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Contracorriente y Pan y Rosas: “del cuestionamiento de la universidad de clases a la crítica de la sociedad de clases”

El pasado miércoles 25 denunciamos desde nuestro escaño las antidemocráticas elecciones a Decana, el carácter neoliberal de la LOSU y la LCU del Gobierno, y una universidad al servicio de las empresas y de la industria de guerra. ¡Levantemos un gran movimiento estudiantil combativo que pelee por otra universidad!

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El pasado miércoles 25 de mayo tuvo lugar, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, la primera reunión de Junta. Una nueva Junta resultado de las últimas elecciones del 6 de abril, en las que Contracorriente y Pan y Rosas obtuvimos un escaño de representación estudiantil. Esta reunión estaba enfocada, sobre todo, a las elecciones del cargo a Decana. Elecciones a las que sólo se presentó una candidata, la que ya ostentaba el puesto: María Esther del Campo García, cercana al círculo de Podemos. Su programa bastante comedido y protocolario se limitará un año más a gestionar la institución y encubrió el carácter neoliberal y reaccionario de la LOSU y la LCU. Estas últimas reformas universitarias del gobierno del PSOE – UP dan mayor peso a las empresas en los órganos universitarios y facilitan la represión al movimiento estudiantil.

También, ante el intento de ofensiva de la extrema derecha en la facultad (a raíz de la organización de un acto de la plataforma 711, cuyo ponente era Ortega Smith, y la respuesta autoorganizada de les estudiantes de Somosaguas para impedir la entrada de discursos ultraderechistas, racistas, machistas, clasistas y LGTBIfóbicos), la decana llamó “a la calma” y reivindicó que la oposición a la extrema derecha debía limitarse a la institución universitaria. Posicionamiento que ya reflejó en su momento con el cierre de la facultad, cuyo objetivo era impedir la movilización masiva de les estudiantes. Desde Contracorriente y Pan y Rosas, frente a las pretensiones desmovilizadoras de la decana, intrínsecas a la burocracia y al neorreformismo reivindicamos que hay que apostar por la autoorganización estudiantil, independiente de la universidad del capital.

Si bien fuimos les únicos representantes estudiantiles que intervinieron en la reunión, el resto no participaron, y la mayoría mostró una actitud favorable a la Decana. Animamos a todos los representantes estudiantiles a romper con el espíritu conciliador de la junta de facultad. Nuestro escaño estará al servicio de las luchas de los estudiantes y trabajadoras: solo la lucha en las calles y no las reuniones en despachos pueden poner fin a una universidad al servicio de las empresas.

A continuación dejamos una transcripción literal del discurso que pronunciamos, el cual no nos dejaron grabar debido a las restricciones antidemocráticas que la universidad impone ante reuniones como esta, las cuales deberían ser públicas y abiertas para el conjunto de la comunidad universitaria:

En nuestra intervención quisiéramos denunciar la farsa antidemocrática que son estas elecciones a decana. Ya solo el hecho de que esta reunión se haga en medio de exámenes da cuenta de que no se está pensando precisamente en los estudiantes.

¿Por qué iban a hacerlo cuando, según el artículo 78 de los Estatutos de la universidad, sólo los profesores con vinculación permanente pueden votar? Los estudiantes, el PAS, los investigadores y los profesores precarizados tan solo somos unos convidados de piedra. Esto es solo la punta del iceberg: el 62% de la junta la compone la minoría de profesores con vinculación permanente mientras que el 38% restante nos lo repartimos la inmensa mayoría de la comunidad universitaria.

Además, los trabajadores de servicios privatizados como es el caso de las trabajadoras de la cafetería, un servicio esencial, ¡que llevan más de dos meses sin recibir su sueldo de parte de la empresa! ni siquiera tienen representación en ningún organismo de la universidad, ni derecho a voto.¡Aporten a la caja de resistencia! Pero también hay que poner fin a la subcontratación, que afecta especialmente a las mujeres y a las migrantes.

Sin embargo, todos sabemos que las decisiones importantes no se toman en esta, ni otras juntas, ni tampoco en el claustro. Y es que la UCM se encuentra secuestrada por empresas antisindicales y explotadoras como el Corte Inglés o Telefónica, empresas que destruyen los ecosistemas y contaminan como Repsol, representantes patronales como la CEOE, empresas ultraconservadoras, lgtbifóbicas y vinculadas a la iglesia como la COPE,… Estos son los que a través del consejo social de la UCM deciden qué se investiga, qué podemos estudiar y cuánto nos cuesta.

La LOSU del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos quiere dar una vuelta de tuerca más a la neoliberalización de las universidades dando más poder a estas empresas y la LCU quiere imponer una mordaza en la universidad. Venimos a denunciar la total precariedad de una buena parte de los profesores e investigadores, las prácticas mal pagadas en empresas, mientras los catedráticos, atornillados a sus sillones, gozan de privilegios estamentales y firman cátedras con todo tipo de empresas.

En plena guerra, mientras la UCM hace gestos de solidaridad con el pueblo ucraniano y por la paz denunciamos la hipocresía de estos gestos. Ésta es una de las universidades del estado con más convenios con el ejército. Nuestra facultad tiene un máster de defensa y seguridad internacional con el Ministerio de Defensa. Exigimos el fin de todos estos convenios y programas, cómplices con el imperialismo español que aprovechando la guerra en Ucrania se rearma y prepara nuevas ofensivas en África y América Latina.

Decana, en ningún momento de su discurso ha hecho referencia a ninguna de estas cuestiones porque, más allá de sus buenas palabras y discurso progresista, usted también forma parte de esta casta universitaria privilegiada al servicio de los grandes intereses capitalistas y del imperialismo español.

No tenemos ninguna confianza en usted ni en estas instituciones antidemocráticas. Queremos que este escaño sea una tribuna de las luchas, que de una pelea política implacable. Porque sabemos que desde aquí no se nos tiene en cuenta ni se puede cambiar nada, pero al menos tendrán que escucharnos. Pero también, porque sabemos que solo el movimiento estudiantil, junto a los trabajadores y docentes precarizados, puede realmente lograr la universidad que queremos.

Desde Contracorriente y Pan y Rosas esa es nuestra pelea. Llamamos a todos los estudiantes, profesores precarios y trabajadores de la universidad a organizarse, y a luchar por una universidad gestionada por sus estudiantes, docentes y trabajadores, radicalmente democrática, libre de empresas, en el que la ciencia y el conocimiento esté al servicio de solucionar los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad: el patriarcado y la LGTBfobia, el cambio climático, la guerra imperialista, la precariedad y explotación capitalista. Una universidad que sea punta de lanza de la transformación social. Porque queremos retomar las mejores tradiciones del movimiento estudiantil, porque como decían en las barricadas de París en mayo del 68: queremos pasar del cuestionamiento de la universidad de clases al cuestionamiento de la sociedad de clases.

A dicho discurso, la Decana solo nos rebatió un error discursivo que tuvimos respecto a la forma de las elecciones. En nuestro discurso dijimos que los representantes estudiantiles de Junta no podían votar por un error en la lectura de los estatutos, y sí que pueden, aunque no el resto de les estudiantes de la comunidad universitaria. A parte de esa puntualización, nos señaló que su voto valía lo mismo que el de un estudiante, y es verdad, pero no añadió que la casta de catedráticos son el 64% de la Junta, de manera que siempre se acaba decidiendo lo que ellos quieren. También respondió a nuestra crítica de haber hecho la reunión en plena época de exámenes diciendo que era una cuestión de calendario. Al resto de críticas, solo respondió diciendo que no eran de su competencia. Y efectivamente, la mayoría de las cuestiones que reivindicamos en nuestro discurso no se pueden conseguir desde estos órganos como Junta o Claustro -limitados a las migajas y a la mera consulta-, sólo lo puede conseguir el movimiento estudiantil masivo y organizado e independiente de las instituciones burguesas.

Ya lo dijimos en la campaña electoral, pero lo volvemos a decir: desde estos órganos no se puede cambiar nada, pero no por ello renunciamos a usarlo de altavoz para las demandas del movimiento estudiantil. Seguiremos llevando un discurso crítico con la falta de democracia en la universidad, con la casta de catedráticos y con la privatización. Y fuera de ellos, continuaremos luchando por construir un movimiento estudiantil combativo, a la vanguardia de la transformación social. Un movimiento estudiantil que no se limite a la gestión de la facultad, sino que recupere su espíritu de lucha y se proponga volver la universidad accesible a los y las hijas de la clase trabajadora acabando con las tasas de las matrículas, poniendo la investigación y el conocimiento al servicio del progreso social, y no de los intereses capitalistas, y con la ambición política de estar al frente, junto a la clase trabajadora, de los venideros procesos de lucha de clases.


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