Juventud

AGRESIÓN NEONAZI

Agresión neonazi a estudiantes en la Complutense

El pasado miércoles cinco estudiantes del colectivo Unión de Estudiantes Progresistas fueron agredidos por un grupo neonazi, sin que se haya producido ninguna detención.

Lunes 18 de abril de 2016 | 18:42

En el contexto de la jornada de reflexión antes de las elecciones a Junta de Facultad, cinco estudiantes de Derecho pertenecientes a UEP, fueron agredidos en la puerta de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid por un grupo neonazi que llevaba porras extensibles, palos y sticks de hockey.

La brutal agresión, dejó a dos estudiantes con contusiones en el rostro y a otro con el pulgar de la mano derecha roto, un traumatismo craneal y cinco grapas en la cabeza. Tras ello, los estudiantes presentaron una denuncia de los hechos en la comisaría de la Policía Nacional de Moncloa.

El caso está siendo supuestamente investigando por miembros de la Brigada de Información, sin que se hayan producido por el momento ninguna detención.
El Decanato de la facultad emitió un comunicado en el que condena que “con comportamientos de este tipo, se intente quebrantar el legítimo ejercicio de los derechos democráticos de nuestros estudiantes”.

Mientras, desde la UEP afirman que «con el apoyo del Rectorado, vamos a llegar hasta el fondo del asunto, explorando todas las opciones que la ley pone a nuestro alcance para conseguir que tanto los agresores como aquellos que los protegen y alientan respondan por las consecuencias de su execrable acto, tanto por la vía penal como por el régimen disciplinario de la Complutense».

Tres años atrás, ya se produjo otra agresión similar en la zona de informática de la misma facultad a estudiantes del mismo colectivo.

En el Estado Español los grupos de ultraderecha cuentan con un trato entre la impunidad y la protección policial, judicial y mediática, en especial si lo comparamos con los castigos ejemplares de represión a la clase obrera o la juventud luchadora por parte del Estado. Puño de hierro para unos, guante de terciopelo para otros.

Tampoco debería ser muy sorprendente, dado que las fuerzas de represión del Estado Español están llenas de altos cargos ocupados por viejos miembros de los “grupos incontrolados” de ultraderecha de décadas anteriores, con un largo historial de palizas a sus espaldas, dentro y fuera de las comisarías, los cuales están amparados por la ley.

De la misma manera, para el Estado estos grupos son fuerzas de choque que campan a sus anchas, por lo que la policía o el sistema judicial, incluso los medios de comunicación, tienden a blindar a los crecientes grupos ultraderechistas, en muchas ocasiones desde la posición de considerar una agresión como peleas de bandas.

El ejemplo lo ponen el desmantelamiento de sus “hogares sociales” en barrios madrileños como Tetuán o Chamberí, que sólo fue posible gracias a la lucha de los vecinos de estos barrios obreros por expulsarlos, en una ciudad que registra un aumento alarmante de las agresiones por homofobia o racismo.

Por ello, ni la policía ni régimen universitario, sino la organización de la juventud antifascista con la clase obrera y los sectores oprimidos en los centros de estudio, de trabajo y en los barrios obreros, podrá combatir tanto los ataques de los grupos de ultraderecha, como la represión del Estado.






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