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Al menos tres muertos en las protestas contra el golpe de Estado en Sudán

Miles de personas salieron este lunes a las calles de Sudan para protestas contra el golpe de Estado perpetrado por el Ejército que destituyó al gobierno de transición surgido tras la caída de Al-Bashir hace dos años en medio de huelgas y protestas.

Lunes 25 de octubre | 14:18

Movilizaciones contra los intentos golpistas del Ejército en Jartum el 21 de octubre.

Al menos tres personas murieron este lunes por heridas de bala durante las manifestaciones en contra del golpe de Estado perpetrado por los militares en Sudán, que ha puesto fin al proceso de transición que se inició tras la caída del dictador Omar al Bashir, en abril de 2019.

"Se ha confirmado la muerte de un tercer mártir por disparos de las fuerzas del consejo militar golpista", anunció en su página de Facebook el Comité Central de Médicos de Sudán, que añadió que los heridos superan los 80 hasta el momento.

El Comité Central de Médicos, que desde la revuelta de 2019 que derrocó a Al Bashir atiende a los manifestantes y contabiliza las víctimas, indicó que todavía están haciendo el recuento de de fallecidos y heridos.

Por su parte, la Asociación de Profesionales de Sudán, una de las organizaciones que lideró las protestas dos años atrás alertó a los manifestantes que los militares están tratando de quitar las barricadas en varios puntos del país para facilitar su movimiento y "continuar con la campaña de detenciones".

"Advertimos a las revolucionarias y revolucionarios que eviten los enfrentamientos y la confrontación con estos criminales", advirtieron en un comunicado publicado en Facebook, en el que hicieron un llamamiento también a "proteger las barricadas durante la noche".

Desde las primeras noticias de los arrestos del primer ministro sudanés, Abdalá Hamdok, y otros miembros de su gabinete, se han registrado manifestaciones en varios puntos de Sudán, en las que miles de personas cortaron carreteras y quemaron neumáticos, y en la capital Jartum la respuesta fue un gran despliegue del Ejército y represión abierta.

Posteriormente, el presidente del Consejo Soberano, máximo órgano de poder del proceso de transición en Sudán, el general Abdelfatah al Burhan, disolvió el Consejo de Ministros y el propio Consejo Soberano.

A través de la televisión estatal, Al Burhan leyó nueve puntos que incluyen la declaración del estado de emergencia en todo el país, la disolución del Consejo Soberano y del Consejo de Ministros y la suspensión de varios artículos del documento constitucional que sentó las bases de la transición tras el derrocamiento de Omar al Bashir.

Gobierno de transición y golpe militar

Tras las movilizaciones y huelgas que acabaron con la caída de Al-Bashir en 2019 la oposición política y los militares llegaron a un acuerdo para evitar que estas se extiendan y profundicen, al mismo tiempo que mantuvieron lo esencial del régimen de Al-Bashir. El acuerdo que había establecido el llamado Gobierno de Transición, compuesto por el Ejército y los dirigentes de la Alianza para la Libertad y el Cambio (ALC) plantearon en ese momento la perspectiva de celebrar elecciones nacionales en 2022.

De esa manera, y bajo esa promesa, los trabajadores y el pueblo de Sudán depositaron sus expectativas en poder conquistar un Gobierno civil para el próximo año, que finalmente responda a las demandas económicas y políticas levantadas durante todo el proceso de revueltas que derrocaron los 30 años de tiranía de al-Bashir.

Sin embargo, durante estos últimos dos años la situación social y económica no cambió sustancialmente, y más allá de algunas concesiones sociales los pilares estructurales heredados de la dictadura del al-Bashir se mantienen intactos. Por su parte la coalición del Gobierno de transición comenzó a mostrar fisuras y la convocatoria a elecciones finalmente se pasó para 2023.

Esta situación llevó a diferentes protestas como las de agosto de 2020, a un año de la instauración del Gobierno de Transición que fueron brutalmente reprimidas.

Las tenciones dentro de la coalición entre los grupos que integran la ALC y el Ejército aumentaron aún más después de que un intento de golpe atribuido a los seguidores de al-Bashir fuera frustrado en septiembre .

Tras varias semanas de movilizaciones finalmente el Ejército dio este lunes un golpe de Estado disolviendo el Gobierno del primer ministro, Abdalá Hamdok.

La oficina del primer ministro emitió un comunicado en el que informó de que Hamdok y su esposa fueron "secuestrados la madrugada de este lunes en su residencia de Jartum y fueron llevados a un lugar desconocido por una unidad militar".

Horas más tarde, el presidente del Consejo Soberano, máximo órgano de poder del proceso de transición en Sudán, el general Abdelfatah al Burhan, disolvió tanto el Gabinete de ministros como el propio Consejo Soberano y anunció también el estado de emergencia en todo el país.

"Afirmamos que las Fuerzas Armadas continúan por el camino de la transición democrática hasta la entrega del liderazgo del país a un Gobierno civil elegido que alcance las aspiraciones" del pueblo sudanés, aseguró Al Burhan.

"Trabajamos todos a partir de hoy hasta las elecciones generales en julio de 2023", remachó el general golpista, que añadió que, hasta entonces, "un Gobierno de figuras nacionales independientes (...) con una representación justa de todos los sudaneses" asumirá el poder.

Además de Hamdok, otros ministros y miembros civiles del Consejo Soberano fueron detenidos y llevados a un paradero desconocido.

Tras la intentona golpista fallida de septiembre pasado, Hamdok había dicho que era necesario "reformar los órganos militares y de seguridad" después de que acusara a "remanentes del régimen" de al-Bashir, de orquestar la asonada.

Como quedó demostrado en las movilizaciones que acabaron con el gobierno de Al-Bashir y las movilizaciones del año pasado y las de este mismo lunes contra el golpe, los trabajadores y el pueblo de Sudan están dispuestos a salir a las calles por sus demandas.

La denuncia de Hamdok sobre los "remanentes del régimen" que seguían en el Gobierno de transición no solo llegaron tarde sino que estaban inscriptos en el propio acuerdo que sellaron tras las movilizaciones de 2019. El Gobierno de transición terminó frustrando las expectativas de los miles que se manifestaron y los cientos de heridos y muertos que lucharon bajo la consigna de que "caiga todo el régimen". Ningún acuerdo que incluya al Ejército o a fuerzas dispuestas a cederle o a negociar con los viejos personeros del Gobierno de Al-Bashir podrá cumplir con las expectativas populares. Solo la movilización, la huelga y los piquetes, como los de 2019, podrán hacer retroceder al Ejército y abrir un camino para imponer sus postergadas demandas.






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