Política Estado Español

TRIBUNA ABIERTA

Ana Iris Simón: un discurso rojipardo y una defensa vergonzosa

El discurso de Ana Iris Simón se hizo viral y generó una amplia polémica. Aquí una visión critica desde la izquierda anticapitalista y revolucionaria.

Martes 25 de mayo | 13:16

Este domingo Ana Iris Simón pronunció un discurso ante Pedro Sánchez, presidente del gobierno más progresista de la historia, sobre el reto Demográfico. Dicho discurso se hizo viral, y a buena parte de la izquierda incluso le pareció revolucionario. Afortunadamente ni todo el monte es orégano ni toda la militancia de la izquierda revolucionaria y anticapitalista somos personas acríticas; por lo que el discurso recibió bastantes críticas y, horas después, un conocido escritor afín al PCE tuvo que mandar un mensaje manipulado en apoyo de la reacción de Ana Iris.

Para empezar la crítica constructiva, esa que estamos obligadas a realizar desde el marxismo revolucionario, debemos decir que es un hecho la precarización de la juventud en el Estado Español. Esta se debe al capitalismo y a su, hasta ahora, vertiente más feroz: el neoliberalismo. Para combatirlos somos conscientes que debemos de hacerlo desde posturas revolucionarias; nunca desde posturas reaccionarias, machistas e imperialistas que asuman el racismo institucional como el mal menor, ni a las mujeres como fines reproductivos y ligadas a los cuidados de hijos, hijas e hijes.

Como podemos observar en el video, Ana Iris se limita a leer un texto. No le criticamos por ello, pero es una muestra de que el texto estaba, o pretendía estar, bien preparado para tratar de ser una buena herramienta propagandística sin caer en los posicionamientos claramente machistas, imperialistas y reaccionarios en los que su autora ha caído reiteradamente en diversas entrevistas dejándonos perlas como éstas, relatadas aquí.

Frases como: “rescatar la importancia y el valor de las comunidades orgánicas en toda su complejidad, sin remilgos ni moralinas: la familia, el municipio, la patria” o esta otra: “y a raíz de ellas reivindicar, claro, la masculinidad de mi hermano, de mi abuelo, de mis amigos y de mi padre, que cumple con muchísimos de los estereotipos de lo que ahora se ha convenido en llamar el “hetero básico”. O esta otra mencionada aquí: “Y en medio no hay nada, no hay nadie que señale, grupos puntuales quizá, como el Frente Obrero. Por eso a Verstrynge se le ve como un ‘maverick’, como decía Esperanza Aguirre que era ella.”

Con estas citas quedarían bastante justificadas las críticas realizadas a Ana Iris por rojiparda y reaccionaria, eso que pretende desmentir Daniel Bernabé. Quien, además, dice en defensa de Ana Iris: “no hay nada peor que tener que defenderte de algo que no has dicho”. Cuando la postura de ésta ha quedado bien plasmada con el simple repaso de las entrevistas citadas.

No obstante, se hace necesario recordar algunos conceptos. El modelo de familia es algo que debe ser consensuado entre aquellas personas que decidan formarla, independientemente de que sean del mismo sexo, diferente o su sexualidad no sea binaria. Del mismo modo hay que respetar la decisión de tener o no hijxs. En ningún caso se puede despreciar que un “tipo” de familia sea mejor o peor que otra.

En segundo lugar, es cierto que existe un descenso de la natalidad, cuyas causas se encuentran en el modelo socioeconómico actual. Pero no por ello debemos alimentar la idea falangista sobre la familia; ya que, como se expuso en el punto anterior, se han de respetar a todas, todos y todes.

En un programa de transición, antes de poder llegar a una sociedad que se rija por la máxima “de cada cual según sus capacidades y a cada cual según sus necesidades”, se deben implementar medidas, entre otras, como la reducción de jornada por cuidado de hijxs sin reducción de sueldo, excedencias por cuidado de hijxs pagadas y ampliación de permisos de cuidados. Pero nunca se debe de tratar de volver a imponer, como ocurrió en el franquismo, la idea de que el lugar de los hombres está en el centro de trabajo produciendo y el de las mujeres en el hogar dedicándose a los cuidados. Sobre la jornada laboral en una fase de transición, aunque no sea el tema de este artículo, hay que tener en cuenta que es necesario reducirla para toda la clase trabajadora; ya que es impensable que no se haya reducido desde 1919, pese a los grandes avances tecnológicos y las elevadas cifras de personas en situación de desempleo.

Finalmente, nunca debemos hacer diferencias entre obrerxs de diferentes nacionalidades. Debemos ser conscientes que la liberación de la clase obrera deberá ser a nivel internacional. Aunque las revoluciones normalmente comiencen en un territorio concreto, llegado el momento, han de extenderse internacionalmente. Hemos de ser conscientes de que tenemos mucho más en común con un obrero chileno o un subsahariano que trabaja la tierra para otro, que con cualquier capitalista español como Amancio Ortega o Ana Patricia Botín. Nativa o extranjera la misma clase obrera.

Como puede observarse, estos postulados están bien lejos del progresismo y del liberalismo, que menciona Daniel Bernabé. Es obvio que es necesaria la unidad de la clase obrera en un frente lo más amplio posible, pero hay situaciones en las que algunas no podemos mirar para otro lado.






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