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5 medidas clave (y una extra) contra la inflación por las que organizarse y pelear

Son muchas más, pero recogemos aquí cinco medidas clave contra la inflación en torno a las que organizar un gran movimiento que haga pagar sus crisis y mordidas salariales a los capitalistas. Y una extra que no debemos olvidarnos.

Jorge Remacha

Lunes 13 de junio
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Que la subida de los precios se está comiendo el salario es algo que se comprueba cada día. El año pasado el incremento salarial no pasó del 1,5% y en lo que va de año está en el 2,3%, quedado muy por detrás del aumento del coste de la vida. Esta situación desde hace tiempo es insostenible para muchas familias que ven como sus salarios no llegan, ya que en marzo la inflación se situaba en un 9,8% o en mayo en un 8,7%, máximos desde hace 37 años.

Aunque podríamos elegir más, aquí desarrollamos cinco medidas para combatirla:

1- Subida con escala móvil de salarios y pensiones con indexación mensual y apertura de libros de cuentas

Las 35 mayores empresas cotizadas del IBEX 35 incrementaron sus beneficios nada menos que un 83,5% respecto de los obtenidos en 2019. Situándose en 57.797 millones de euros, la cifra más alta de su historia. ¿Los sueldos? Bien, gracias, congelados o bajando. A ver si va a resultar que se hacen de oro con la explotación.

Los libros de cuentas son la prueba de que cuando la patronal pide hacer "sacrificios" o "apretarse el cinturón" se está llevando beneficios históricos. Por ejemplo, con un impuesto del 30% —el tipo que paga en el impuesto de la renta una maestra— a los 58 mil millones de beneficios del IBEX35 se podría duplicar la cuantía del ingreso mínimo vital y multiplicar por 6 su cobertura. Así que cuando los capitalistas suben los precios, congelan y rebajan sueldo, despiden o envían al ERTE hablando de que ha subido la electricidad, el gas, etc, habría que ver a qué pérdidas se refieren mientras tienen beneficios históricos.

Estas demandas de indexación de salarios al aumento del coste de la vida ya están presentes en la huelga del metal en Cantabria o en la lucha de Telepizza sobre los salarios, así como podrían extenderse por más conflictos.

Sin embargo, las burocracias de CCOO y UGT proponen negociar subidas salariales entorno al 2,5% en 2022, algo insuficiente mientras el salario real es cada vez menor para millones de hogares de clase trabajadora. Es necesario acabar con todo el legado de precariedad peleando por la derogación de todas las reformas laborales, así como por subidas por encima de la mordida salarial y de pensiones que ya se ha efectuado.

2- Contra las consecuencias de la guerra, la ocupación rusa de Ucrania y el rearme imperialista europeo

Este gobierno además de presentarse como progresista se suma de forma entusiasta al proyecto imperialista de la OTAN y al rearme militar, mientras va avisando de que “habrá sacrificios” por las consecuencias de la guerra y no toca ni un euro de los beneficios cada vez mayores de las grandes empresas.

Es necesario que la clase trabajadora, junto a la juventud y el resto de sectores populares, sea parte de un movimiento que condene y exija la retirada de las tropas rusas de Ucrania, y al mismo tiempo se oponga a la intervención indirecta de los países de la UE - mediante el envío de tropas a Europa del Este y armas a Ucrania -, los programas de rearme imperialista y a la guerra económica de las sanciones de la UE y EEUU.

Los bloqueos y sanciones son una expresión de una creciente guerra comercial, como no se veía desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Los pueblos ruso, ucraniano, europeo y de otras regiones del mundo - como los países del norte de África y Oriente Medio que tienen ya comprometida su seguridad alimentaria - serán los pagadores de un conflicto entre potencias capitalistas que puede escalar a episodios de barbarie mucho peores.

Es urgente que en el movimiento obrero, desde los sectores combativos de los grandes sindicatos y la izquierda sindical, empiece a emerger un ala que se plante ante los ataques económicos y sociales en curso, y a la vez tome en sus manos las banderas y un programa internacionalista como este, que declare la “guerra a la guerra”, teja lazos de fraternidad entre los trabajadoras y trabajadores del continente y apunte a una salida independiente a la actual crisis tanto del régimen reaccionario ruso de Putin, como de los gobiernos imperialistas de la UE y la OTAN y el gobierno Zelensky subordinado a ellos.

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3- Reparto de horas de trabajo para acabar con el paro y trabajar menos

La reducción de la jornada laboral se trata de una reivindicación histórica del movimiento obrero que es más actual que nunca: hoy necesitamos luchar por una reducción de jornada, sin recorte salarial o incluso con una subida en aquellos sectores con retribuciones más bajas. Persigue no solo trabajar menos, sino repartir las horas restadas mediante nuevas contrataciones.

Esto es: acabar con los ritmos y jornadas de sobreexplotación, al mismo tiempo que combate el desempleo de masas que, en pleno agosto en el Estado español alcanzaba el 14%, con un 33% entre los menores de 25 años. Esta es una reivindicación que solo puede ser impuesta por la lucha de los y las trabajadores contra los intereses de la patronal.

Es esta una pelea que se enlaza con la lucha de los trabajadores por acabar con la dominación del capital, reorganizando la sociedad sobre nuevas bases, radicalmente democráticas, en la que el trabajo sea realizado por todo el mundo, en armonía con la naturaleza y en función de satisfacer las necesidades sociales.

4- Contra la inflación: control de precios en comisión de plantilla y usuaries

Dentro de la inflación son un caso especial los alimentos básicos frescos, también dentro de esa lista negra de productos que empiezan a ser prohibitivos al mismo tiempo que básicos para muchos y que siguen incrementando sus precios. Es el caso de la carne, el pan, los cereales, las legumbres, las hortalizas, la leche, el queso y los huevos. Respecto abril del año pasado el aceite de oliva se ha encarecido un 42,5%, la pasta un 25% y la fruta un 9,5%.

Según el informe del INE los precios que más han subido en el mes de abril han sido "otros aceites" (96,2%), los combustibles líquidos (95,7%), los hoteles y hostales (50,5%) y el aceite de oliva, un 42,5%; y la electricidad, un 34,9%.

Para impedir la especulación sobre los precios que hacen algunos grupos empresariales como las grandes superficies, supermercados y empresas alimenticias, la hostelería o la vivienda, es necesario imponer el control de precios por parte de comisiones conjuntas de plantilla y usuaries.

Esta medida ha sido una herramienta histórica de protesta popular y reproducción de la vida por movimientos de mujeres ante las subidas de precios para imponer la subsistencia de los hogares, mediante tasaciones populares y huelgas de alquileres. Extendamos esta experiencia a la capacidad de planificar y controlar precios de forma conjunta con la plantilla de estos centros de trabajo.

En cada experiencia de control (de control obrero, pero también inquilino o de tasación popular) hay una semilla de organización de una sociedad por parte de la clase trabajadora, como se vio en la revolución de Portugal o en las huelgas de mujeres y de alquiler de 1918.

5- Nacionalizaciones sin indemnización y bajo control de trabajadores y usuarios

Mientras la gasolina ya había sufrido un alza de máximos históricos en los meses anteriores a enero, llegando a 1,538€ el litro de media, en sólo tres meses avanzó hasta los 1,845€ el litro de marzo, un coste que ya ha llegado a los 2 euros y está detrás de largas colas para ir a por gasolina a lugares donde es ligeramente más barata, o las suspensiones en invierno de la calefacción o del aire en verano aún durante alertas climáticas en multitud de lugares. Respecto a la electricidad el 7 de marzo en la hora punta de 19 a 20h, de máximo gasto, se alcanzaron los 700€. Ese mismo día un año atrás el precio a esa hora era de 75€, diez veces menor.

Esta situación comienza a ser insostenible para muchas familias que ven como sus salarios no llegan, en marzo la inflación creció cuatro veces más que los salaros y eso golpea a las familias. Los bancos de alimentos, por ejemplo, prevén para este año un aumento de un 20% en su demanda.

La electricidad y los carburantes serían dos sectores estratégicos en los que sería urgente la nacionalización sin indemnización y bajo control de trabajadores y usuarios de los oligopolios de la energía, así como en el trasporte, la congelación e intervención del mercado del alquiler y la alimentación, para garantizar el acceso a los suministros para las clases populares y la no especulación.

Bonus- Expropiemos a los expropiadores: control obrero de los medios de producción

Podríamos haber incluido más medidas, pero para pelear por estas cinco es necesario tener en cuenta que no son luchas aisladas: se combinan entre sí. Pero sobre todo se combinan con la necesidad de expropiar a los capitalistas que nos expropian cada día nuestro trabajo (y futuro) y conquistar el control obrero de los centros de trabajo, dirigidos democráticamente por la clase trabajadora que los hace funcionar y reorientando su actividad del lucro a la satisfacción de necesidades sociales de la comunidad.

Los explotados y oprimidos necesitan expropiar a los expropiadores y tomar en sus manos la totalidad de las fuerzas productivas existentes en manos de la clase trabajadora y se puedan conformar relaciones fraternales y de cooperación.
Pero esto no “caerá del cielo” ni será una concesión de gracia de los gobiernos capitalistas, sino todo lo contrario.

Para lograrlo necesitamos terminar con esos gobiernos y sus Estados, e imponer formas de democracia muy superiores, basadas en organismos de autoorganización de la clase trabajadora y los sectores populares. Solo así podremos lograr dar una salida a una crisis que tiene cada día más el carácter de civilizatoria.

Para esto es lo que tenemos y merece la pena prepararse y proponerse construir una izquierda completamente independiente del reformismo y quienes se resignan a que no hay otro futuro posible que el que el capitalismo nos ofrece. Una izquierda que ponga en el centro desarrollar la organización y movilización social, con la clase trabajadora al frente, para conquistar ese otro futuro posible y deseable.


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Jorge Remacha

Nació en Zaragoza en 1996. Graduado en Historia en la Universidad de Zaragoza. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español y en la agrupación juvenil Contracorriente.

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