Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA MACHISTA

Apología de la violación en un diario de Tarragona

Las redes sociales se llenan de indignación ante la columna del director del diario de Tarragona en la que justificó la violencia sexual. Mientras siguen aumentando los casos de agresiones sexuales.

Viernes 22 de julio de 2016 | 18:11

“Cuando una mujer me dice que no, no me la creo”

Con estas palabras Josep Ramon Correl, el director del diario de Tarragona, reafirmaba la postura de su artículo misógino en una entrevista a la emisora de radio Rac 1. En la misma línea llegó a decir, entre otras barbaridades, que “las mujeres se ponen guapas para atraer al macho”.

A pesar de la gravedad de los hechos, sus palabras siguen completamente impunes. La única consecuencia ha sido una ridícula “disculpa” de su parte, en la que sólo alega que su comentario es “antiguo” en un contexto “susceptible”. Mientras su nota sigue publicada en su diario.

Las redes sociales han explotado de indignación con numerosos tuits en contra de su artículo.

En el mismo, Josep R. Correl se burlaba y criticaba una campaña del Ayuntamiento de Tarragona contra las agresiones sexistas. A la vez, no solo banalizaba y ridiculizaba una terrible realidad que afecta a miles de mujeres como es la violencia sexual, sino que la justificaba. Excusándose con el alcohol como el “desinhibidor” que provoca lo que él cínicamente nombra como “malezas”. Y comparando las relaciones amorosas y sexoafectivas con transacciones comerciales, donde impera el “todo vale “, y por tanto la voluntad de la mujer no cuenta para nada.

Así mismo lo declaraba: “La pericia de la conquista amorosa requiere mucha perseverancia. Si damos por buena la sentencia que ‘sólo el sí es sí’, pondremos en peligro el futuro de la raza humana. En el amor, como en el marketing, la venta comienza cuando te dicen no. Siempre con señorío. Eso sí”

Este discurso podría parecer de otra época, pero en el fondo está muy arraigado en un sistema donde prima la “cultura de la violación”.

Cada año se denuncian más de mil casos de violaciones, y más de 9000 casos de otro tipo de agresiones sexuales. Eso sin contar que en la mayoría de ocasiones no se llega a proceder a ninguna denuncia.

Una cifra que aumenta durante estas fechas en los entornos festivos y de ocio nocturno. Esta misma semana varias organizaciones feministas de Barcelona denunciaron que en las fiestas mayores del barrio barcelonés de Poble Sec hubo varios casos de agresiones y acoso sexual.

Ante esta realidad, distintos colectivos y organizaciones feministas y de mujeres llevan años realizando campañas para hacer frente a ello. Se pudo percibir en las masivas movilizaciones contra las agresiones sexuales que se produjeron en los San Fermines.

Campañas y movilizaciones que han forzado a que, desde distintas instituciones como los Ayuntamientos de varias ciudades, se tomen medidas. Así sucedió en el Ayuntamiento de Tarragona que inició la campaña que hemos nombrado previamente. Sin embargo, no existe de su parte un interés real en erradicar la violencia machista. Prueba de ello es que desde el Ayuntamiento se denegó la moción presentada por la CUP para dar una respuesta a la nota del director del Diario de Tarragona.

No podemos esperar nada de un sistema donde está normalizado que en los medios de comunicación se aborden estos temas con frivolidad e, incluso, culpabilizando a las víctimas. Tal y como sucedió con el trato de la noticia de la chica que fue brutalmente violada por cinco hombres en Pamplona.

Ni de un sistema donde la justicia patriarcal sigue protegiendo a los agresores. Sin ir más lejos esta semana salió la sentencia ante otra agresión sexual producida durante los San Fermines del 2014. Para el agresor se le impone una pena de un año de cárcel por abuso sexual, la cual no tendrá que cumplir por ser una pena menor de 2 años, y el abono de 3000 euros a la víctima. Lo más paradójico, es que, para la pareja de la víctima, que intentó auxiliar y defender a su novia mientras estaba siendo agredida, le acusan de “agresión ilegítima” y se le impone una pena de 9 meses de cárcel más el pago de 150.000 euros.

Podríamos seguir con una larga lista de otros ejemplos que nos demuestran que el artículo misógino al cual estamos haciendo referencia no es un hecho aislado y poco importante, sino que es parte de un sistema patriarcal que reproduce y legitima constantemente la violencia machista.






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