Sociedad

MADRID ACAMPADA

Una semana de “rebelión por el clima”, ¿y ahora cómo seguimos?

Tras cuatro días de acampada frente al Ministerio de Transición Ecológica, finalizaba la acción de desobediencia civil organizada por Exctinction Rebellion y la plataforma 2020: Rebelión por el clima a la que se han sumado personas y colectivos durante esta semana.

Ernesto Castilla

ContraCorrent Barcelona

Viernes 11 de octubre | 18:09

Foto: Twitter @ecologistas

El lunes 7 de octubre se iniciaba toda una semana de acciones de protesta a nivel internacional para exigir a los gobiernos que tomasen medidas “reales” contra el cambio climático. En el caso del Estado Español, dio comienzo con el corte del Puente de Raimundo Fernández de Villaverde en Madrid protagonizado por centenares de activistas con un importante peso juvenil.

La policía intervino y desalojó violentamente a quienes ocupaban el puente oponiendo resistencia pacífica. La actuación se saldó con 40 identificados y tres detenidos, entre ellos Jorge Riechmann, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.

Ese mismo día, otro grupo acampó frente al Ministerio de Transición Ecológica en un acto de desobediencia civil organizado por Extinction Rebellion y 2020: Rebelión por el clima, llegando a concentrar a más de un centenar de personas.

A lo largo de la semana, la acampada se convirtió en una expresión del descontento contra el gobierno y su inacción ante la crisis climática; un espacio autoorganizado apoyado por otros colectivos sociales, trabajadores precarios y el movimiento de mujeres que durante los cuatros días que ha durado no han dejado de realizar actividades acompañadas de performances de concienciación y denuncia sobre el tema en varios puntos de la ciudad.

Ante la presencia mediática que despertó el movimiento y tras la represión ejercida con la acción del lunes, el gobierno en funciones del PSOE se vio obligado a ofrecer una reunión a los colectivos acampados que tuvo lugar este jueves. Los colectivos de 2020: Rebelión por el clima y Extinction Rebellion se reunieron con la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y le entregaron 5 demandas exigiendo su “pleno cumplimento”.

En primer lugar, la declaración de la emergencia climática “de forma efectiva, con políticas acordes a lo marcado por la ciencia y recursos económicos suficientes para abordarlas.” En segundo lugar, pidieron “la verdad por parte del gobierno” acerca de la gravedad de la situación climática y ecológica. El tercer punto se refiere a la actuación inmediata, la reducción drástica de emisiones en el menor tiempo posible, en línea con lo planteado por la comunidad científica seguido de un cuarto elemento, la propuesta de “mecanismos de democracia real que permitan la participación ciudadana” para supervisar y controlar las medidas. Por último, reclaman un lugar central para la justicia climática en toda acción para “evitar que los que menos han contribuido al problema y los sectores más vulnerables sean los que más sufran los efectos”.

La ministra declaró en sus redes sociales haber escuchado con “mucho interés” las demandas recibidas. Sin embargo, los colectivos reunidos también informaron que se les ha había transmitido “la dificultad de actuación” por parte del gobierno dada la situación de “inestabilidad política”. Es decir, que el PSOE instrumentalizó la reunión para seguir con su campaña electoral y proponerse como un “gobierno progresista” que “escucha” a los colectivos juveniles, cuando en realidad no está dispuesto a cambiar un ápice su política neoliberal.

Tras finalizar la reunión con la ministra, la acampada se levantó definitivamente para dar lugar a una acción final. Después de una performance simbolizando la desertificación, el aumento del nivel del mar y de las temperaturas, la semana de la rebelión en el Estado Español se cerró con la acción de 6 activistas que se encadenaron a las puertas del Retiro.

¿Y ahora qué?

Elías, uno de los muchos acampados ante el ministerio decía lo siguiente tras la reunión:

“No hemos conseguido prácticamente nada en esta reunión con la ministra. Consideramos que hay que seguir haciendo acciones, convenciendo y captando a más gente a para poder ser cada vez más.” A lo que ha añadido la idea de seguir “sumando hasta que no puedan negar que existimos y no puedan no escucharnos.”

De nuevo, ha vuelto a quedar claro que de la mano del PSOE no lograremos dar respuesta a la crisis climática. El mismo partido que nos reprimió el lunes y cuyos líderes acaban en las grandes eléctricas tras las puertas giratorias, no será quien tome las medidas necesarias para resolver esta grave grave situación medioambiental. Sobre todo, porque para hacerlo debería ir contra los intereses de las grandes empresas multinacionales y la banca, que financia proyectos contaminantes en todo el planeta.

Por eso, más que nunca es necesario buscar las vías para que el movimiento juvenil se extienda, que sume a cientos de miles, que se organice con asambleas en escuelas, universidades y lugares de trabajo, para que la próxima huelga por el clima sea una verdadera huelga general con el conjunto de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. Solo así, con métodos radicales y masivos, nos podemos proponer derrotar a los responsables de esta catástrofe.

Debemos poner en pie un movimiento ecologista que una a todos los sectores explotados y oprimidos por este sistema; una lucha en la que se una la juventud, el movimiento de mujeres, los migrantes y la clase trabajadora para tumbar este régimen que mientras ataca a todos ellos, actúa como garante de los beneficios de las grandes empresas contaminantes.

Si este sistema no es compatible con la vida, pues entonces tumbémoslo.






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