y las acciones de clase para hacer frente a la patronal

Ante esta situación, tenemos que organizar las iniciativas sindicales y políticas en los próximos días para expresar nuestra solidaridad con los trabajadores de Air France. Debemos denunciar la represión del Estado y de la patronal.

Los sindicatos de Air France llaman a manifestarse ante la Asamblea el próximo 22 de octubre. Por toda Francia habrá acciones de solidaridad. Se tienen que construir frentes únicos para enfrentar los ataques de la patronal y el gobierno contra los trabajadores, que están levantando cabeza. El NPA, pero también Lutte Ouvrière, deben ponerse a la cabeza de estas iniciativas.

Hasta ahora, Mélenchon, Pierre Laurent y Philippe Martínez, mientras que denuncian la represión, no preparan una respuesta que pueda cambiar la situación de la lucha de clases en Francia.

Hay que concretar la perspectiva de un " todos juntos " contra la represión. El odio de clase se puede convertir en la cuestión central para unir a los sindicatos y capitalizar la indignación creada por los golpes contra nuestros hermanos en Air France. ¡Sería una manera de preparar la respuesta!

Traducción: Luisa Cervantes






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