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Bochornosa respuesta de Castells a los universitarios

El ministro ha comparecido tras varios días de protestas masivas en redes. Las estudiantes de varias universidades han estado organizándose en torno a plataformas por el apto general y la devolución de tasas. La respuesta de Castells ha sido echar balones fuera y no dar absolutamente ninguna solución.

Irene Olano

Madrid

Jueves 23 de abril | 14:59

Hoy han sido los estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid y los de la Universidad Rey Juan Carlos los que con los hastags #SolucionesParacUAMdo y #VergURJCenza han hecho arder las redes durante varias horas exigiendo soluciones al aumento de carga de trabajo que sufre el estudiantado y la falta total de consideración de las autoridades universitarias ante las diversas situaciones que sufren en esta crisis.

Pero no ha sido la única universidad en rebelarse. Durante los últimos días universidades como la de Burgos, la Universidad de Salamanca o la Complutense han lanzado diversas plataformas y campañas de redes para visibilizar su situación y exigir medidas reales a los rectores y el ministro.

La respuesta no se ha hecho esperar. Hoy a las 17.00h el ministro de universidades, Manuel Castells ha comparecido en una rueda de prensa en que no se ha dado ninguna respuesta a las exigencias que reclaman los estudiantes. El ministro mantiene que se ha mantenido un diálogo y una escucha hacia el alumnado, algo que es completamente falso. Prueba de ello es que no ha dicho una sola palabra sobre el apto general ni la devolución de tasas, reivindicaciones básicas de las plataformas que están surgiendo en todo el estado.

“Creo que este sistema universitario ha mostrado mucha más solidez de lo que muchos pensaban y sale consolidado en cohesión, en capacidad, en flexibilidad y en servicio a los estudiantes”. Con esta broma abría el ministro Castells su comparecencia, que ha estado plagada de incongruencias, como el porcentaje de alumnos con problemas de acceso a Internet; que oscilaba del 9 al 2% según pasaban los minutos. También ha tirado de frases grandilocuentes y vacías, como que “el próximo curso depende de todo lo que depende todo”, evitando ofrecer ninguna propuesta concreta e invocando el espíritu de Mariano Rajoy: (“Es el vecino el que elige el alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”).

Además, con una buena dosis de paternalismo se ha mostrado comprensivo con que las estudiantes echen de menos la vida social en la universidad, evitando hablar de las miles de estudiantes que no saben cómo pagarán el alquiler de mayo, las que dependen de una beca que no saben si van a poder mantener y las que se encuentran enfermas o cuidando de personas enfermas, por poner algunos ejemplos. También ha pedido que las universidades escuchen a los estudiantes, de una forma que deja claro que su ministerio no va a llevar ningún seguimiento de esta cuestión: “El sistema de evaluación ha de ser flexible y consensuado con los alumnos. Así se está haciendo, o eso espero”.

La intervención del ministro, en la que ha delegado la tarea de tomar medidas sobre las universidades, entronca con la “política de Mario Bros” que departamentos, decanatos, rectorados y ministerios están llevando respecto a los problemas del alumnado: la solución está siempre en otro castillo.

“Nadie va a quedarse atrás” ha declarado Castells, pero la realidad es otra. Los estudiantes reclaman que urge un fin de curso inmediato, un apto general para que nadie se quede atrás y la devolución de todas las tasas. Sobre este tema, el ministro lo ha calificado de “inviable”, pero conviene recordar que sólo el coste de los ERTEs que el gobierno ha facilitado y a los que grandes multinacionales con beneficios se están acogiendo ha costado el doble (5.000 millones) del dinero que costaría devolver las tasas universitarias (2.250 millones) como denuncia la agrupación estudiantil Contracorriente en sus redes sociales. Con tan sólo un 10% de los beneficios del último año de las 200 mayores fortunas de este país sería suficiente para agrupar esta cantidad, haciendo innecesario que sea la clase trabajadora la que pagase la devolución.

No cabe duda de que esta no era la respuesta que los estudiantes necesitaban y que durante los próximos días seguirán las protestas por redes sociales hacia el ministro y los rectores, los cuales han guardado un celoso silencio durante las últimas semanas, desentendiéndose de las reivindicaciones de sus estudiantes y delegando la tarea de adaptación docente al ya precarizado profesorado universitario para evitar las críticas.






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