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CRISIS POLÍTICA

Injerencia, mediación y “desencuentros” en medio de una aguda tensión política

La OEA y su injerencia en la política nacional. Intentos de Maduro en busca de mediación de la Unasur para propiciar condiciones favorables en un eventual “diálogo político” con la derecha.

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Sábado 21 de mayo de 2016

Fotografía: El presidente de la Comisión de Política Exterior del Parlamento venezolano entrega al secretario general de la OEA, Luis Almagro, el pedido formal de invocación de la Carta Democrática Interamericana. EFE/LENIN NOLLY.

La voluntad intervencionista de Almagro y la OEA en la política nacional no aguantó dos pedidos de la MUD, mientras que Maduro busca servirse de la mediación de la Unasur, y de ex presidentes como Rodríguez Zapatero, para propiciar condiciones favorables en un eventual “diálogo político” con la derecha.

También en la arena diplomática, gobierno y oposición se disputan el control de la situación de tenso clima político nacional, marcado por la disputa política e institucional en torno al referéndum revocatorio promovido por la derecha, la negativa del gobierno a realizarlo este año, y el auto prorrogado “estado de excepción y emergencia económica” impuesto por el mismo Maduro, con el favor del TSJ.

Todo esto, mientras los aumentos de precios, desabastecimiento e inflación, golpean aún más la deteriorada capacidad de consumo de las familias trabajadoras y populares, en medio de la crisis económica.

MUD a la OEA: “urgimos su actuación”

La MUD no está sola, ni por la voluntad de intervención de organismos como la OEA, ni por la mediación interventora de ONG’s como Human Right Watch (HRW), quienes a través de su director para las Américas, José Miguel Vivanco, pidió este lunes a la OEA que aplique la Carta Democrática contra el gobierno de Maduro, el mismo día y con el mismo motivo, que el fechado de la carta dirigida por la Asamblea Nacional.

El contenido de esta (última) carta ya se conoció a través de la publicación este jueves 19 desde la cuenta de Twitter de Luis Almagro. En la que se refiere que “la situación en Venezuela es de un deterioro sin precedentes, y de tal gravedad que en los últimos meses ha superado las posibilidades de resolución institucional exclusivamente interna” (!), además de “una grave crisis sanitaria y alimentaria sin precedentes” con lo cual los parlamentarios de la MUD declararán “urgimos su actuación (…) antes de que sea demasiado tarde”.

Como ya lo hemos venido refiriendo reiteradamente, dentro de los recursos manejados por la MUD para apalancar iniciativas proyectadas a retomar el poder, está el presionar con la mediación del imperialismo y los bloques de gobiernos derechistas aliados en la región.

En este marco, la OEA, como organismo que desde su fundación responde a una política de arbitraje del imperialismo sobre los países miembros de la región, sin disimular su orientación política, intervencionista e ideológica, no desaprovecha la oportunidad que le confieren los representantes de la MUD, para forzar al gobierno de Maduro. Aunque cínicamente diga Almagro que le preocupa el “aumento exponencial de violencia y conflictividad que vive nuestro país”, la verdad es que buscan aprovecharla para azuzar al gobierno nacional, y con su demagogia democrática, buscan también aprovechar el descontento popular y encubrir su programa profundamente antiobrero, antipopular y reaccionario.

El diálogo que buscan UNASUR y Zapatero en el país

Pero más allá de la cháchara altisonante de la Canciller Rodríguez aseverando que el gobierno “no está bajo examinación de nadie ni lo estará”, o del embajador ante la OEA, Jorge Valero, pidiendo a miembros de la OEA “llamar a Capítulo a Almagro” por sus “delirantes” declaraciones contra Maduro, muy poca convicción logra despertar el gobierno cuando dice “defender la soberanía”, y a la par, flirtea con la mediación de la Unasur de la mano con los ex presidentes Leonel Fernández (República Dominicana), Martín Torrijos (Panamá), y Rodríguez Zapatero (España).

La visita esta semana de esta comisión de ex presidentes y de la Unasur se da en el marco de un nuevo pico en el clima de tensiones políticas y sociales, motivado –como señalamos arriba– por el proceso de revocatorio, la negativa hasta el momento del gobierno a realizarlo y el auto prorrogado “estado de excepción”, a la par con las tensiones diplomáticas entre el gobierno y la OEA, y la incertidumbre política y social que le generan sobre los distintos factores de poder los recientes conatos de saqueos y protestas por la crisis en los servicios de agua y luz, además de la escasez de alimentos básicos.

Como fue escrito en una reciente nota “las FANB están en el centro de la escena” y todas las fuerzas políticas que imperan vuelven sus ojos a ellas, ya sea buscando acelerar la transición a un “cambio de gobierno” o a una nada descartable “salida negociada”, y hasta movimientos más forzados que puedan venir desde el interior castrense.

En este sentido se explica que Zapatero exprese querer “trasladar a todos los actores” y pedir “la máxima colaboración de los representantes políticos de Venezuela y a la comunidad internacional”, por lo cual se reunió este jueves con líderes de la oposición como Enrique Capriles (PJ) y Ramos Allup (AD), y también con figuras del chavismo como la Canciller Rodríguez y el propio presidente Maduro.

En otro artículo adelantamos que el proceso de referéndum “podría ser el terreno donde buscar ‘consensos’ (…) funcional a la necesidad de orden de la clase dominante”y que en caso de habilitarse pero para el año próximo,“facilitaría tal entendimiento” quedando abierta la pregunta “¿Se impondrá una salida de este tipo? (…) En estas explosivas condiciones nada puede descartarse”, pero a su vez advertíamos que “una ‘transición pactada’ se apoyaría en aspectos bonapartistas del actual régimen, a los que la MUD estaría muy dispuesta a recurrir para sus propios fines antipopulares y proimperialistas”.

El ALBA-TCP y su impotencia

Ante las declaraciones de Almagro contra Maduro también se dio el “automático” pronunciamiento de los países que conforman el ALBA-TCP, quienes en apoyo incondicional al presidente Maduro llamaron “a cerrar filas ante esta continua amenaza contra la estabilidad democrática del país y de la región”, como ellos mismos sostienen.

Esto último sería lo clave del motivo de su comunicado contra la OEA, en un momento en que la propia crisis política y social del país encuentra a Maduro en su momento más crítico desde que asumió la presidencia, y este organismo de las débiles burguesías nacionales de la región teme perder otro país de la alianza.

En realidad, es el propio proyecto limitadamente nacionalista burgués de los países que conforman el ALBA-TCP y sus timoratas medidas económicas y políticas que jamás llevaron a cuestionar de fondo al imperialismo ni avanzaron realmente a pasos de una verdadera liberación nacional, más allá de políticas de regateo, no han hecho más que posibilitar el avance la derecha sobre la región sobre la que se monta el imperialismo, y entorpecer el camino propio de la lucha de los pueblos latinoamericanos hacia una verdadera liberación.

La misma actitud timorata se traslada también al plano político más recientemente, encontrando al ALBA-TCP impotente tanto para frenar el golpe Institucional en Brasil como para luchar contra el mismo una vez consumado.

No sólo es la derecha de la MUD quien amenaza la soberanía nacional con sus llamados a la intervención política de la mano del imperialismo; también el propio proyecto nacionalista del gobierno de Maduro se ha mostrado impotente para frenar y combatir el avance del imperialismo y la derecha en la región, y su creciente bonapartización no hace más que acelerar esta tendencia más allá de que lo use como retórica para combatir al mismo.

Para los trabajadores, resulta de primera importancia ligar la lucha contra la injerencia imperialista a la lucha por sus demandas fundamentales y un plan de emergencia obrera y popular de salida a la crisis, en una clara alianza de los distintos sectores obreros y populares de la ciudad y el campo. Para eso es fundamental la total independencia política y de clase, por eso una vez más insistimos, contra el “estado de excepción”, y también contra la derecha reaccionaria, son los trabajadores y el pueblo pobre los que pueden abrir el camino a una salida progresiva a la crisis nacional.






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