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Elecciones vascas: una pequeña guía para no perderse

Exponemos a continuación las claves de los comicios autonómicos convocados para el próximo 5 de abril, si el coronavirus no lo impide.

David Medina

@David_jacobino

Jueves 12 de marzo | 07:14

El gobierno saliente está en manos del PNV y el PSE-PSOE, y ha contado recientemente con el apoyo de Podemos para la aprobación de sus Presupuestos. Los análisis señalan que podría quedar un escenario que denominan de “bipartidismo imperfecto”, entre dos polos a derecha e izquierda que representarían el PNV y EH-Bildu.

Urkullu intenta sacar ventaja a pesar de la crisis de Zaldibar

Las elecciones para el 5 de abril son fruto de un un adelanto electoral ¿A qué se debe?

Por un lado parecer ser que el PNV quisiera evitar el "contagio" del clima de polarización que las elecciones anticipadas catalanas – anunciadas aunque aún sin fecha- podrían generar. Por otro lado, quiere sacar tajada del hecho de que varias transferencias autonómicas llegaran justo antes de que arranque la campaña electoral.

Esto les serviría como justificación de su acuerdo con el PSE en Euskadi, con el gobierno de Pedro Sánchez el el Estado y presentarse como el garante en Euskadi de futuras trasferencias pendientes como la de la Seguridad Social.

Sin embargo, en las últimas semanas el gobierno de Urkullu viene sufiendo un gran desgaste fruto de un hecho inesperado aunque previsible: su gestión del desastre de Zaldibar. Toda la historia previa al accidente en el vertedero y la gestión de la crisis hablan de cual ha sido siempre la prioridad del gobierno vasco, la de facilitar el negocio de la patronal de turno en servicios públicos externalizados como este. Aún a costa de la seguridad de los trabajadores y de la población, como ha salido a la luz con la eliminación de controles o el nulo caso a los avisos. Para además, una vez ocurre lo previsible, echar balones fuera como viene haciendo en las últimas semanas.

PNV: el partido de la derecha vasca mantiene su hegemonía.

El PNV, actualmente con 28 parlamentarios, mantendría una tendencia ascendente. Ya en las anteriores sumó un escaño más y las encuestas le dan para estas entre 31 y 32 parlamentarios. Consolida así su posición como el partido hegemónico dentro de Euskadi. Ha gobernado desde 1980 hasta ahora, salvo un paréntesis de 2009 a 2012.

Pese a ser el partido de la derecha tradicional de Euskadi, esto no ha sido un problema para gobernar muchas veces con el PSOE e incluso de 2005 a 2009 con Ezker Batua-Berdeak (el referente de IU en Euskadi). Tradicionalmente también han apoyado diversos gobiernos estatales tanto del PSOE como del PP, en una importante labor de corrección de los fallos del bipartidismo para dar estabilidad al Régimen del 78.

Una labor que compartía en sintonía con la antigua CIU. Sin embargo, la crisis de CiU, su transformación en el PDECAT y el impacto del procés catalán, ha dejado al PNV en solitario en esta función de muleta de Moncloa, algo que de momento no parece infligirle ningún desgaste. Desde esta colaboración han facilitado ataques tan graves como la aprobación de la reforma laboral de 2010 de Zapatero mediante su abstención.

Eso sí, el apoyo no es gratis, no solo en cuanto a la agenda de competencias vascas, sino que sus votos en la investidura de Sánchez se condicionaron nada menos que a la no derogación completa de la reforma laboral del PP. Una demanda que ha sido aceptada no solo por el PSOE, sino también por Unidas Podemos y su ministra de Trabajo que consideró que sería “irresponsable” una derogación total.

EH-Bildu: consolida su giro hacia el centroizquierda

EH-Bildu, actualmente cuenta con 18 parlamentarios. En las anteriores bajó desde los 21 y las encuestas les dan entre 17 y 19. En un principio se constituyó como una coalición de partidos, con el referente de la izquierda abertzale y heredero de Herri Batasuna, Sortu, a la cabeza; Aralar, un partido de la izquierda abertzale escindido en 2001 de Euskal Herritarrok y que tras su disolución en 2017, parte de su militancia se integró en Bildu; Alternatiba, una escisión de 2009 de Ezker Batua-Berdeak a consecuencia de su entrada en el gobierno con el PNV; y Eusko Alkartasuna, una formación socialdemócrata y escindida del PNV.

A partir de 2017 se dotó de una estructura política permanente y de órganos propios con capacidad ejecutiva, así como abrió sus filas a la militancia de personas independientes. EH-Bildu ha ido moderando en sus posiciones y adoptando una línea de gestión institucional que la emparenta en gran medida con lo que en el resto del Estado ha significado Podemos y las confluencias.

El mejor ejemplo lo vimos recientemente, con su abstención en la investidura que dió el gobierno al PSOE de Sánchez. Una postura que contrastaba con la de “bloqueo” sostenida por la CUP. Pero esta deriva ha tenido muestras palpables en el último tiempo, como con su particular gobierno “del cambio” en Donosti, cuya gestión es equiparable a lo que hemos visto en Madrid con Carmena o Colau en Barcelona.

Recientemente su dirigente Arnaldo Otegi, en una entrevista al diario Naiz, declaraba que para su formación "Si conquistáramos un estado independiente, a nosotros nos daría igual que el hegemónico fuera el PNV durante los siguientes veinte años." Una lógica que le acerca cada vez más a una política como la que representa ERC en Catalunya, y con quienes ya se presentaron juntos en la coalición "Ahora Repúblicas" a las elecciones europeas del pasado 2019. En esta línea, EH-Bildu llega a estas elecciones con una propuesta de pacto de cogobierno dirigida tanto al PNV como a Podemos, aunque con pocos visos de concretarse.

Elkarrekin Podemos, un partido de “orden”

Podemos es la tercera fuerza en votos en Euskadi , su referente es Elkarrekin Podemos, coalición formada por Podemos, Ezker Anitza-IU (referente de IU en Euskadi) y Equo Berdeak (Equo). Cuenta con 11 parlamentarios en el Parlamento vasco y las encuestas les dan entre 8 y 9 en estas elecciones.

Recientemente apoyaron los presupuestos del PNV con un acuerdo que adema incluía una cláusula bastante aberrante, ya que impedía que Elkarrekin Podemos presentara cualquier iniciativa que pudiera afectar a los cuentas. Una renuncia tan escandalosa que llevó a que los dos parlamentarios de Ezker Anitza votaran en contra de los presupuestos.

El acuerdo es coherente con la política que la formación morada está llevando adelante en el resto del Estado a favor de garantizar la gobernabilidad y ser un socio "respetable", no solo con el PSOE, sino como en este caso hasta con la derecha vasca.

En esta línea estuvo también su posición de “orden” en contra de la huelga del 30E al considerar que "la huelga ha perdido su carácter de reivindicación laboral para convertirse en una huelga de carácter social y político" y que no daban margen de actuación al gobierno.

No les gustaba la idea de una huelga que en Euskadi la huelga apuntaba contra un gobierno cuyos presupuestos aprobaron y en el resto del Estado contra un gobierno del cual forman parte y que de no asume las demandas de esa huelga.

El PSE y un oscuro pasado

El PSE estaría aparentemente empatado en el cuarto puesto de representación junto al PP. Conserva 9 parlamentarios después de haber perdido 7 de las anteriores elecciones. Las encuestas le dan una recuperación hasta los 11-12. Los social-liberales vascos ha participado en varios gobiernos junto al PNV y llegó a presidir la lehendakaritza entre 2009 a 2012 con Patxi López, sin haber sido la lista más votada y con el apoyo del PP – a pesar de haber negado que aceptaría sus votos en la campaña electoral-.

Fue el único presidente no nacionalista en toda la etapa democrática, y se consiguió solo después de la ilegalización de la izquierda abertzale y las diferentes sentencias del Tribunal Supremo que fueron anulando todas sus candidaturas. Unos métodos de excepción que mostraron la ausencia de límites del los llamados “constitucionalistas” y las pocas diferencias entre el PP y el PSOE en las cuestiones “de Estado”, como hemos visto recientemente en Catalunya.

En el caso del PSE, no olvidemos la filial del PSOE en el País Vasco, esta falta de límites ya la había más que demostrado. No hay más que recordar que fue bajo los gobiernos de su partido, con Felipe Gonzáleza a la cabeza, cuando se crearon y desarrollaron su actividad los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación). Puro terrorismo de estado que el propio Pablo Iglesias denunciaba, aunque hoy, como con otras tantas cosas parece haberse olvidado.

La derecha constitucionalista busca sumar fuerzas

De las fuerzas del llamado “trifachito” solo el PP ha logrado representación en los diferentes comicios celebrados recientemente en el País Vasco. En la cámara autonómica tiene 9 parlamentarios, habiendo perdido uno en las últimas elecciones, y las encuestas le dan entre 5 y 6.

Para aminorar esta sangría, han acordado repetir una fórmula de concentración del voto conservador similar a la de “Navarra Suma”. En medio de la crisis provocada por la salida de su cabeza de lista y presidente por las desavenencias con la dirección de Casado, han terminado pactando con Ciudadanos un reparto de candidaturas.

Se da la circunstancia que la formación de Arrimadas en Euskadi no tiene representación, sus posturas contra el concierto vasco les vienen en contra cuando tanto la derecha como la patronal vascas lo defienden.

La candidatura de Iturgaiz al que todos los medios nombran como un referente del ala más a la derecha del PP (el Aznarismo) y el pacto con Ciudadanos persigue presentar una candidatura unitaria todo lo derechista que se necesite para impedir que Vox plante bandera, algo que todavía no ha conseguido. A su vez, a nivel estatal, les puede servir a los de Casado para fortalecer el discurso derechista y así frenar la pérdida de votos hacia la formación de Abascal y recomponer al PP como el partido de la derecha.

Unas elecciones con pocas sorpresas y ninguna alternativa

Estas elecciones autonómicas se realizaran insertar una crisis del Régimen del 78 que no acaba de solucionarse, aún cuando el gobierno “progresista” es un intento concienciado de lograr al menos una estabilización. La misma crisis del PP vasco es un claro ejemplo de esto.

La opción que se perfila como la más probable es la de un gobierno del PNV con el PSOE, y habría que ver si con algún apoyo de Podemos, devolviendo el favor hecho por el PNV a nivel estatal. En cuanto a la derecha “constitucionalista” todas las encuestas vaticinan su fracaso, lo que suma puntos a la visión de que se trata de una campaña más pensada para ganar rédito en el Estado que para ganar en las elecciones vascas de abril.

Hoy por hoy ninguna de las fuerzas que se presentan aspiran a constituir una alternativa tanto a la derecha nacionalista que es parte del proyecto restaurador del PSOE y Podemos, como a la restauración reaccionaria que querrían imponer desde la derecha y otros sectores del aparato del Estado.

EH-Bildu, que es vista por muchos jóvenes y trabajadores -en Euskadi y fuera de ella- como un referente de izquierda, está muy lejos de algo así. Su propuesta es la de una suerte de pacto tripartito (con el PSOE y Podemos) en lo social y el pacto con el PNV en lo nacional. Una política que solo puede llevar a mayores desencantos y nuevos callejones sindicales a los sectores de la izquierda abertzale que honestamente pelean tanto por la autodeterminación como por el socialismo.

Es un planteamiento que recuerda además a aquel de la mano extendida en lo nacional y el puño cerrado en lo social de la CUP hacia la dirección procesista, que ya se mostró como un fracaso. Hablar de acuerdos con el PSOE y Podemos en lo social, cuando han dejado claro que lo central de su programa no se saldrá del de un gobierno neoliberal “proge”, es abrir la puerta a nuevas renuncias.

Construir una alternativa por la independencia de clase, por el socialismo y por el derecho de autodeterminación, es pues una tarea por delante para la izquierda revolucionaria también en Euskadi. Una izquierda que se proponga tomar como eje el desarrollo de la lucha de clases, la defensa de un programa anticapitalista y la alianza con el resto de la izquierda y que se proponga lo mismo en el resto del Estado, para combatir el Régimen del 78 y las distintas recetas para restaurarlo.






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